Bessie Smith, una vida de leyenda

La historia del blues está salpicada de leyendas. Más o menos próximos a la realidad, desde los albores de este género musical, los mitos han perseguido a sus protagonistas como si de su propia sombra se tratase. Encuentros con el demonio en solitarios cruces de caminos, embrujos y magia negra han alimentado una mitología tan explotada que la frontera entre lo falso y lo verídico ha llegado a tornarse difusa. La vida de Bessie Smith, «La Emperatriz del Blues», al igual que la de otros músicos de la época clásica del blues ha sido mitificada durante décadas con unos fines no del todo honestos.

El etnomusicólogo David Evans, autor de numerosas publicaciones referentes al blues, señala que, al igual que sucede con muchos mitos populares, los mitos del blues «están basados en cierto grado de veracidad o realidad observable». Evans sostiene que estos mitos ofrecen una explicación sencilla para aquellos que se inician en el género, para aquellos que pretenden usar el blues02Bessie como un arma ideológica en su plan de batalla y para aquellos que están incómodos con algunos aspectos del blues.

En ocasiones, el mito ha llegado incluso a superar a la persona y su talento. Tal es el caso de personajes como Robert Johnson o Bessie Smith, cuya apasionante vida ha sido fuente de todo un compendio de falsos relatos alimentados durante años por escritores, periodistas o ejecutivos de la industria discográfica. En 1971 el crítico musical Chris Albertson publicó la que pasa por ser la más ambiciosa biografía sobre «La Emperatriz del Blues», Bessie, reeditada en 2003 y en cuyas páginas se desmontan numerosos mitos concernientes a aspectos tales como sus orígenes en el mundo del espectáculo o a su trágica muerte.

Huída, secuestro y un saco de patatas

Bessie nació en 1894, en Chattanooga (Tennessee). Sumergirse en su infancia se antoja tarea compleja. Sin embargo, gracias a la labor investigadora de Albertson se ha podido verter luz sobre una etapa que forjó el carácter de la cantante. Huérfana de padre y madre, Bessie tuvo que ingeniárselas desde temprana edad para ayudar en su casa, donde convivía con cinco hermanos. Viola, la mayor de ellos, fue la encargada de hacerse cargo de la familia. Su relación con ella nunca fue buena. Bessie comenzó a actuar como bailarina y cantante siendo apenas una chiquilla junto a su hermano Andrew en las calles de Chattanooga. En 1910 su hermano mayor, Clarence, abandonó la casa familiar y se unió a una compañía de minstrels llamada Moses Stokes Company. Albertson sostiene que Bessie hubiese hecho lo mismo por aquel entonces de no haber sido porque aún era muy joven. En cambio, tuvo que quedarse bajo el yugo de Viola, quien había adoptado un carácter autoritario tras un desengaño amoroso.

En 1912 la Moses Stokes Company regresó a Chattanooga. Clarence logró que Bessie fuera citada para una audición tras la cual fue contratada como bailarina. En aquella época, Ma Rainey, considerada la «Madre del Blues», era la cantante de la compañía. El mito dice que Bessie Smith huyó de su hogar. Incluso, autores más descabellados llegaron a fantasear con la idea de que la joven Bessie había sido secuestrada por la propia Ma Rainey e introducida en un saco de patatas. A lo largo de los años, se aceptó como válido el relato en el que se indicaba que Bessie había huido con el show de Ma Rainey. Nada más lejos de la realidad. Rainey aún estaba lejos de alcanzar la fama que la encumbraría con posterioridad y ni siquiera poseía su propio espectáculo. Tan sólo era la cantante de la Moses Stoke Company. En numerosas ocasiones se ha comentado que Rainey enseñó a cantar a Bessie. Albertson puntualiza que, aunque Rainey ejerció como mentora de Bessie sobre el escenario, nunca le instruyó en el canto. «Ma Rainey probablemente transmitió a Bessie mucha de su experiencia cantando, pero la instrucción debió de ser rudimentaria. Aunque compartían un extraordinario manejo del idioma, las dos emitían sus mensajes con estilos y voces que eran distintos y manifiestamente personales», comenta Albertson. No obstante, resulta innegable que Rainey influyó en Bessie a la hora de seguir sus pasos en el blues.

