Pops de Vanguardia, el eslabón perdido del rock paraguayo

Finales de los sesenta. Paraguay vive bajo el férreo mandato del dictador Alfredo Stroessner. Su aparato político y represivo se encarga de controlar todo cuanto se mueve en el país. El rock tampoco se escapa de su cerco. Es considerado un elemento desestabilizador y como tal despierta todo tipo de suspicacias. Tan sólo un pequeño grupo de adolescentes se atreve a dejarse llevar por los nuevos vientos que soplan en la escena musical anglosajona. El beat y la psicodelia calan hondo entre ellos dando lugar a un tímido movimiento underground que surge en contraposición a las orquestas de covers. Entre sus miembros más activos e innovadores se encuentran dos hermanos de ascendencia alemana, Jörn y Dirk Wenger. Ambos forman en 1969 el dúo JODI -a la postre IODI– y graban de modo artesanal un álbum, Pops de Vanguardia, que será vilipendiado por la crítica paraguaya y caerá en el olvido hasta 2016, año en el que el sello español Guerssen lo reedita, permitiendo que se vierta luz sobre una obra pionera e innovadora que certifica el nacimiento del rock paraguayo propiamente dicho.

El rock en Paraguay

El periodista cultural Sergio Ferreira sitúa la llegada del rock and roll a Paraguay a finales de los años cincuenta como una música de distracción interpretada por las orquestas de jazz. Para Ferreira, su primer referente en el país es el locutor radiofónico Bernardo Aranda. Desde Radio Comuneros, Aranda se encargó de dar a conocer a través de las ondas este nuevo género musical. Sin embargo, su actividad divulgadora se detuvo abruptamente el 1 de septiembre de 1959, fecha en la que fue asesinado de un modo atroz. A pesar de que el veneno del rock and roll ya había sido inoculado, fue preciso esperar a mediados de los sesenta para poder hablar de una escena rockera paraguaya, que comienza a fraguarse en los matinales del domingo en Radio Paraguay.

Los tentáculos de la British Invasion también alcanzaron al país y se afianzaron en las periferias, donde alimentaron un sentimiento de rebeldía frente a la realidad social del país. La consecuencia más inmediata fue el nacimiento de varios grupos beat como Los Rebeldes o Los Blue Caps y orquestas de fiesta como Los Jockers o Los Hobbies. La poca acogida entre el público así como las vicisitudes impuestas por la dictadura obligaron a que algunos conjuntos abandonasen Paraguay para labrarse el futuro en países limítrofes, tal es el caso de Los Rebeldes, que se afincan en Brasil, o de Los Blue Caps, que harán lo propio en Argentina. En los albores de los setenta una serie de festivales y la formación de nuevas bandas contribuyó definitivamente a articular el movimiento rock paraguayo. Es en este contexto en el que Jörn y Dirk Wenger gestan Pops de Vanguardia tras seguir una evolución natural y, en ciertos aspectos, paralela a la del resto de conjuntos paraguayos.

La forja de Jörn y Dirk Wenger

Los Wenger, de origen alemán, emigraron a Paraguay en 1951. Otto, el padre de familia, fundó en Asunción la fábrica de pinturas DUX, aún operativa. Tanto Jörn como Dirk nacieron en la capital paraguaya y fueron educados en el Colegio Goethe, una institución privada en la que las clases eran impartidas tanto en español como en el idioma germano. Durante su infancia, la figura del abuelo materno fue crucial en el devenir de su carrera musical, tal y como señala Jörn Wenger a este blog: «Los primeros pasos de música fueron cruciales, pues tuve la suerte de que mi abuelo materno era músico y también había venido desde Alemania. Este me enseñó a tocar el violín, el piano, el bandoneón y el saxo. Todos los días después del colegio eran obligatorias las prácticas. En su mayoría interpretaba música clásica». La disciplina impuesta tanto por el abuelo como por el progenitor sentó las bases de una rica formación que dotó a los hermanos Wenger de los conocimientos musicales adecuados para sus futuros proyectos. «La dureza de mi abuelo y luego de mi padre (este era un músico nato y excelente pianista) en tema música me marcó, pues me ayudó mucho a aprender a escuchar y a analizar los viejos vinilos de la época. Bill Halley, Elvis Presley, Oscar Peterson y luego los Beatles fueron las bases para nuestros primeros pasos musicales. Podría decir que mi padre fue nuestro guía. Eso sí, ¡no nos perdonaba una sola interpretación errada en solfeo!», enfatiza.

