Renegados, country y cine (y II)

*Viene de Renegados, country y cine (I)

Willie Nelson, forajido de leyenda

Willie Nelson debutó en el cine de la mano de Sydney Pollack en la película El jinete eléctrico (The electric horseman, 1979). Da vida a Wendell, el amigo de Sonny Steele, una vieja gloria del rodeo a la que Robert Redford dotó de carne y hueso y cuyo nuevo empleo consiste en vender cereales en Las Vegas vestido con un traje de luces intermitentes. A pesar de que interpretaba un papel secundario, el cantante y compositor se encontraba en la cima de su carrera por aquel entonces, algo que desató numerosas muestras de cariño entre el público, que también alabó la banda sonora, en la que Nelson contribuía con las canciones «Midnight rider», «My heroes have always been cowboys» y «Mammas don’t let your babies grow up to be cowboys».

Poco después Pollack se encargó de producir la nueva aventura cinematográfica de Nelson, Honeysuckle Rose (íd., 1980), un drama romántico dirigido por Jerry Schatzberg cuyo reparto encabeza el artista en la piel de Buck Bonham, un cantante country que lucha por mantener unida a su familia mientras se ve embarcado en interminables giras. Todo va sobre ruedas hasta que se une a su equipo la hija de un antiguo guitarrista de su banda, por la que no tarda en sentirse atraído. Se trata de un remake de la película Intermezzo (Intermezzo: a love story, 1939).

El de forajido ha sido el papel más interpretado por Nelson, algo que ha sido propiciado tanto por su estatus de renegado del country como por su aspecto físico. Es habitual su presencia en westerns de bajo presupuesto como Barbarosa (íd., 1982); el telefilm La Diligencia (Stagecoach, 1986), junto a Jennings, Kristofferson, Cash y June Carter así como compartiendo banda sonora con David Allan Coe; la versión cinematográfica de su disco Red Headed Stranger, estrenada en 1986; o la malograda producción española The Long Kill (La justicia de los forajidos) (íd., 1999).

Heartworn highways, paisaje cultural del outlaw country

Cuando el director Jim Szalapski propuso a su amigo Philip Schopper rodar un documental sobre música country lo primero que se le vino a la cabeza a este editor era que esa oferta no iba con él. «Soy natural de Arizona, y donde crecí y cuando crecí, el country representaba una mentalidad que no me importaba – era música redneck. En mi mente estaba asociado con prejuicios e intolerancia y ese tipo de cosas», señaló a The Guardian en 2016. Szalapski acababa de regresar de un viaje por los confines de Texas y Tennessee en el que se había topado con una serie de músicos que le habían abierto las puertas de sus casas y a los que había registrado con una grabadora.

El año 1975 estaba a punto de tocar a su fin y en Nashville soplaban nuevos vientos. Sus dos grandes estrellas, Waylon Jennings y Willie Nelson habían logrado recuperar el control creativo de su música y Kris Kristofferson llevaba un lustro proveyendo a la industria con canciones cuyas letras tenían una mayor conexión con los poemas de William Blake que con las baladas de cowboys. Szalapski había cruzado sus pasos con varios cantautores que se escapaban a los tentáculos del country convencional y cuyas canciones versaban sobre temáticas más profundas, más conectadas con el ciudadano de a pie así como cercanas al folk y country tradicionales. No tardó en convencer a su colega de la importancia de rodar un documental sobre estos músicos que estaban cambiando desde abajo este género musical y cuyos nombres eran Townes Van Zandt, Guy Clark, Steve Earle, David Allan Coe, Steve Young, Rodney Crowell, Gamble Rogers, Larry Jon Wilson, John Hiatt o The Charlie Daniels Band entre otros.

Tampoco le falló su poder persuasivo para hacer partícipe de su aventura a su amigo Graham Leader, un marchante de arte británico que ejerció como productor y compañero de viaje en una nueva incursión en el Sur de los Estados Unidos provisto en esta ocasión de una cámara de video y un reducido presupuesto. A lo largo de varias semanas, Szalapski compartió con estos artistas fiestas privadas, recitales en tugurios de carretera, viajes en autobús e incluso un concierto en una penitenciaria en compañía de un histriónico David Allan Coe enfundado en un traje de lentejuelas.

