Bombino, el guitarrista rebelde del Sahara

Las guitarras son algo más que un instrumento en el corazón del Sahara. Son el símbolo de la rebeldía de los tuaregs. Durante las últimas décadas las sequías y las guerras han ido expulsando poco a poco a estos nómadas de su hogar y su patria, el desierto. Su música condensa su cultura y sus reivindicaciones. Se ha convertido en el mejor instrumento para dar a conocer su causa. Omara «Bombino» Moctar, un joven guitarrista nigerino, condensa todos los anhelos de una nueva generación ansiosa por cambiar las cosas sin necesidad de recurrir a las armas.

Los tuaregs habitan el Sahara desde hace cientos de años. Poseen idioma y escritura propios, el tamasheq y el tifinagh, respectivamente. El imaginario colectivo se ha encargado de dotarles del romanticismo propio del eterno viajero en medio de un escenario indómito, del jinete de confines abiertos aún capaz de hallar la libertad en el inconmensurable desierto. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Su existencia nómada tiene los días contados. Al menos eso advirtió Ryszard Kapuscinski. Las sequías, cada vez más frecuentes y fieras, los han ido desplazando hacia tierras más fértiles, allí donde habita la comunidad sedentaria y agrícola bantú. Por otra parte, el desarrollo de medios de transporte modernos ha hecho que sus extensas caravanas, antaño dedicadas al comercio de la sal, estén perdiendo su razón de ser. Considerados a si mismos como ciudadanos sin estado viven diseminados por varios países, alejados mentalmente del mundo exterior y enfrascados en constantes luchas con los pueblos campesinos, alimentando un odio mutuo secular.

El cambio de la vida nómada por la sedentaria ha dado pie a una compleja situación sociocultural. Tras instalarse en las ciudades y campamentos de refugiados de países como Argelia, Malí, Níger, Libia, Chad o Burkina Faso los jóvenes tuaregs se vieron desplazados del mercado laboral debido a su carencia de una educación formal. Se les comenzó a llamar ishumar o desempleados. La marginalidad y el desarraigo hicieron florecer un movimiento orgulloso de su cultura ancestral y que buscaba la creación de su propio país así como la igualdad de derechos con respecto a los pueblos bantúes. Muchos tuaregs fueron cautivados a principios de los ochenta por las ideas revolucionarias y pan-africanistas de Muammar al-Gaddafi. El dictador libio soñaba con reunirlos en un regimiento sahariano que le ayudaría a saciar sus aspiraciones territoriales en Chad y Níger. Muchos recibieron entrenamiento militar y cogieron las armas. Otros, en cambio, canalizaron su lucha a través de la música.

Durante su estancia en los campamentos, los rebeldes tuareg entraron en contacto con la música protesta norteafricana o chaabi, con el pop argelino y con el rock de músicos como Santana, Bob Marley, Jimi Hendrix, Dire Straits o Led Zeppelin. Artistas de la comunidad revolucionaria tuareg como Intayaden, Ibrahim Ag Alhabib o Keddo Ag Oussad adoptaron la guitarra eléctrica y arrancaron a componer canciones en las que hablaban de la crítica situación de su pueblo. Su mensaje se extendió por todo el Sahara a través de casetes grabados de un modo casero y en actuaciones en bodas y otras celebraciones. El recién nacido estilo musical, una mezcla entre blues, rock y música tradicional tuareg, fue llamado tishumaren.

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El día de Año Nuevo de 1980 Bombino nació en el inhóspito campamento de Tidene, localizado unos ochenta kilómetros al norte de Agadez. Hijo de una ama de casa y de un mecánico pasó los años de su infancia a caballo entre la ciudad y el desierto. En contra de la voluntad de su progenitor decidió abandonar la escuela y fue criado por su abuela, la cual era partidaria de que el pequeño se formase en los valores tradicionales de los tuaregs. No obstante, acabaría regresando al hogar paterno para asistir durante tres años a un colegio en el que aprendió a hablar francés y árabe.

Durante la primera mitad de los años ochenta, Níger estuvo sacudido por la sequía y una consiguiente hambruna que se cobró la vida de miles de personas. Este acontecimiento fue paralelo a una concentración de poder político y a una dura represión. Muchas familias tuareg se vieron obligadas a refugiarse en ciudades de Argelia y Libia. Olvidados por los gobiernos locales, los ishumar prosiguieron alimentando su lucha e instruyendo a sus seguidores a través de las canciones. Con nueve años de edad, Bombino retornó junto a su abuela. Un año después, en 1990, estalló un levantamiento tuareg en Malí y en Níger. La respuesta del ejército gubernamental maliense fue sangrienta. En Níger los combates se concentraron en Agadez, en el Macizo de Air, en In-Gall y en Arlit, donde se encuentra un importante yacimiento de uranio.

