Waylon, Willie y los Hell’s Angels

Un millón de ventas logró que Wanted! The Outlaws se convirtiese en el primer álbum de platino de la historia del country. Corría el año 1976 y el Movimiento Outlaw se encontraba en plena cúspide, algo que la RCA supo aprovechar reuniendo en esta compilación a la crème de la créme del nuevo subgénero. A principios de la década, Waylon Jennings y Willie Nelson habían logrado zafarse de las estrictas normas de la industria discográfica de Nashville, alcanzando el control creativo de su música y sentando las bases del nuevo fenómeno musical con álbumes como Honky Tonk Heroes o Shotgun Willie, ambos publicados en 1973. En apenas tres años, pasaron de cosechar tímidos éxitos a llenar estadios y sacudir las listas. El estrellato vino acompañado de giras interminables por toda la geografía estadounidense y a ellas se sumaron todo tipo de compañeros de viaje, incluidos los Hell’s Angels, a quienes no sólo fueron encomendadas tareas de seguridad sino que también la organización de espectáculos en la Costa Oeste a cargo de la empresa Charlie Magoo Productions, dirigida por Edward James «Deakon» Proudfoot y James «Fu» Griffin, miembros del capítulo de Oakland.

Waylon: un forajido en el filo de la navaja

A mediados de los setenta Waylon Jennings se encontraba en la cima de su carrera y había adoptado un decadente estilo de vida. «Drogas, armas y chicas se convirtieron en tres constantes en las giras», subraya su hijo Terry Jennings en su libro Tales of my Outlaw Dad. Jennings transmitía una imagen de forajido siempre al borde del abismo. Había burlado la muerte tras ceder su asiento en el vuelo que costó la vida a Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Bopper el 23 de enero de 1959. A pesar de que la fama le era esquiva, había pasado la mayor parte de los sesenta de gira llegando a desarrollar una gran dependencia por los estupefacientes. Por si esto fuera poco, en 1972 había contraído la hepatitis durante unas actuaciones en las reservas de navajos de Arizona. Para 1976 Waylon gastaba 1500 dólares diarios en cocaína y era capaz de permanecer despierto durante días compaginando su trepidante agenda con una no menos ajetreada vida social que incluía noches interminables apostando cuantiosas sumas de dinero al pinball con su colega, Tompall Glaser.

A su alrededor solían pulular cowboys de rodeo, pilotos de la NASCAR, camellos, groupies, músicos y dos Hell’s Angels pertenecientes al capítulo de Oakland: Deakon Proudfoot y Raymond «Boomer» Baker, quienes ejercían como sus guardaespaldas. Waylon Jennings afirma en su autobiografía que, en una de las paredes de su oficina, colgaba una fotografía de su círculo de amistades más cercano, conocido como The Farkle Gang en referencia a un juego de dados con el que solían combatir el tiempo muerto durante los inacabables viajes en autobús entre concierto y concierto. «[En la foto] Estaban Richie [Albright] y Jerry “Jigger” Bridges, mi bajista que se unió a los Waylors en noviembre de 1978 procedente del estudio de Muscle Shoals. Estaba Marylou Hyatt, que llevaba mi oficina. Estaba Lisa Lightning, Randy, Bob, Judy y “Crank”, que era como llamábamos a Gordon [Payne]. La primera vez que salió de gira con nosotros, los Hell’s Angels lo colocaron con crank, un derivado del speed. Estaba intentando encender su cigarro con una llave de motel y oliendo una boca de incendio pensando que era una flor», comenta en sus memorias el músico.

Country y one percenters

Deakon y Boomer estaban también presentes en la citada fotografía. «Eran la mejor seguridad que siempre tuve. Eran capaces de atravesar una multitud sin tocar a nadie, y yo seguía su estela, y eran tan leales como les fuese posible, sólo después de sus hermanos de sangre moteros», enfatiza Jennings. El músico y los Hell’s Angels cruzaron sus pasos durante un concierto en el Boarding House de San Francisco. «Deakon se me acercó y lo primero que dijo fue “Waylon no sé qué has escuchado y no me importa. Amo América y soy americano. No me gustan muchas cosas que están sucediendo pero me gusta tu música”, y se sentó», describe. El vínculo de los Hell’s Angels con el mundo de la música era viejo conocido por aquel entonces. Sin ir más lejos, el club motero estaba estrechamente ligado a los Grateful Dead desde los pretéritos tiempos en que Ken Kesey y los Merry Pranksters organizaban sus bacanales bañadas en ácido en La Honda. Otros músicos como Bo Diddley o Johnny Paycheck también solían coquetear con la banda, cuya fama iba en detrimento tras los funestos sucesos acontecidos en el festival de Altamont, donde habían sido contratados para encargarse de la seguridad de los Rolling Stones.