El resultado de esta aventura fue Heartworn Highways (íd., 1981), que no sería estrenado hasta pasado un lustro. Carente de hilo argumental y de narración, la obra de Szalapski destila pureza. No sólo describe un paisaje cultural y sus habitantes sino que también los estrechos lazos tendidos entre esta nueva generación de artistas y el folclore. Su arriesgada apuesta fue aclamada por la crítica y casi cuatro décadas después de su estreno se ha convertido en un valioso documento que contiene, por ejemplo, las primeras grabaciones conocidas de Steve Earle o una conmovedora interpretación de Van Zandt en el hogar del legendario Uncle Seymour Washington, que por aquel entonces ya rondaba los ochenta años de edad.

Corazones rebeldes

El ídolo caído ocupa un lugar reverencial dentro de la cultura pop. La tragedia ha estado siempre ligada al country, desde Hank Willians hasta Patsy Cline. No deben ser ignorados los excesos que han salpicado las carreras de artistas como Johnny Cash o Waylon Jennings o la exaltación de la vida delictiva que encarnaban figuras de primer orden como Merle Haggard o David Allan Coe o personajes malditos del country como es el caso del díscolo Lee Emerson. El cine norteamericano ha gustado de llevar a las carteleras cada cierto tiempo historias de auge y caída a los infiernos de los mártires de su música popular. El country ha sido el caldo de cultivo idóneo para retratar en ocasiones el lado más íntimo y amargo de la América profunda.

Tal es el caso de la película Gracias y favores (Tender mercies, 1982), dirigida por Bruce Beresford. Protagonizada por Robert Duvall, cuya interpretación le valió el Oscar al mejor actor, nos presenta a Mac Sledge, un cantante y compositor alcoholizado que inicia una nueva vida en compañía de una viuda y de su hijo en un motel perdido en el corazón de Texas. Sledge se verá obligado a lidiar con viejos fantasmas del pasado en busca de una felicidad en la que nunca ha creído. El film se trata de un amargo retrato de la Norteamérica rural en la que aún permanecen abiertas las heridas de la guerra de Vietnam. La película aborda con gran naturalidad temas como la ausencia de la figura paterna, la soledad o la vida en una pequeña localidad. Su fotografía destaca por el uso de encuadres minimalistas y de composiciones que recuerdan a la pintura de Hopper.

Como antes ya se mencionó, Johnny Cash ha sido siempre incluido dentro del círculo de los renegados de Nashville. En 1969 comenzó a presentar un show televisivo rodado en el Ryman Auditorium y por cuyo escenario pasó lo más granado del country, incluidos músicos como Kristofferson, Jennings o Newbury. Al contrario de lo que sucedía en el Opry, Cash abrió también sus puertas a artistas de otros géneros musicales, lo que contribuyó a modernizar la escena musical de la ciudad y a hacerla llegar al resto de norteamericanos. En 2005 su vida fue llevada al cine por James Mangold, con el biopic En la cuerda floja (Walk the line, 2005). El film abarca desde la infancia de Cash hasta finales de los sesenta y se centra sobremanera en sus años más oscuros. Aunque se trata de un periodo anterior a la explosión outlaw, Cash ya había anticipado por aquel entonces algunos de los elementos propios del movimiento y que luego serían adoptados por protegidos suyos como Jennings o Kristofferson. La relación entre Cash y el cine siempre fue estrecha abarcando varios géneros, desde el cine negro como es el caso de Five minutes to live (íd., 1961) hasta dramas musicales como The gospel road: A story of Jesus (íd., 1973), rodada en Israel y en la que El Hombre de Negro ejerce como guía espiritual en un nuevo acercamiento a la vida de Jesucristo.

Situada en la estela de Gracias y favores, Corazon rebelde (Crazy heart, 2009) retoma la recurrente historia de la estrella de la música venida a menos. Se trata de la ópera prima del director Scott Cooper y está inspirada en la novela homónima de Thomas Cobb. Su protagonista, Bad Blake, interpretado magistralmente por Jeff Bridges, es un cantante y compositor de country de cincuenta y siete años de edad que atraviesa una mala racha creativa y personal marcada por el consumo de alcohol. La vida le otorga una nueva oportunidad tras enamorarse de una joven periodista. Su nuevo reto será recuperar las riendas de su desbocada existencia.