Willy Schubeius, Dirk Wenger y Jörn Wenger durante un ensayo./ Archivo personal de Jörn Wenger

The Rabbits

Esos primeros pasos a los que Jörn Wenger hace referencia tuvieron como principal escenario al Colegio Goethe. Allí Dirk y Jörn entablaron amistad con otros jóvenes también cautivados por el rock and roll. Comenzaron a tocar en grupo por afición y pronto fueron contratados para actuar en eventos sociales, fiestas y cumpleaños. En esta época su repertorio tan sólo incluía covers de las canciones más en boga del momento. Fue preciso esperar un tiempo para que apostasen por componer sus propios temas y adoptasen el nombre de The Rabbits, conjunto que formaron acompañados por varios amigos de quinto curso: Naldo Nardi, Rodrigo Campos, Willy Schubeius y Gilberto González.

En 1969 el sello Guarania edita el primer y único EP de The Rabbits, que contó con la producción de Rudy Zauns. Tan sólo fueron editadas 300 copias. El disco contiene cuatro cortes: «Never funny», «Buscándote», «Gloria» y «Todos los instantes». En su cubierta el conjunto hace una declaración de intenciones en la que solicita la comprensión de la crítica y en la que no deja lugar a dudas sobre su firme apuesta por la técnica electrónica como principal baza a su favor para alejarse de lo tradicional. El crítico Jorge Urdapilleta suscribe en la contraportada unas palabras que cuando menos resultan paradigmáticas dentro del contexto histórico de los pioneros del rock paraguayo: «El espíritu creador de The Rabbits representa la nueva música, inspirado por un sentido más abierto de ver el mundo, tomar parte de los avances de la humanidad y expresar lo que siente».

Portada del EP de The Rabbits./ Sello Guarania

JODI, la experiencia alemana y Pops de Vanguardia

El EP de The Rabbits apenas tuvo repercusión y los hermanos Wenger abandonaron la formación para dedicarse en cuerpo y alma a buscar en solitario nuevos sonidos en un rudimentario estudio instalado en un cuarto de la fábrica de pinturas DUX y bautizado como JODI Experimental Estudio. «A mis compañeros de The Rabbits les encantaba tocar en vivo   frente al público. Tanto a mí como a mi hermano no nos interesaba mucho eso, por eso decidimos separarnos. Es así como comenzamos a experimentar con dos viejas grabadoras de una pista para hacer nuestras primeras grabaciones. Por el sistema playback o ping-pong, grabábamos instrumento por instrumento y luego al final grabábamos las voces», describe Jörn. Nacía de este modo JODI, acrónimo de Jörn y Dirk.

Los JODI definieron a su música como Pop Espontáneo. «Creo que nuestro desafío era crear algo espontáneo, con pocas reglas musicales establecidas», sostiene Jörn. Desestimaron la idea de actuar en vivo y centraron su labor única y exclusivamente en la creación de sus composiciones. Coincidiendo con ese periodo realizaron un viaje a Alemania donde enriquecieron su formación musical de la mano del visionario compositor Stockhausen, cuya obra era fuente de inspiración para conjuntos pop, como es el caso de los Beatles, quienes lo incluyeron en la legendaria galería de personajes de la portada del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. «Tuvimos la suerte de pasar tres meses en Alemania, donde conocimos a Karlheinz Stockhausen. ¡Fue realmente una experiencia increíble! Tuve la oportunidad de participar como aprendiz en su estudio WDR en la ciudad de Colonia. Stockhausen era un icono para la mayoría de los músicos de vanguardia. Sus experimentos musicales me dieron una inspiración diferente. Recuerdo que en una ocasión me dijo lo siguiente: “Si a ti te gusta lo que compones, está perfecto. No necesariamente le tiene que gustar a la gente. ¡Deja que tus sueños musicales sean realmente tuyos!”», rememora Jörn.

