Silvio, el cantaor del rock

Rockero y semanasantero. Así se definía a si mismo Silvio Fernández Melgarejo. Juerguista despreocupado, fumador de trujas, bebedor empedernido y sevillista hasta la médula que alcanzó la condición de mito en vida. Batería antes que cantante, Silvio fue una pieza clave del underground español. Un protagonista por méritos propios de esa explosión musical que tuvo lugar en Sevilla a finales de los sesenta y cuyo principal fruto fue el surgimiento del rock progresivo andaluz. Casi quince años después de su muerte, sus andanzas siguen presentes en la épica del rock hispalense.

Rockero y semanasantero

Su madre, Eva Fernández, lo trajo al mundo en el pueblecito de La Roda de Andalucía, el 8 de agosto de 1945. Gitana de cuna y soltera tuvo que abandonar Sevilla, por aquello del honor y la vergüenza, para dar a luz. El padre de la criatura era Antonio de los Santos, por aquel entonces redactor del ABC. A los pocos días regresó a la capital. Devoto de la Virgen del Patrocinio y tamborilero de vocación, Silvio fue durante toda su vida un enamorado de la música de la Semana Santa, pasión que resonaba en sus solos de batería cuando, a principios de los sesenta, formaba parte de los grupos Los X-5 y Los Cinco Mercurys.

Durante la segunda mitad de esa década, un soplo de aire fresco oxigenó a Sevilla. Los discos de rock llegaban a cuentagotas y los pocos que lograban eludir la implacable censura lo hacían gracias a los soldados de las bases estadounidenses de Rota y Morón de la Frontera. El movimiento hippie, aunque tímidamente, comenzaba a tomar forma. En 1967 el grupo sevillano Gong fue el encargado de dar el pistoletazo de salida al rock andaluz. Si bien nunca logró publicar ni un solo LP, actuó como germen y entre sus formaciones contó con músicos de la talla de Luis Cobo «Manglis», Juan José Palacios «Tele» o el propio Silvio, que entraría a formar parte de él como bajista y cantante en 1968.

We come to smash this time

Su paso por Gong fue breve. Poco después se unió como percusionista a Smash, un conjunto musical promovido por el productor Gonzalo García-Pelayo. Smash resultó ser uno de los grupos más innovadores dentro del panorama musical español. Abanderado de la fusión entre el blues, el rock psicodélico y el flamenco estaba a la vanguardia del rock andaluz gracias al carácter visionario de sus miembros fundadores, entre los que se encontraban el guitarrista Gualberto o el bajista Julio Matito. En su Manifiesto de lo Borde, atribuido a García-Pelayo, la banda pone de relieve sus principios estéticos. «No se trata de hacer “flamenco-pop” ni “blues aflamencado”, sino de corromperse por derecho», explican. Asimismo dividen al conjunto de la sociedad en cuatro apartados. El primero, «los hombres de las praderas», se corresponde con «los únicos que están en el rollo y que han salido del huevo». Silvio -que sin lugar a dudas era miembro de este primer conjunto- grabó junto a ellos tan sólo una canción, «Well you know», incluida en el disco We come to smash this time (Philips 6328-044).

No obstante, Silvio tuvo la ocasión de acompañar a Smash en el concierto que ofrecieron en 1970 en el parque de atracciones de Madrid y que, a la larga, se convertiría en uno de los principales hitos del grupo. Tal y como recuerda Gonzalo García-Pelayo en el documental A la diestra del cielo (íd., 2007), de Francisco Bech, Silvio se pasó la mayor parte de la actuación golpeando unas congas con ruedas a la par que gritaba constantemente «Italia, Italia, Italia», lo cual desconcertó al público. Javier García Pelayo, hermano de Gonzalo, era el manager del grupo. Había contratado con Torrebruno –director de escena del parque de atracciones por aquel entonces- una actuación de cuarenta y cinco minutos. «Los ensayos fueron difíciles, pero comenzó la actuación y fue un lleno completo, allí había más pelos largos de los que yo había visto nunca juntos, se sabían las canciones, aplaudían las improvisaciones y fue una buena, buena actuación, la comunicación fue total y al terminar los 45 minutos de contrato el público pidió bises. […]. Nos conminó varias veces para parar la actuación, y yo jamás paro a un artista en pleno éxito y Torrebruno desenchufó, fue tremendo, el público rugía. Silvio se sentó en la batería e hizo un solo fantástico y larguísimo. Los empleados del Parque le iban quitando tambores, cuando se quedó sin nada la emprendió con las tumbadoras y se tiró con ellas al foso de agua (que separaba al escenario de los espectadores) y gran parte del público con él, ¡todos al agua!», explica Javier García-Pelayo en su artículo El viaje madrileño. El showman que Silvio llevaba dentro comenzaba a brotar.