Pensada en origen como una película para la televisión de cable, acabó saltando a la gran pantalla gracias al estupendo trabajo realizado por Bridges en un papel que parece creado a su medida y en el que conmueve por su rotunda convicción. Su interpretación le valió ser galardonado como mejor actor en los premios Oscar y en los Globos de Oro entre otros reconocimientos. Cooper retrata los tugurios de carretera a cuyos escenarios han sido condenados los artistas incapaces de probar las mieles del éxito o cuyas malas decisiones les han conducido por un sendero tortuoso. Por otra parte ofrece un contrapunto mostrando todo el boato de un género que, en cierto modo, se aleja cada vez más de sus orígenes netamente rurales. Para ello acude al personaje de Tommy Sweet (Colin Farrel), un cantante de country que aprendió todo lo necesario para triunfar de la mano de Bad Blake y que ahora se encuentra en la cresta de la ola.

A la hora de dotar de matices a Bad Blake Cooper se inspiró en los cuatro componentes de la superbanda country The Highwaymen, integrada por Waylon Jennings, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash. «Si Bad Blake hubiese sido un personaje real, sin duda habría sido el quinto miembro», llegó a decir el director. Cabe decir que la de Kristofferson es quizá la personalidad que más se deja entrever en la historia que se cuenta. Sin ir más lejos, el propio cantautor -que comparte amistad con Jeff Bridges y que tuvo problemas con el alcoholismo- afirmó sentirse conmovido y verse reflejado en el film.

Esta excepcional película, que destaca por su mesura, está acompañada de una no menos excelente banda sonora integrada por varias composiciones originales compuestas en su mayoría por T-Bone Burnett y Stephen Bruton y por canciones interpretadas por Waylon Jennings, George Jones, Buck Owens, Townes Van Zandt, Lightnin’ Hopkins o The Louvin Brothers. El tema «The weary kind», escrito a dos manos por Burnett y Ryan Bingham fue premiado con el Globo de Oro. El apartado musical también incluye varios cortes cantados por Jeff Bridges y Colin Farrel así como una versión del «Live forever» de Billy Joe Shaver a la que Robert Duvall se encarga de poner voz.

En 2010 el propio Kristofferson regresó a la palestra con la película Lazos de sangre (Bloodworth, 2010), un drama rural que narra el regreso a su hogar de un viejo cantante que abandonó a su familia cuatro décadas atrás. Allí comprobará que su ausencia ha dejado profundas cicatrices en su esposa y en sus hijos, incapaces de lidiar con sus propios fantasmas. El reparto cuenta entre otros con Val Kilmer y con los cantantes country Dwight Yoakam y Hillary Duff. El productor musical T-Bone Burnett se encargó de la banda sonora, que incluye composiciones originales de Kristofferson.

La balada del cowboy urbano

El cantante Mickey Gilley siempre se mantuvo a la sombra de su indomable primo, Jerry Lee Lewis. En 1971 el bueno de Mickey y su socio Sherwood Cryer inauguraron en Pasadena una inmensa sala de fiestas llamada Gilley’s. Era capaz de albergar a más de siete mil personas y poseía varias barras, toros mecánicos e incluso un pequeño rodeo en su exterior. El negocio de Gilley revolucionó por completo la cultura honky tonk, que acabó por convertirse en una mera moda en lugar de un modo de vida. El periodista Jeremy Burchard señala que comenzó a aplicarse el apelativo urban cowboy para definir a los obreros urbanos que nunca habían pisado un rancho pero que querían capturar la mística y el romanticismo de los vaqueros. El 12 de septiembre de 1978 la revista Esquire publicó el artículo The ballad of the urban cowboy: America’s search for the true grit, escrito por Aaron Latham. En el se describía la historia de amor entre dos habituales del Gilley’s.

El relato caló hondo en Hollywood. La Paramount no tardó en ponerse en contacto con su autor, quien aceptó escribir un guión a dos manos con el director Jim Bridges. El resultado fue el largometraje El cowboy urbano (Urban cowboy, 1980), un drama romántico que captura la esencia del momento álgido del country y que precipitó la decadencia del movimiento outlaw en beneficio de un country más próximo al pop y al público urbano. La película resultó ser todo un éxito de taquilla y cinco canciones de su banda sonora alcanzaron el top 10 de la lista country. La acogida fue tal que por primera vez en la historia el género campestre gozó de cierta presencia en las emisoras de los estados del Noreste y de la costa Oeste. A todo esto contribuyó no sólo el hecho de que el country estuviese de moda por aquel entonces sino que también el reparto estaba encabezado por John Travolta, quien a pesar de la fallida Vivir el momento (Moment by moment, 1978) ostentaba en su haber dos rotundos éxitos de público como eran Fiebre del sábado noche (Saturday’s night fever, 1977) y Grease (íd., 1978).

