La triste balada de Lee Emerson

La cultura popular norteamericana celebra con especial cariño la figura del fuera de la ley. El cine, la música, la literatura o la prensa amarilla se han encargado de alimentar toda una retahíla de historias criminales donde la leyenda supera con creces a los hechos. El country y western de los años sesenta y setenta no sólo continuó rememorando las andanzas de estos hombres y mujeres, como es el caso de los álbumes John Wesley Harding, de Bob Dylan; o Desperado, de los Eagles. También contribuyó a crear sus propios mitos, algunos con más poso de veracidad que otros. Un aura de rebeldía ha marcado las carreras musicales de artistas como Waylon Jennings o David Allan Coe, ambos adscritos al Movimiento Outlaw de Nashville. Sin embargo, más allá de la imagen de tipos duros y de toda una lista de excesos –bastante comunes en la época, por cierto- sus problemas con la justicia son minucias ante el historial delictivo de un cantante y letrista coetáneo de ambos cuyo malditismo ha sido capaz de eclipsar su innegable talento artístico. Les hablo de Lee Emerson.

El díscolo Lee se fue de este mundo de un modo trágico, dejando entre quienes le conocieron una mezcla de sentimientos encontrados. Para unos, un tipo abierto y amistoso. Para otros, un matón de tres al cuarto adicto a las anfetaminas y al alcohol. Su tortuoso paso por este mundo le llevó a confraternizar con grandes estrellas del country y a pudrirse en las cloacas de la industria musical. Rozó el éxito, pero sus mieles siempre se le escaparon a pesar de ser autor de dos estándar country –“Ruby Ann” y “I thought I heard you calling”- así como de haber escrito unas ochenta canciones.

Lee Emerson Bellamy vino al mundo el 15 de mayo de 1927 en una pequeña localidad minera de Virginia, St. Paul. Su padre, Carl Emerson Bellamy, poseía una vivienda en las inmediaciones de unas explotaciones. «Mi abuelo tenía una granja y había minas de carbón justo detrás de la vivienda. Cuando necesitaban calentarse, recogían carbón de una mina abandonada. Vivían en una casa de troncos, una cabaña, en las montañas. Mi abuela hacía colchas y las amontonaba en el suelo. Extraían el agua de un pozo. Los vi una vez. Eran simplemente gentes del campo muy pobres», señaló Rodney Bellamy, hijo del cantante.

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Los primeros escarceos de Lee con el crimen se remontan a su juventud. Las oportunidades para que un chico como él pudiese ganarse la vida con dignidad eran tan escasas que optó por alejarse del camino de la rectitud. Hacía las veces de señuelo para una banda de contrabandistas. Mientras que él conducía a toda velocidad un carro para llamar la atención de los recaudadores de impuestos, sus compinches eludían a los agentes de la ley por otras vías alternativas.

En 1944, con apenas diecisiete años de edad, Lee Emerson ingresó en el cuerpo de marines y fue destinado al Pacífico, donde recibió el Corazón Púrpura tras ser herido en la sangrienta batalla de Okinawa. Superada la experiencia bélica, contrajo matrimonio con Roberta Mildred, una joven de Billings (Montana) con la que se trasladó a Butte, en el mismo estado, para trabajar como conductor del camión de la basura y como obrero de una mina de cobre. Por aquel entonces, Lee Emerson también despuntaba como jugador semiprofesional de béisbol en la liga Doble A. Butte fue tan sólo la primera parada de un largo peregrinaje que llevó a la familia Emerson de pueblo en pueblo a través de Dakota del Norte, Montana y Idaho. Liquidados sus sueños de convertirse en un jugador profesional comenzó a regentar tabernas para llevar el pan a casa. Fue precisamente en uno de esos negocios –en Silesia (Montana)- donde comenzó a familiarizarse con el country, ofreciendo sus primeros bolos para un público integrado básicamente por borrachos, trabajadores del ferrocarril, mineros y granjeros.

Su suerte dio un giro inesperado cuando sus pasos se cruzaron con los del cantautor Tommy Collins, quién le animó a echarse los bártulos a la espalda y probar fortuna en la capital del country, Nashville. Antes de trasladarse a Tennessee, Emerson grabó bajo el seudónimo de Lee Smith and The Western Gadabout las canciones “I hate to say goodnite” y “Forever alone” para una modesta compañía de Wyoming llamada Wagon Wheel Records. Los cortes ni siquiera llegaron a trascender más allá del estudio de grabación pero le sirvieron como tarjeta de presentación en el competitivo mundo de la industria musical, donde pronto se hizo con un hueco.