El desenfreno de los tumultuosos sesenta se había quedado atrás y la primera generación de Hell’s Angels se aproximó al género country y en especial al subgénero outlaw, alentados por su componente de rebeldía. «Éramos iguales en muchos aspectos; ellos sabían que yo también estaba puesto hasta la coronilla. Impedían que los problemas apareciesen», explica Jennings en sus memorias. No sólo los Hell’s Angels colaboraron con estrellas del country. También otros clubs como los Outlaws o los Bandidos hicieron lo propio, en su caso acompañando al cantante y compositor David Allan Coe. El periodista Jan Reido dijo al respecto de un concierto de Coe en Austin: «Los backstagers más visibles eran los Bandidos, cuyas motos estaban aparcadas en formación al lado del trailer de David Allan Coe. Los Bandidos vestían mugrientos uniformes de tela vaquera y cuero negro y no hicieron ningún intento por ocultar sus pistolas, que sobresalían de sus bolsillos y rellenaban sus vaqueros».

Michael Streissguth señala en su libro The Renegades of Nashville que la presencia de los Angels en los conciertos de Waylon Jennings se fue incrementando poco a poco. «Empezó con un par o un puñado y sabía que lo siguiente, en cualquier lugar que tocásemos, sería como una convención de moteros», dice el guitarrista Billy Ray Reynolds. Streissguth afirma que una vez que Waylon fue consciente de que la presencia de los Hell’s Angels tenía visos de perpetuarse les permitió proveer la seguridad a cambio de que no mostrasen sus parches y dejasen sus armas en casa. El productor Kyle Lehning sostiene que, lejos de esa imagen de forajido que Jennings pretendía transmitir se escondía el temor de que alguien resultase lastimado en sus espectáculos. Si bien, la presencia de Deakon resultaba un alivio siempre que el cantante se tenía que enfrentar a un baño de multitudes. «Era como un gran levantador de pesas y nos daba etiquetas y parches para ponérnoslos. Bueno, no me gustaba pegarlos en mi ropa y los tenía guardados en mi bolsillo y los mostraba cuando iba al backstage. Él insistía en que teníamos que adherirlos a nuestra ropa y alguna vez que fui allí me hizo pasar un mal rato», afirma Reynolds.

Cartel promocional de un concierto de Willie Nelson y Asleep at the Wheel promocionado por Charlie Magoo Productions./ Charlie Magoo Productions

La presencia de Deakon que, en palabras de Reynolds «era tan dulce como un cordero, pero era como un tornado si no estaba contento», resultaba cuando menos intimidatoria. Pesaba casi 140 kilos y lucía una poblada barba y melena cuyos pelos se disparaban en todas direcciones. Había perdido varios de los dedos de un pie como consecuencia de un accidente de moto, lo cual no le imposibilitaba para realizar con destreza su cometido como guardaespaldas. «Nadie era más ágil sobre sus pies. En una ocasión una chica subió corriendo al escenario, directa hacia mí, él la interceptó y empezó a bailar con ella suavemente y haciendo piruetas», recordaba Waylon Jennings. Por su parte, Boomer se encargaba de proteger a Jessi Colter, esposa de Jennings por aquel entonces. «Boomer siempre estaba riendo y mostrando sus dientes de oro. Nadie le jodía porque no tenía ganas de ver su lado malo. Todos contribuimos con piezas de oro para su dentadura. Era la seguridad de Jessi y él la adoraba», narra el cantante.