Bombino huyó a Argelia acompañado por su familia. Allí se reencontró con unos familiares que regresaron del frente portando unas guitarras. De un modo autodidacta, aprendió a tocar con ellas canciones ishumar. «Bueno, mi experiencia en Argelia como un joven en el exilio me inspiró para convertirme en un músico. Escuchaba música de occidente y veía videos de Jimi Hendrix y los Dire Straits y envidiaba su libertad y regocijo, quería experimentar eso por mí mismo. Nunca estuve interesado en la escuela, desafortunadamente, así que para mí la música era el camino más obvio para hallar la libertad que estaba buscando. Para mi es el modo perfecto para difundir la felicidad y mensajes importantes», señaló en 2013 durante una entrevista. Mientras, la guerra desgarraba su país. En 1994 se firmó una tregua que poco después fue quebrantada tras el fallecimiento del líder rebelde Mano Dayak en un extraño accidente de aviación. Tras años de combate el gobierno y los tuaregs alcanzaron un acuerdo de paz en abril de 1995 con la promesa de que los hombres del desierto fuesen integrados dentro de la vida civil y las fuerzas armadas del país.

Bombino regresó a Agadez antes de la firma de estos acuerdos. Desde allí emprendió un viaje a Niamey, donde conoció a su tío, el pintor Rissa Ixa, quien le regaló una nueva guitarra para que siguiese cultivando su pasión. En la capital Bombino entró en contacto con el recién creado partido tuareg y conoció al guitarrista Haja Bebe, que le otorgó el apodo de Bombino, derivado del italiano bambino. «Empecé mi carrera musical cuando regresé de Argelia a principios de los noventa. Era un joven adolescente pero estaba decidido y el gran músico nigerino Haja Bebe me invitó a unirme a su banda. Pasé años desarrollando mis habilidades en su banda y aprendiendo el trabajo de la música profesional», explicó.

Bombino trabajó como extra en la película Imuhar: une legende (ídem, 1997) del director francés Jacques Dubuisson. Su aparición en la película es meramente testimonial. Siguiendo los pasos de sus antecesores, comenzó a actuar en mítines políticos, en bodas y otras ceremonias, algo que su padre desaprobó. Para escapar del férreo control paterno, Bombino decidió viajar de nuevo a Argelia y, con posterioridad, a Libia. Allí trabajó como pastor y perfeccionó su técnica con la guitarra hasta el punto de convertirse en un músico de acompañamiento muy demandado. Es entonces cuando decidió retornar a Agadez para tocar con los conjuntos locales alimentando una leyenda que pronto se difundió por todo el Sahara.

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Su gran naturalidad, su manejo de la guitarra casi intuitivo y su capacidad para amalgamar diferentes estilos contribuyeron a acrecentar su fama. Sin embargo, ni siquiera su talento le eximía de tener que complementar su faceta musical con otros empleos para poder sobrevivir. Bombino trabajaba como cocinero cuando en 2004 se cruzó con el equipo de rodaje del director español Gerardo Olivares, que se encontraba en el Sahara rodando varias escenas de su película La Gran Final (ídem, 2006). Cada noche, el joven guitarrista amenizaba las veladas de los españoles con su música. Su talento cautivó al ingeniero de sonido, Carlos de Hita. El técnico lo grabó junto a sus compañeros de grupo en un CD que acabó sonando por todas las esquinas de Agadez.

En 2006 el grupo se sumó al grupo Tidawt para tocar en una gira por los Estados Unidos organizada por la ONG Nomad Protection. A su paso por Los Angeles, el saxofonista Tim Ries les invitó a grabar en un estudio una versión de la canción «Hey Negrita» de los Rolling Stones junto a Keith Richards y Charlie Watts. «Yo, la verdad, no sabía quiénes eran. Vimos llegar a una limusina y descender de ella a dos tipos. Y nos dijeron que eran muy conocidos», diría más tarde. La canción fue incluida en el álbum Stone’s World: The Rolling Stones Project Vol. 2.

Tras años de paz, los tuaregs volvieron a alzarse en armas en 2007. Insatisfechos por el proceso de integración de los rebeldes en la vida cotidiana de Malí y Níger se lanzaron de nuevo a la lucha armada. El gobierno respondió de un modo indiscriminado, lo que desembocó en un nuevo éxodo masivo de los tuaregs hacia países vecinos. Los rebaños y las granjas de los tuaregs fueron arrasados y muchos civiles fueron ejecutados sin piedad. La tragedia tocó de cerca a Bombino, que tuvo que huir a Burkina Faso después de que dos de sus músicos fuesen fusilados. La revuelta no sería sofocada hasta 2009, año en el que se alcanzó un acuerdo de paz respaldado por Libia.