A su llegada a Nashville, en 1955, Lee Emerson se hospedó en el Este de la ciudad en una casa propiedad de Eddie Crandall, novio de la viuda de Hank Williams y manager de Marvin Rainwater, George Morgan y Marty Robbins. Con este último, Lee entabló una estrecha amistad que, según parece, contribuyó a que para finales del verano de ese mismo año firmase un contrato con Don Law, de la Columbia Records. En agosto grabó su primer single, editado por Troy Martin y el cual contenía dos de las cuatro canciones que el músico había grabado durante su primera sesión para la compañía: “You call that waitin’?” y “A pair of broken hearts”.

La buena relación entre Lee Emerson y Marty Robbins se hizo aún más palpable durante la primavera de 1956. En abril graban el single “How Long Will It Be/ I’ll Know You’re Gone”. Cinco meses después, Robbins vuelve a colaborar con Lee en un dueto, “Where D’ja go”, incluido en la cara B de un nuevo single para Columbia. El vinculo profesional entre ambos fue incluso más allá del terreno de lo meramente artístico. Emerson, un tipo de muy malas pulgas y con el físico propio de un ex marine, ejerció durante varias giras como guardaespaldas de su buen amigo. Si algún borracho u oportunista interrumpía al afamado cantante durante sus shows, éste lo señalaba y acto seguido Emerson surgía de entre el público para hacer el trabajo sucio.

Entre pelea y pelea Emerson flirteó con el éxito musical sin nunca llegar a alcanzar gran repercusión. En septiembre de 1956 grabó “I thought I heard you calling”, un estándar de poco impacto en su versión original pero con el que en junio de 1957 Porter Wagoner alcanzó el número 11 en la lista country & western. Resulta también curioso que la única vez que Lee Emerson logró cierta repercusión fue gracias a una canción que ni tan siquiera él había cantado o compuesto. El 11 de abril de 1957 el cantante Johnny Horton se encontraba de visita en Nashville para grabar con la Columbia varias canciones. Entre ellas se encontraba “Honky tonk mind”, composición que Tommy Blake, un rockabilly tejano, le había cedido a cambio de dinero rápido sin avisarle previamente de que también pretendía grabarla, en su caso para RCA. Cuando Horton se enteró de la jugada de Blake registró el tema como “Woman I need” y acreditó a Lee Emerson como autor de la letra, arrebatando a Blake un tímido hit que permaneció en las listas durante tan sólo una semana.

La carrera musical de Emerson seguía sin despuntar y en agosto de 1957 fundó junto a Robbins la agencia de contratación Lee-Mart, cuyo principal cliente era Bobby Helms, autor de la archiconocida “Jingle bell rock”. Dos meses más tarde, Emerson constituyó una nueva sociedad junto al manager Herb Shucher, Sr., quien se trasladó de Nashville a Boston para encargarse de los negocios de Jim Reeves. Creada inicialmente para gestionar la contratación de artistas country en las distintas ferias que salpicaban la geografía del Sur de los EEUU acabó disolviéndose poco después debido a que Reeves exigía que Shucher se concentrase sólo en sus asuntos. Emerson se hizo con todo el negocio y se asoció con Helms bajo el nombre de Le-Bob. Dejó momentáneamente aparcada su faceta como músico y finiquitó su contrato con Columbia en noviembre de 1957 con la publicación del single “Catch That Train/ What A Night”, puro rock’n’roll grabado con gran parte de la banda de Marty Robbins.

Con la llegada de los años sesenta Lee Emerson inició un periodo de sequía musical marcado por un cada vez más abusivo consumo de anfetaminas. En 1961 publicó con la Mercury el single “You Can’t Hear Me/ Totalin’ Time”, su única publicación a lo largo de toda la década. Además grabó varias canciones que no verían la luz hasta el año 2011, con la salida al mercado de la recopilación It’s So Easy For You To Be Mean, a cargo de la Bear Family Records. Cabe señalar también que, en 1960 Bob Gallion contribuyó a mejorar la salud de las arcas de Emerson con una versión de “Start all over”. En 1962 Marty Robbins hizo lo propio catapultando su composición “Ruby Ann” hasta el primer puesto de la lista country y al cuarto del género easy-listening.