Sin embargo, la extensión del country a otros ámbitos que siempre le habían sido ajenos fue sólo flor de una primavera y la moda se fue tan pronto como vino después de desplazar al outlaw country al lugar casi underground que ocupa hoy en día a través de la obra de músicos como Whitey Morgan, Justin Townes Earle, Ashley Monroe o Hank Willians III.

Bibliografía

Libros

  • EBNER, David y LANGMAN, Larry. «Hollywood’s Image of the South: A Century of Southern Films», Greenwood, 2001.
  • FAUX, Danny. «Kris Kristofferson. Por los buenos tiempos: retrato de un artista americano». Ediciones Júcar, 1984.
  • JENNINGS, Waylon y KAYE, Lenny. “Waylon: An Autobiography“, Chicago Review Press, 2012.
  • STREISSGUTH, Michael. “Outlaw. Waylon, Willie, Kris, and the renegades of Nashville”. Itbooks, 2013, pp. 173-177.
  • STUART, Jan. “The Nashville Chronicles: The Making of Robert Altman’s Masterpice“, Simon & Schuster, 2000.
  • VON DOVIAK, Scott. “Hick Flicks: The Rise and Fall of Redneck Cinema“, McFarland & Company, 2004.

Artículos de periódicos y revistas

  • BARTON, Laura. “The Last Waltz and Heartworn Highways: two 40-year-old films at the birth of Americana“, The Guardian, 15 de septiembre de 2016.
  • L. BETTS, Stephen. “Flashback: Robert Altman’s’ Nashville’ Angers Country Stars“, Rolling Stone, 11 de junio de 2015.
  • LATHAM, Aaron. “The ballad of the urban cowboy: America’s search for the true grit“, Esquire, 12 de septiembre de 1978.

Internet

Filmografía

  • El rebelde de Nashville. Dir. Jay J. Sheridan. American International Pictures, 1966.
  • La carretera a Nashville. Dir. Will Zens. Crown International Pictures, 1967.
  • La última película. Dir. Dennis Hopper. Universal Pictures, 1971.
  • Cisco Pike: la policía y la droga. Dir. Bill L. Norton. Columbia, 1972.
  • Pat Garrett y Billy El Niño. Dir. Sam Peckinpah. MGM, 1973.
  • Ha nacido una estrella. Dir. Frank Pierson. Warner Bros, 1976.
  • Moonrunners. Dir. Gy Waldron. United Artists, 1975.
  • Nashville. Dir. Robert Altman. Paramount, 1975.
  • La muerte era su juego. Dir. Mark L. Lester. American International Pictures, 1976.
  • El blues de los proscritos. Dir. Richard T. Heffron. Sequoia Productions, 1977.
  • Los caraduras. Dir. Hal Needham. Universal Pictures, 1977.
  • Convoy. Dir. Sam Peckinpah. United Artists, 1978.
  • El jinete eléctrico. Dir. Sydney Pollack. Columbia Pictures, 1979.
  • The Dukes of Hazzard. Dir. Gy Waldron. CBS, 1979-1985.
  • Cowboy de ciudad. Dir. James Bridges. Paramount Pictures, 1980.
  • Honeysuckle rose. Dir. Jerry Schatzberg. Warner Bros, 1980.
  • Heartworn highways. Dir. Jim Szalpaski. Graham Leader, 1981.
  • Barbarosa. Dir. Fred Schepisi. Associated Film Distribution, 1982.
  • Gracias y favores. Dir. Bruce Beresford. Universal Pictures, 1982.
  • La diligencia. Dir. Ted Post. Americana Entertainment, 1986.
  • Red Headed Stranger. Dir. Bill Wittliff. Alive Films, 1986.
  • Songwriter. Dir. Alan Rudolph. TriStar Pictures, 1984.
  • En la cuerda floja. Dir. James Mangold. 20th Century fox, 2005.
  • Corazón rebelde. Dir. Scott Cooper. Fox Searchlight, 2009.
  • Lazos de sangre. Dir. Shane Dax Taylor. Buffalo Bulldog Films, 2010.
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