Bombino permaneció alejado de la primera línea durante casi un año. A lo largo de ese tiempo el documentalista Ron Wyman lo buscó sin descanso hasta que logró encontrarlo en Uagadugú. Su intención era convertirlo en el principal protagonista de su película sobre los tuaregs: Agadez, the music and the rebellion (ídem, 2010). El film muestra a Bombino en su exilio y lo acompaña en su regreso a Agadez después de que los últimos rebeldes depusieran las armas. La vuelta del guitarrista a Níger fue apoteósica. Prueba de ello es el multitudinario concierto que protagonizó junto a otros músicos ante la gran mezquita de Agadez, un acontecimiento único puesto que era la primera vez que el sultán abría este espacio a un espectáculo de esta naturaleza.

Wyman -que se había enamorado de la música de Bombino a través de los casetes en los que había distribuido, hasta el momento, casi la totalidad de su música- le alentó a grabar por primera vez de un modo profesional. A tales efectos, viajaron a Cambridge (Massachusetts) para registrar, con la ayuda de Chris Decato, su álbum de debut, Agadez, que incluye canciones escritas ex profeso. El disco, lanzado en abril de 2011 por el sello Cumbancha fue alabado por la crítica y fue catapultado hasta lo más alto de la lista de músicas del mundo de iTunes. El efusivo reconocimiento internacional fue seguido por una gira mundial a lo largo de 2011 y 2012.

El primer álbum de Bombino despertó la curiosidad de Dan Auerbach, guitarrista de The Black Keys. «Dan escuchó mi música y vio en Youtube vídeos míos tocando la guitarra y se puso en contacto con mi manager y nos invitó a Nashville para grabar con él», comentó el músico nigerino. El fruto de esta asociación fue un disco titulado Nomad. En él Bombino adopta un sonido más crudo y próximo al blues eléctrico. El artista sahariano fue un paso más allá y renovó por completo la escena tishumaren, logrando llegar a un público más amplio. La réplica no se hizo esperar. El álbum alcanzó el número de la lista de músicas del mundo tanto en Billboard como en iTunes. Así mismo, la crítica elogió el trabajo que, entre otras delicias, incluye joyas como las canciones «Azamane tiliade» o «Amidinine». Nomad encumbró a Bombino como un nuevo héroe de la guitarra, un virtuoso en el que se conjugan en perfecta comunión tanto alma como una técnica desprovista de parafernalias, áspera y directa.

A finales de 2015, Bombino cruzó el charco de nuevo para grabar en Woodstock durante diez días su tercer álbum en Applehead -un antiguo granero reconvertido en estudio de grabación- junto al músico y cantante Dave Longstreth. El 1 de abril de 2016 salió a la venta su nuevo trabajo, Azel, donde Bombino introduce un nuevo estilo musical, el tuareggae. Se trata de una innovadora fusión entre reggae, música tradicional tuareg y blues rock. El lanzamiento de este disco estuvo acompañado por la publicación de Live at the Belly Up, un directo grabado el 20 de abril de ese mismo año durante la gira promocional.

Tras años de penurias y esperanzas Bombino ha emergido como la principal figura de la música tuareg. Su gran proyección le ha permitido cumplir con el objetivo inicial de los artistas ishumar, difundir su mensaje y luchar por sus derechos, conservar su rico patrimonio cultural, defender su modo de vida y abogar por la paz con el resto de pueblos de su entorno. El propio guitarrista advierte de que «no ve a su guitarra como un arma sino como un martillo con el cual puede ayudar a construir el hogar del pueblo tuareg». «Luchamos por nuestros derechos pero hemos visto que las armas no son la solución. Necesitamos cambiar nuestro sistema. Nuestros niños deben ir a la escuela y aprender sobre su identidad tuareg», subraya.

Bibliografía

Libros

  • KAPUSCINSKI, Ryszard. “Ebano“, Ediciones Folio, 2004.

Artículos de periódico y revistas

  • BATALLA, Vincenç. “Bombino. Alma tuareg“, Rockdelux, número 298, septiembre de 2011.
  • CUBARRUBIA, RJ. “Bombino recruits Black Keys’ Dan Aurbach on Azamane Tiliade“, Rolling Stone, 10 de abril de 2013.

Internet

Filmografía

  • DUBUISSON, Jacques. “Imuhar: une legende“, Francia, 1h 46min.
  • WYMAN, Ron. “Agadez, the music and the rebellion “, Zero Gravity Films, Estados Unidos, 1h 15 mins.

 

 

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