Las drogas acabaron por romper su matrimonio con Roberta Mildred y por minar su relación profesional con Marty Robbins, con quien cortó vínculos en 1965. Inmerso en una espiral de violencia avivada por los estimulantes, Emerson se vio envuelto en peleas cada vez más feroces hasta que en 1968 tocó fondo. Durante el transcurso de una trifulca en Memphis disparó contra un hombre llamado Willie Joyner. Aunque sólo lo hirió, lo dio por muerto y huyó al estado de Florida, donde fue capturado por la policía. De vuelta en Tennessee fue condenado a tres años entre rejas.

No obstante, ni siquiera la cárcel fue capaz de calmar su primitivo temperamento. En 1971 regresó a las calles de Nashville con ganas de gresca. Emerson atacaba con una cadena de bicicleta a sus adversarios y se ponía hasta las trancas con la temeridad propia de un suicida. Esto no impidió que obtuviese un puesto como letrista en la compañía Raleigh Publishing y, con posterioridad, en Combine Music, una de las precursoras del Movimiento Outlaw. Con el paso del tiempo su nuevo trabajo le abrió las puertas del estudio Hillbilly Central, desde donde Tompall Glaser y sus amigos hacían temblar los cimientos de la conservadora industrial musical de la ciudad. Emerson trataba de rememorar las glorias del pasado pero estar siempre colocado lo dificultaba. «Consumía una gran cantidad de pastillas. Simplemente permanecía despierto y colocado, creo que él pensaba que ese era el camino que tenía que seguir para escribir. Quizá era así cómo él tenía todas sus buenas ideas. Era respetado como letrista, pero estaba siempre tan perdido que la gente no le habría sus puertas. Eso fue realmente frustrante para él», comentó Richie Albright, batería de Waylon Jennings.

Arruinado por su carácter pendenciero, Emerson trapicheaba con estupefacientes. Según relata el guitarrista Jim Casey, en una ocasión robó un talonario de recetas a John Harris, que además de ser el teclista de Barefoot Jerry se ganaba la vida como médico. Lee comenzó a recetar drogas a diestro y siniestro poniendo en peligro la licencia de su colega. Su situación era cada vez más delicada y el número de enemigos ya superaba con creces al de personas dispuestas a echarle un cable. «Si alguien te mata, le darán una medalla», llegó a comentarle su amigo y compañero Donnie Fritts.

En 1976 Lee Emerson protagonizó en Houston su última sesión en un estudio de grabación. El resultado fue el single “Gospel Truth (Like It ‘Tis)/ Let Me Be The First To Know”, editado por el sello Plantation. A pesar de esta publicación, la primera en quince años, las cosas iban de mal en peor para él. Mientras disfrutaba de unos pastelitos rellenos de crema ingirió accidentalmente su dentadura postiza y tuvo que ser sometido a una operación para abrirle el estómago. Decidió recuperarse en el domicilio de su hijo Rodney pero, tras una discusión con su nuera, se instaló en el apartamento de su novia, Darlene Sharpe, quien en aquellos momentos trataba de superar las secuelas de un accidente de tráfico en el que había sufrido graves heridas en su rostro, incluida la pérdida de un ojo. El día a día de la pareja estaba marcado por las constantes riñas y los malos tratos. «Nadie sabía que Lee estaba realmente haciéndome esas cosas hasta que entró en mi apartamento y nos dijo a mi y a mi hermana que iba a matarme. Cogí el teléfono para llamar a la policía y él arrancó el cable de la pared…En otra ocasión cogió un tronco de leña y me provocó un rotura muscular en la pierna, dijo que iba a sacarme mi otro ojo y que así sería ciega», narraba Sharpe, quien finalmente logró zafarse del músico, aunque éste comenzó a acosarla acusándola de retener en su hogar varias letras de canciones inéditas escritas por él.