Jessi no siempre estaba presente en las giras de su esposo. Era entonces cuando las labores de Deakon Proudfoot se intensificaban. Las adicciones y los excesos de Jennings le obligaban a permanecer pegado a él como una lapa. «No quería que estuviese solo. En aquellos días Jessi no viajaba mucho conmigo y si te fijabas bien yo estaba ausente y colocado en esas ciudades extrañas. Deakon me seguía y solía mantenerse despierto tanto tiempo que podría acabar viendo doble. Cuando finalmente íbamos a una habitación de hotel, se sentaba en una silla y a los dos minutos empezaba a roncar. Podría hacer repiquetear las ventanas si roncase más fuerte. Me sacudía y antes de que tuviera la oportunidad de manifestar curiosidad, me decía que día de la semana era, la ciudad en qué estábamos y en qué hotel, y me decía cuándo y dónde era mi show y de qué tiempo disponía antes de que comenzase», aseguraba Jennings.

En octubre de 1979 Waylon Jennings, Asleep at the Wheel y The Crickets ofrecieron un concierto en el Oakland Coliseum al que acudieron centenares de miembros de los Hell’s Angels y de otros clubes afines de la Costa Oeste. Ralph «Teach» Elrod, presidente del Barons MC acudió al evento invitado personalmente por Boomer. En sus memorias, tituladas Kick Start, dedica un episodio al concierto en cuestión si bien lo sitúa por error durante el otoño de 1978. Elrod dice: «El concierto era un pequeño agradecimiento a los Hell’s Angels. Aquel noviembre[sic] era frío y neblinoso en la bahía pero el Coliseum estaba lleno. Todo un lateral de las butacas estaba cubierto de cuero negro desde el suelo hasta el techo. Los moteros habían sido invitados a lo largo de toda la costa oeste. La izquierda del salón estaba ocupado íntegramente por moteros, hacia el escenario y en el backstage había grandes cubos de basura llenos de hielo, cerveza y Jack Daniels. Había mucha coca y mucho crank por allí si querías algo».

Entre las más disparatadas anécdotas que salpican las memorias de Waylon Jennings se encuentra lo acontecido durante un concierto benéfico en apoyo del presidente Jimmy Carter y celebrado el 23 de abril de 1980, en plena crisis de los rehenes en Irán. El acto, al que Carter fue incapaz de acudir, contó con la asistencia de la primera dama, Rosalynn, y supuso un quebradero de cabeza para los encargados de velar por su seguridad. «El servicio secreto estaba nervioso por la presencia de Deakon y Boomer. Temían que portasen armas. Les dije, “¿Por qué no les preguntáis si llevan algún arma encima y olvidáis el detector de metales? No parecían muy entusiasmados», recoge Jennings en su autobiografía y continúa diciendo que «fue un show divertido, aunque no puedo imaginarme que hubiera pasado si hubiesen mirado en la parte trasera de la carpa de mantenimiento y vieran al equipo preparar rayas de coca para cualquiera que necesitase una puesta a punto».

Waylon Jennings y Jessi Colter junto a la primera dama Rosalynn Carter./ Library of Congress

Charlie Magoo Productions

Willie Nelson entró en contacto con los Hell’s Angels a finales de los setenta durante un atasco en California. Confió al club la promoción de sus conciertos en ese estado y muchos de sus miembros comenzaron a trabajar para él. Entre ellos se encontraba Deakon, que decidió diversificar y darle un nuevo aire a sus negocios musicales tras una actuación de Willie en el Oakland Auditorium. Era medianoche y el músico tejano aún no había puesto el broche a su concierto cuando los tramoyistas estimaron oportuno apagar las luces y el sonido. Ofendido, Deakon preguntó a Willie qué medidas debía tomar al respecto. Esa velada apenas había asistido público y la estrella del country sugirió al motero que fundase su propia empresa de producciones musicales. Dicho y hecho. Deakon se asoció con su compañero, Fu Griffin, y ambos acudieron a Freddie Herrara, dueño de la sala Keystone Berkeley, en busca de asesoramiento. Éste, a su vez, los remitió al promotor Jerry Seltzer, co-fundador de BASS Tickets. «Les sugirió que me pidiesen que trabajase con ellos. Nuestro mayor cliente era Bill Graham Presents, y yo sabía que Bill no era el mayor fan de los Angels, especialmente después de Altamont, pero BASS había adoptado una política de ayudar a los promotores y de ofrecerles mis servicios a cambio del 5% de los beneficios para BASS más el servicio de recargo en todas las entradas», explica Seltzer. Nacía de este modo la empresa Charlie Magoo Productions, bautizada así en memoria de un Hell’s Angel fallecido en accidente de circulación.