Los hermanos Wenger regresaron a Paraguay y en 1971 editaron una tirada privada del álbum Pops de Vanguardia, que ya estaba listo antes de su viaje a Europa. «No realizamos cambios en el material después de haber recibido tantas impresiones musicales de este viaje», precisa Jörn. El disco contenía doce cortes compuestos entre 1966 y 1969. La reedición de 2016 añade cinco bonus tracks El trabajo de grabación del disco fue meticuloso. A los parcos medios empleados cabe sumar el perfeccionismo y una búsqueda casi obsesiva por dotar a su música de nuevos sonidos. Visto con la perspectiva que aporta el paso del tiempo y el avance de la tecnología, su proceso creativo fue un auténtico ejemplo de tenacidad y de economía de medios. «Las músicas experimentales interpretadas con instrumentos usados y los pequeños efectos de distorsión eran el comienzo de la edición Pops de Vanguardia (Pop Espontáneo). Las canciones fueron pulidas hasta donde se podía, ya que habían pocas herramientas técnicas disponibles en el Paraguay», explica Jörn.

JODI en su estudio durante la grabación de Pops de Vanguardia./ Archivo personal de Jörn Wenger

En Pops de Vanguardia se percibe la influencia no sólo de la vanguardia, sino que también del incipiente krautrock, de los primeros trabajos de The Velvet Underground, del garage norteamericano y de la psicodelia. Jörn toca la guitarra, el órgano y se ocupa de las letras. Por su parte, Dirk toca la batería y se encarga del resto de percusiones. Todas las canciones están escritas en inglés, salvo «Buscándote», incluida como bonus track en la reedición y perteneciente a la etapa como The Rabbits. El álbum pone de manifiesto desde los primeros compases que JODI estaba haciendo algo absolutamente innovador dentro del panorama musical paraguayo. Obviando la calidad del sonido, fruto de los precarios medios de grabación, Pops de Vanguardia destila una deliciosa unidad en la que se alternan temas cantados -que oscilan entre el cadencioso psych de «Espíritu Fosforecente» y pistas más pop como «Momento Sentimental»- y trepidantes cortes instrumentales como es el caso de «Imagen en Rojo» o «Fantasmas del Sonido».

Pops de Vanguardia fue duramente atacado por la crítica. «JODI fue agresivo para la época del 66 al 69 y cuando salió el LP Pops de Vanguardia la critica escrita y radial fue fulminante y muy negativa. Dijeron que era como una “ensalada rusa”. Creo que no era la música adecuada para esa época. A la gente le gustaba más la música melódica, algo que se podía entender», sostiene Jörn Wenger. El álbum no cuajo como fruto de la indeferencia de un público que aún no estaba preparado para un producto musical tan innovador. «La época de la dictadura fue dura también para la música. Nosotros andábamos con el pelo largo y una onda distinta a la de los demás. Éramos jóvenes y necesitábamos expresarnos. Nuestra música muchas veces fue considerada “agresiva”. El tema “Recuerdos de un Amigo Ruso” inclusive sonaba subversivo para muchos», comenta.