Ku Klux Klan, puñetazos y ginebra

Bessie ha sido descrita como «una negra de pechos caudalosos y anchas caderas, dispuesta a cantar cualquier horrible cosa por un galón de ginebra» y de «pelear como un perro loco y cantar como un ángel». Estos estereotipos incrementaron su fama entre el público y sentaron las bases de su leyenda tras su fallecimiento. Han calado tanto que resulta difícil disociarlos de su persona. Mientras que algunos son meros embustes otros no sólo se aproximan a la realidad. La superan.

A «La Emperatriz del Blues» le tocó lidiar con tiempos difíciles. El profundo Sur era de todo menos un sitio bonito para la comunidad afroamericana. Ser mujer y artista tampoco contribuía. Bessie tuvo que vivir bajo el régimen segregacionista de la era Jim Crow, que le obligaba a actuar por separado para el publico negro y el blanco. También tuvo que plantar cara a ataques racistas, como aquella noche de julio de 1927 en la que un grupo de jinetes del Ku Klux Klan irrumpieron en uno de sus conciertos rompiéndolo todo a su paso. Tras percatarse de lo que estaba sucediendo, Bessie bajó del escenario y se encaró con ellos. Agitando su puño les dijo: «!Recoged vuestras sábanas y largaos!». Y es que a Bessie le sobraban agallas, las mismas que en más de una ocasión le empujaron a resolver sus cuitas amorosas a puñetazo limpio con sus compañeros sentimentales.

Albertson afirma que casi todas las canciones de Bessie Smith son autobiográficas. Ella le canta al desamor, al sexo, al alcohol o a la miseria con una naturalidad que a buen seguro hoy haría sonrojar a más de uno. Nunca ocultó su bisexualidad, llegando a mantener relaciones sentimentales con chicas de su coro e incluso con Ruby Walker, sobrina de su segundo esposo, Jack Gee. Bessie no era bien vista por la clase media afroamericana, que consideraba al blues una música maligna que incitaba al pecado. A su carácter rudo y socarrón cabe sumarle sus problemas con el alcohol, del que habla abiertamente en canciones como «Me and my gin» o «Gin house blues». Lejos de lo que puedan suscitar sus títulos, parece ser que Bessie odiaba la ginebra. Por el contrario, consumía Moonshine, un tipo de whisky destilado ilegalmente.

Apuñalada en la cima de su carrera

En 1920 Mamie Smith triunfó con su canción «Crazy blues», grabada para la Okeh Records. Esto allanó el camino para las demás cantantes de blues, que por primera vez veían como las discográficas prestaban atención a la música negra. Bessie Smith se convirtió en una estrella bajo la batuta de la Columbia, compañía a la que reportó jugosos beneficios. A pesar de ser una de sus artistas mejor pagadas, Bessie no percibía un solo centavo en concepto de royalties. Tan sólo recibía dinero por cada grabación de calidad. Resulta significativo indicar que su primer trabajo para la ColumbiaDown hearted blues / Gulf coast blues»- vendió más de ochocientas mil copias. Para ella los discos eran apenas una mera promoción de sus actuaciones. De todos modos, la auparon a una holgada situación económica que, entre otras cosas, le permitió disfrutar de su propio vagón de primera clase o regalar a su marido un Cadillac valorado en cinco mil dólares de la época que fueron pagados a tocateja.