Por amor fui capaz de tomarme un tinto de verano

Silvio abandonó Smash cuando el grupo se encontraba en la cresta de la ola. Contrajo matrimonio con Carolyn Williams, una joven perteneciente a la alta aristocracia inglesa con la que poco después tendría un hijo, Sam. De la noche a la mañana pasó a tener chofer, a vivir en un lujoso chalet de Marbella así como a entregarse en cuerpo y alma a la juerga. Todos los meses su suegro enviaba desde Inglaterra 300.000 pesetas a la familia. Las leyes de aquel entonces impedían a las mujeres sacar dinero del banco sin el consentimiento de su marido. Silvio se encargaba de esa tarea hasta que un día, en compañía de un amigo, acudió a la sucursal bancaria, sacó la pasta y se fue directo al aeropuerto de Málaga, donde compró dos billetes para el primer avión que saliera. Así se pasó tres o cuatro días recorriendo Europa, bebiendo como un cosaco hasta que se quedó sin blanca. Esa fue la gota que colmó el vaso y que acabó mandando al traste su matrimonio.

01Silvio

En una ocasión el periodista Jesús Quintero le preguntó «¿Qué es lo más grande que has hecho por amor?». Silvio respondió: «Por amor fui capaz de tomarme un tinto de verano en vez de un gin-tonic». Tras su coraza de rockero y bohemio se escondía un hombre que, tras la ruptura con su esposa, había sido incapaz de superar el alejamiento de su hijo. Su estado anímico recibiría un nuevo mazazo después de que, en 1973, su hermana pequeña se quitase la vida, algo de lo que siempre se sintió responsable.

Al Este del Edén

Habitual del ambiente musical sevillano a mediados de los setenta, Silvio se unió al grupo Luzbel en 1977, cuyo manager era Pive Amador. Precisamente fue él quien le animó a dejar la batería y ponerse al frente de la banda como vocalista. Su primer LP, Al Este del Edén (BMG 74321 920532) fue publicado en 1980. Su grabación, en Madrid, contribuyó a seguir acrecentando su leyenda de bohemio canalla. Nada más llegar al estudio le dio un par de tragos a una botella de alcohol empleado en la limpieza de los magnetofones, lo que le provocó una fuerte reacción. Pasó el resto de los días en la clínica y en el hotel Cuzco, donde dejó una factura de 120.000 pesetas. Por cada día en la capital Silvio percibía una dieta de 2000 pesetas que entregaba como propina a los camareros del hotel a la hora del desayuno. El resto del tiempo lo pasó de fiesta excepto el último día de estudio, cuando se vio obligado a grabar del tirón todas las voces. El álbum incluye canciones como la rockera «Baila cadera» o como «Mamy and daddy», «Rockin’ tonight» y «Come on baby», interpretadas en ingles, algo muy habitual en el repertorio de Silvio, quien lo mismo cantaba en francés que en italiano o portugués.

Johnny Kidd, un muerto viviente

Tras la desaparición de Luzbel, que apenas logró vender mil ejemplares de Al Este del Edén, Silvio regresó a Madrid en 1984 para grabar un LP, Barra Libre (Polydor 821 041-1), junto a Miguel Ángel Iglesias, otra de las figuras clave del rock sevillano. El disco resultó ser su mayor éxito comercial. Entre sus cortes destacan «Tren, tren», una versión de la mítica canción de Junior Parker; la trepidante «Sonrisas con ron»; o «La ragazza del elevatore», uno de los buques insignia del repertorio de Silvio. Barra Libre es un delirio etílico, una oda al pasotismo en clave de poesía urbana regada con cognac del que quema. Silvio era un calavera y en este trabajo muestra todas sus cartas.

A pesar de su aparente anacronismo, Silvio aterrizó con buen pie en el ambiente de La Movida madrileña. Actuó en la sala Rockola y protagonizó el cortometraje «No hables más de mí» (íd., 1984), dirigido por el fotógrafo Alberto García-Alix. Silvio interpreta a Johnny Kidd, el legendario rockero inglés fallecido en accidente de tráfico en 1966. Del vuelta a casa, García-Alix se lo encuentra en un garito de mala muerte. El bourbon y la música de Hank Willians hacen el resto. En el corto también aparece Ana Curra, por aquel entonces pareja de García-Alix. Silvio pasó por completo del guión y obvió las directrices del fotógrafo. Por el contrario se limitó a apenas abrir la boca e incluso se atrevió a marcar el ritmo de un paso de la Semana Santa sobre una mesa.