EMI les abre sus puertas

Los JODI trataron de promocionar su música en Buenos Aires. El sello EMI-ODEON mostró interés a cambio de ciertos aspectos que perfilar. «EMI puso en su cláusula que el nombre de JODI fuera cambiado a IODI, porque sonaba a “joda”. Y luego, la temática de las canciones debían tener un tinte más romántico. Fue un momento difícil para nosotros, pues nuestro estilo era más agresivo. EMI amansó nuestro estilo musical por decirlo así. Tuvimos la gran satisfacción de que las canciones “Pienso en ti”, “Sueño de tus ojos” y “Yo necesito de ti” entraron en los rankings y las ventas para EMI fueron satisfactorias», explica Jörn, quien añade que «siempre tratando de grabar algo en inglés, logramos que “Dear Mom” y “Brothers” entrasen en el ranking en Argentina y en Miami».

Su contrato con EMI les permitió acceder a los estudios profesionales. Sin embargo, nunca dejaron de grabar en sus instalaciones asuncenas, donde IODI se sentían libres para trabajar de acuerdo con su peculiar y perfeccionista modo de grabación. «Después, cuando se había conformado el contrato con EMI-ODEON, tuvimos más oportunidades de recorrer estudios, como es el caso de Abbey Road o la central de EMI en Barcelona», concreta y prosigue señalando que «recorrer estudios fue muy importante para darnos cuenta de que el nuestro, aunque pobre técnicamente, nos permitía disponer del tiempo suficiente para poder corregir y repetir las veces que queríamos. Nunca hemos grabado en otro estudio que no sea el nuestro. Ese fue nuestro privilegio», sostiene. Cabe señalar que, en la actualidad, el estudio sigue funcionando como Iodimedia bajo la batuta del músico argentino Quique Calabrese.

Single de Pienso en ti/ Oh! Dime por qué durante su etapa con EMI/ Sello EMI

Como IODI, los hermanos Wenger grabaron para EMI dos álbumes, en 1975 y 1977, respectivamente, antes de abandonar su periplo como músicos profesionales. «En el 76 comencé a retirarme de la música porque estaba estudiando química y tenía poco tiempo para dedicarme exclusivamente a la música. Además, tenía pendiente mucho trabajo en la empresa familiar. En el 85 se trató de lanzar un revival de IODI por insistencia de EMI, pero fue un fracaso. Este fue el fin de mi carrera musical», subraya Por su parte, Dirk también estudió química y contribuyó durante años en la empresa familiar. No obstante, aún les quedaba por añadir un episodio más a su particular historia.

El resurgir de entre las tinieblas

Ha sido necesario que pasasen más de cuarenta años para que Pops de Vanguardia y, por ende, JODI, comiencen a gozar del reconocimiento que en su día les fue negado. Esto ha sido posible gracias a la reedición del álbum, publicada el 14 de diciembre de 2016. Su recuperación y, por qué no decirlo, la reparación de JODI como pioneros, ha obligado a reestructurar la cronología del rock en Paraguay. «Cuando un amigo argentino, Eduardo Pietruczyk, me llama un día y me pregunta si estaría interesado en reeditar el LP de JODI me quedé muy sorprendido. Jamás creí que este material volvería a editarse. El sello español Guerssen apoyó la idea de la reedición y me quedé gratamente sorprendido con las distintas criticas que salieron después de la edición. Quién hubiera creído que este material experimental, 46 años después, fuera valorado y en su tiempo fue descartado», comenta con asombro Jörn Wenger, que en la actualidad es un químico galardonado internacionalmente por sus investigaciones sobre el modo de convertir los residuos plásticos en combustible.

A lo largo de los últimos años, el rescate de proyectos musicales en su día caídos en el olvido ha permitido dar a conocer a nivel global los trabajos de conjuntos como la banda Death, el cantautor Sixto Rodríguez o Los Saicos. JODI se suma a este club que pone de manifiesto, una vez más, el rico patrimonio artístico y musical pendiente de redescubrir y al que es preciso otorgar una segunda oportunidad. «La música de JODI fue un producto de jóvenes, con mucha pasión a la música y a buscar nuevos sonidos», concluye Jörn Wenger.

*Este artículo no habría sido posible sin la inestimable colaboración de Jörn Wenger, a quien va dirigido este agradecimiento.

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