Seltzer se puso manos a la obra y estableció un acuerdo con la emisora KNEW para que promocionase un nuevo concierto en el Oakland Auditorium. A cambio el canal de radio recibiría una suculenta cantidad de dinero, podría hacer todas las entrevistas a los músicos así como las presentaciones. La estrategia publicitaria funcionó a la perfección empequeñeciendo las previsiones de la productora. Seltzer decidió entonces trasladar los actos al Oakland Coliseum Arena, un recinto de mayores dimensiones y capaz de albergar a más 14.000 espectadores en aquella época. El concierto tuvo lugar el 1 de agosto de 1980. Las localidades se agotaron por completo gracias a la venta anticipada y Seltzer propuso a Deakon y a Fu que los Hell’s Angel’s y sus amigos permaneciesen entre bambalinas. «Aceptaron y fue una doble celebración puesto que Sonny Barger acababa de salir de la cárcel y hubo una gran fiesta en el backstage», subraya el promotor, quien añade que los moteros incluso fueron agasajados con una bañera de hidromasaje instalada en un camión.

Meses después, el 31 de octubre, Charlie Magoo Productions cosechó un nuevo éxito con un concierto de Waylon Jennings y Hank Willians Jr. celebrado en el mismo estadio y al que acudieron 12.575 personas. Willie Nelson hizo lo propio el 27 de junio de 1981 reuniendo a 12.404 entusiastas en el Cow Palace en un concierto en el que también actuó Delbert McClinton. «Entonces los reunimos [a Waylon y Willie], añadimos otras actuaciones y abarrotamos el Spartan Stadium (30.000 tickets) en San José al hasta entonces nunca escuchado precio de 25 dólares por ticket», enfatiza Seltzer.

El evento al que el promotor hace referencia tuvo lugar el 26 de julio de 1982. Delbert McClinton y Jessi Colter se encargaron de abrir el show, que resultó ser un éxito abrumador. «Lo hicimos dividiendo la recaudación en tres partes. Era la primera vez que Willie y yo tocábamos juntos desde hacía tiempo y cada uno nos llevamos a casa 150.000 dólares, que era incluso más dinero del que jamás hubiese hecho por una sola actuación», precisaba Jennings. El tándem formado por Seltzer y Charlie Magoo Productions estaba reportando suculentos beneficios tanto a los músicos como a los promotores. Esto no impidió que el imperio de Waylon Jennings hiciese aguas por todos los costados minado por el excesivo gasto en cocaína y por los ingentes costes de mantener a un equipo compuesto por cincuenta personas. «Había veinte personas más de las que se necesitaban. Si veía a alguien más de dos veces en una semana le preguntaba a Richie [Albright] si estaban trabajando para nosotros. Los discos se vendían más rápido de lo que se fabricaban y por cada millón de dólares de ganancias se gastaba el doble», lamentaba Jennings.

Cartel promocional del concierto en el Spartan Stadium de San José./ Charlie Magoo Productions

Una noche en la ópera

A pesar de encadenar varios éxitos en sus promociones Seltzer se reservaba un as en la manga: un concierto en el Opera House de San Francisco. Mark Rothbaum, manager de Willie Nelson, se puso en contacto con Charlie Magoo Productions para comunicarles que tenía una fecha libre pero que no podría actuar para un auditorio con más de 3000 localidades. Consciente de las dificultades para hacer caja con un concierto con tan poca asistencia, Seltzer se exprimió el magín y recordó que un viejo amigo, Mark Atebaun, se encontraba al frente de la Opera House. Atebaun le concedió una fecha y Seltzer planeó una velada en la que incluso estuvo presente el cuarteto de cuerda de la orquesta sinfónica de San Francisco. Asimismo, reservó los asientos de los palcos para los Hell’s Angels y sus amigos. «Pedí a Deakon y a Fu que los Angels y sus amigos vistiesen con ropa formal. A Fu le encantó la idea, Deakon la odiaba», matizó Seltzer.