Silvio y Sacramento

Silvio prefirió huir de Madrid. De haberse quedado quizás hubiese trascendido al resto de España. ¿Quién sabe? Pero prefirió ignorar la estricta disciplina de las giras y las discográficas. Su público favorito era el sevillano. La ciudad hispalense le era fiel. Al Sur de Despeñaperros era un ídolo de masas. Una vez más, acompañado por Pive Amador, materializó un nuevo proyecto musical, Silvio y Sacramento. Este grupo supone el punto de inflexión de su carrera, el clímax. La influencia de la música religiosa es más evidente que nunca. Swing, R&B, country y rock & roll se fusionan con ritmos de la Semana Santa sevillana y con temáticas marianas como sucede en el caso de «Rezaré» -su particular versión de «Stand by me»- o de «La Pura Concepción (Swing María)», ambas incluidas en el disco Fantasía Occidental (MND-95-00), de 1988. El álbum también incluye una canción dedicada al Betis que Silvio se vio obligado a componer después de perder una apuesta o el doo woop «Las criaturas».

Copa en mano, y encendido un pitillo con otro, Silvio actuó junto a Sacramento en las verbenas más variopintas de todo Sevilla, Cádiz, Huelva e incluso del Sur de Portugal desatando el fervor popular. Centenares de kilómetros regados con alcohol y tocados por la gracia del cantante que, en una ocasión, llegó a gastar 30.000 pesetas recién cobradas antes de un bolo en fichas para los coches de choque y que luego repartió entre todos los niños allí presentes. Sobre el escenario su comportamiento era imprevisible. Simplemente se dejaba llevar por sus impulsos. Sin orden ni concierto. Se limitaba a disfrutar del momento sin atender a ensayos o planificación alguna. El personaje pesaba más que el artista.

En 1990 salió a la luz el segundo LP de Silvio y Sacramento, En misa y repicando (MND-99-02), entre cuyos cortes destaca «Tres pasos hacia el cielo», en la que versionea el «Three steps to heaven» de Eddie Cochran.

La suerte del ganador

El alcohol y el tabaco comenzaron a hacer estragos en la ya de por si maltrecha salud de Silvio, minada tras años de excesos. En 1993 se apartó de los escenarios. Intentó regresar al estudio de grabación pero fue incapaz. Se recluyó en su domicilio, de dónde tan sólo salía para beber en un bar próximo a su portal. Pero una vez más, la música regresó a su rescate. En 1999 publicó su último trabajo con Silvio y Los Diplomáticos, A color to Africa from Manchester, un álbum en el que regresa a sus orígenes musicales, inspirados por Elvis o The Shadows, y que era más un bálsamo que otra cosa.

El 1 de octubre de 2001 su propia leyenda se lo llevó por delante. Su maltratado cuerpo dijo adiós poniendo punto y final a una tragedia propia de poeta maldito. Apenas un año antes, en una de sus entrevistas en la televisión pública andaluza, Jesús Quintero le preguntó: «¿Tu te sientes ganador o perdedor?», a lo que Silvio dijo: «Yo ganador, porque perdedor es el que tiene ansia y ganador es el que tiene suerte».

BIBLIOGRAFIA

Artículos de revistas y periódicos

  • Manifiesto de lo borde, Smash, 1968.
  • BARRAL ÁLVAREZ, Antonio. La invasión de la cochambre, Atlántica XII, 4 de mayo de 2015.
  • FABUEL, Vicente. Objeto de deseo: Silvio y Sacramento, Efe Eme, 25 de septiembre de 2011.
  • GARCÍA-PELAYO, Javier. El viaje madrileño, El Mundano, 17 de octubre de 2008.
  • GÓMEZ, Antonio. El underground en España I: Manifiesto de lo borde. Estética e ideología, El Mundano, 1 de octubre de 2008.
  • MÁRQUEZ SÁNCHEZ, Javier. Silvio: el rockero semanasantero. Efe Eme, 14 de abril de 2009.

Internet

  • Gong, Wikipedia.
  • Smash, Wikipedia.
  • Silvio, Discogs.

Filmografía

  • BECH, Francisco. A la diestra del cielo, La Mirada Oblicua, 90 minutos, España, 2007.
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