Nunca falta un roto para un descosido y al tormentoso culebrón se sumó un tercer elemento en discordia, Barry Sadler, el amante de Sharpe. Veterano de la guerra de Vietnam, en 1966 había sido encumbrado a la categoría de héroe nacional con la canción “Ballad of Green Berets”, escrita a dos manos con el novelista que inspiró el infame film Boinas Verdes de John Wayne. Tras el efímero éxito musical se estableció en Nashville donde continuó componiendo canciones de dudosa calidad y escribiendo novelas pulp sobre un mercenario llamado Casca. La gloria de los escenarios fue seguida por el ambiente infecto de los tugurios de la Ciudad de la Música, donde el alcohol solía empapar sus noches mientras contaba batallitas sobre su servicio en el Sudeste Asiático. Durante una de esas salidas nocturnas, él y su ligue se encontraron de bruces con el anfetamínico Lee, quien golpeó al ex militar y profirió numerosas amenazas además de intentar sacar a la pareja de la carretera con su furgoneta. Tan sólo era cuestión de tiempo que Lee se acabase encontrando con la horma de su zapato.

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Los acontecimientos acabaron precipitándose poco antes de la medianoche del 1 de diciembre de 1978, un mes después de haberse producido ese primer encontronazo. Según las investigaciones, Sharpe se encontraba en su apartamento con Sadler cuando recibieron una llamada telefónica. Al otro lado de la línea, Lee Emerson recitaba amenazas de muerte al tiempo que insistía en recuperar las letras en litigio. Todo apunta a que el boina verde le invitó a acudir al parking situado junto al domicilio de su querida, a lo cual el músico accedió. Una vez allí, cuando se encontraba en el interior de su vehículo, Sadler emergió de entre la oscuridad y descerrajó sobre Lee un disparo a quemarropa entre ceja y ceja con su revólver de 35 milímetros. Acto seguido colocó un .38 a los pies de su víctima y llamó a la policía afirmando que acababa de disparar a un hombre en defensa propia cuando éste intentaba sacar una pistola de su bolso. Emerson falleció horas después en el hospital St. Thomas.

En los bolsillos de Lee la policía tan sólo halló prescripciones de anfetaminas. Sadler dio rienda suelta a su imaginación con toda una serie de teorías descabelladas entre las que no faltaba la siempre recurrente bala pérdida o la descarga accidental. Lo cierto es que los investigadores apenas tardaron en comprobar que el revólver hallado a los pies del finado estaba registrado a nombre del ex boina verde. Asesorado por el abogado John Binkley fue declarado culpable de homicidio negligente en junio de 1979 y fue sentenciado a entre cuatro y cinco años de reclusión en la cárcel estatal de Tennessee. Tras su ingreso en prisión un juez redujo la pena a treinta días, de los cuales tan sólo cumplió veintidós por buen comportamiento. Ya en libertad, Sadler cambió el bullicio de Nashville por un rancho situado a las afuera de Ciudad de Guatemala, a donde acudió en medio de la vorágine de las guerras centroamericanas como soldado de fortuna, al igual que muchos otros mercenarios de la época. El 7 de septiembre de 1988 mientras circulaba en un taxi recibió un disparo –al parecer por accidente, aunque no quedó claro- en la cabeza provocándole severos daños cerebrales que acabarían con su vida un año después.

Lee Emerson masticó y escupió todo su talento con la pasión de un rebelde. Sin embargo, esa rebeldía fue también la encargada de condenarlo a un lento pero imparable proceso de deterioro. Acabó por alejarlo de las personas que un día habían apostado por él y por enterrar todo su legado artístico bajo una capa de exabruptos y delirios. Lee Emerson pudo haber sido un prominente letrista pero en su lugar alimentó su lado más salvaje. Prefirió ser un auténtico forajido.

Bibliografia

Libros

  • J. PRUETT, Barbara. “Marty Robbins: fast cars and country music”. The Scarecrow Press, Inc., 2007.
  • PEPPIATT, Francesca. “Country music most wanted: the top 10 book of cheating hearts, honky-tonk tragedies, and music oddities”. Brassey’s Inc., 2004.
  • STREISSGUTH, Michael. “Outlaw. Waylon, Willie, Kris, and the renegades of Nashville”. Itbooks, 2013.

Artículos de periódicos y revistas

  • SIPCHEN, Bob. “The Ballad of Barry Sadler: The War-Glory World of an Acclaimed Soldier of Song Has Shrunk to a Hospital Bed, and a Bitter Family Battle”. Los Angeles Times, 27 de enero de 1989.

Anotaciones de álbum

  • Lee Emerson: It’s So Easy For You To Be Mean. Bear Family Records, BCD16526, 2011.

Internet

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