La noche del concierto, el cuarteto de cuerda compuesto por dos hombres y dos mujeres acudió luciendo pantalones y faldas vaqueras. Interpretaron varias piezas de Vivaldi, Hayden y Mozart y lograron conmover a su audiencia. «Justo cuando las luces del vestíbulo estaban brillando, un barbudo rudamente vestido apareció corriendo a través de la zona hacia los asientos, pero de repente se detuvo como si se quedase clavado delante del cuarteto. Escuchó hasta que ellos acabaron su actuación y estiró el brazo y dejó caer sobre el grupo un billete de cien dólares. “Nunca hemos tenido una propina así”, dijeron», rememora Seltzer. Willie Nelson sonó magnífico esa noche y los Hell’s Angels hicieron gala de buenos modales para sorpresa del resto de asistentes. «Uno de los acomodadores más veteranos que había sentido miedo del público me dijo, “fue una de las audiencias más respetables que jamás he visto. No derramaron nada y fueron muy educados, no como los snobs que suelen venir”», puntualizó el promotor musical.

El largo declive

La labor promocional de Charlie Magoo Productions dio un impulso a la carrera de Nelson. En señal de agradecimiento, su manager regaló a Deakon, Fu y Seltzer un disco de platino del álbum Stardust, lanzado en 1978 y en el que Nelson interpretaba diez de los estándares pop más emblemáticos de la música estadounidense. El 5 de julio de 1985 «Fu» Griffin falleció en un accidente de circulación a los 45 años de edad. En años posteriores, Jerry Seltzer organizó un par de conciertos más con Willie Nelson, el último en 1991 en compañía de Waylon Jennings y Kris Kristofferson. El aura de Jennings fue apagándose poco a poco a lo largo de la década de los ochenta, lastrada por la adicción a la cocaína y por su millonaria deuda. En 1984 decidió abandonar el consumo de estupefacientes y cuatro años más tarde dejó de fumar. Sin embargo, su estado de salud era sumamente delicado y a lo largo de la siguiente década sufrió numerosas complicaciones diabéticas y circulatorias hasta su fallecimiento en 2002.

Lejos de los focos y de la carretera Waylon Jennings y Deakon mantuvieron una estrecha amistad. La última vez que ambos se vieron tuvo lugar en la residencia de Phoenix en la que el músico pasó los últimos años de su vida. «Iba con una chica en su Harley V2 y lucía sus emblemas. No utilizaba parches durante las giras en mi compañía. Su barba estaba tupida y canosa y nos sentamos a hablar en el patio trasero después de la cena. “Tengo que descifrar cómo llegar desde aquí a Wyoming”, dijo, y tomó sus gafas de abuelito y comenzó a mirar de cerca un mapa. Empecé a reírme. Deseé tener una cámara de mano para hacer una foto. “Mírate Deakon, el viejo macho envejeciendo”. Me gruñó como un gran padre oso», contaba Jennings. El 4 de julio de 2009 Deakon falleció de un infarto al corazón justo después de contemplar los fuegos artificiales del Día de la Independencia en el puerto de Oakland. Apenas un año y medio después, su compañero Boomer falleció el 2 de febrero de 2011 a consecuencia de las heridas sufridas durante un accidente de moto en Las Vegas.

Bibliografía

Libros

  • ELROND, Ralph «Teach». “Kick Start. Memories of an Outlaw Biker“, FriesenPress, 2013.
  • JENNINGS, Terry y THOMAS, David. “Waylon: Tales of my Outlaw Dad“, Hachette Books, 2016.
  • JENNINGS, Waylon y KAYE, Lenny. “Waylon: An Autobiography“, Chicago Review Press, 20012.
  • STREISSGUTH, Michael. “Outlaw. Waylon, Willie, Kris, and the renegades of Nashville”. Itbooks, 2013, pp. 149-150.

Artículos de revistas y periódicos

  • CONRAD, Bill. “Waylon Jennings/ Sex, Drugs & Rockabilly (Part 3)“, No Depression, 28 de junio de 2012.
  • DOYLE, Patrick. “All roads lead to Willie Nelson. Rolling Stone’s definitive profile of the country icon“, Rolling Stone, 2 de septiembre de 2014.
  • REIDO, Jan. “Who killed redneck rock?“, Texas Monthly, diciembre de 1976.

Internet

  • SELTZER, Jerry. “Willie, Waylon, the Hell’s Angels and me“. En Jerry Seltzer. The Confessions of…a Promoter & a Life Observer, [fecha de acceso 13/04/2017]. Disponible en Internet: <https://rollerderbyjesus.com/tag/fu-griffin/&gt;.
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pst dice:

    Magnífico artículo. Da gusto encontrar cosas así en Internet.

    1. Me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por seguir el blog.

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