Tras alcanzar el estrellato, Bessie Smith regresó a Chattanooga. Allí fue invitada a una fiesta que tendría lugar en una casa de las afueras. Acudió a ella en compañía de las chicas de su coro. Entre ellas se encontraba Ruby Walker. Durante la velada, un hombre borracho se abalanzó sobre Ruby y fue reprendido por Bessie. Tras la trifulca todo volvió a la calma. Una vez finalizada la juerga Bessie y sus chicas caminaban de regreso a su hotel cuando el tipejo bebido de la fiesta surgió de entre las sombras y se lanzó sobre ella clavándole un puñal en el abdomen. La primera reacción de «La Emperatriz del Blues» fue echar a correr detrás del individuo. Sin embargo, después de patearse dos bloques con el arma blanca clavada se detuvo y solicitó a su sobrina política que se la extrajera. Tras pasar esa noche en el hospital, Bessie ofreció al día siguiente un concierto. Albertson explica que la prensa señaló que la cantante había sido agredida en el transcurso de un atraco. No obstante, la circunstancias habían sido otras bien diferentes.

Aquella oscura noche en la Highway 61

John Hammond, productor y cazatalentos de la Columbia durante décadas, es según Albertson uno de los principales responsables a la hora de sembrar los mitos referentes a Bessie Smith. En la biografía que Paul Olivier publicó sobre la cantante en 1959 se recogen unas declaraciones de Hammond en las cuales afirma que «Bessie atravesaba horas bajas cuando la conoció, cantaba canciones de negros y vendía caramelos para sobrevivir». Albertson sostiene que tras esta actitud se escondía el deseo del productor de forjar su propia leyenda, más allá incluso que contribuir a mitificar a Bessie.

Durante la madrugada del 26 de septiembre de 1937, Bessie y su amante, Richard Morgan se dirigían a bordo de su Packard a través de la Highway 61 con dirección a Clarksdale, Mississippi. La carretera estaba oscura y Morgan, que iba al volante, fue incapaz de esquivar un camión que circulaba en su mismo sentido a menor velocidad y sin luces. Su automóvil golpeó violentamente la parte trasera del remolque siendo el lado del copiloto el peor parado. Parece ser que Bessie llevaba su brazo derecho asomado por la ventanilla y sufrió graves heridas en él. Por su parte, Morgan salió ileso. Mientras, el camionero, a pesar de haber sentido el golpe, siguió conduciendo hasta Clarksdale, donde solicitó una ambulancia para blancos.

Apenas unos minutos después, el doctor Hugh Smith –que había madrugado para disfrutar de una jornada de pesca en compañía de un amigo- se encontró de bruces con el Packard accidentado de Bessie. Albertson explica que Bessie se encontraba malherida en medio de la carretera. El médico envió a su compañero en busca de ayuda a una casa próxima al lugar del siniestro. Allí se Bessie Smith y su amante, Richard Morgan, junto a su Packard.solicitó una ambulancia para negros. Mientras todo esto sucedía, otro coche, ocupado por una pareja, se estrelló contra el vehículo de Hugh Smith que, a su vez, fue a empotrarse con el ya maltrecho coche de la cantante.

Tras unos instantes de confusión, las ambulancias llegaron al lugar de los hechos. La pareja fue trasladada al hospital para blancos de Clarksdale y Bessie al G. T. Thomas Hospital para negros, localizado también en la misma ciudad. Su pronóstico era grave. Sufría hemorragias internas y su brazo derecho tuvo que ser amputado. Según el parte oficial emitido por los facultativos –conservado en la Biblioteca del Congreso-, Bessie nunca más recobró la consciencia. A las diez de la mañana de ese mismo día se certificó su defunción.

La versión más extendida de los hechos sostiene que Bessie fue rechazada en el hospital blanco de Clarksdale y que, como consecuencia, murió desangrada al no recibir atención médica. Albertson explica que la prensa de la época obvió cualquier tipo de implicación racista en un principio. Por su parte, apunta a Hammond como el origen de esa teoría. En noviembre de 1937 el productor publicó en la revista Down Beat el artículo «Did Bessie Smitth bleed to death while waiting for medical aid?» (¿Se desangró Bessie Smith hasta la muerte mientras esperaba por ayuda médica?). En su escrito Hammond comentó: «Parece que Bessie circulaba en un coche que chocó contra un camión aparcado al lado de la carretera. Uno de sus brazos fue casi cercenado, pero aparte de eso no había más heridas graves, de acuerdo con los informantes. Después de transcurrido un tiempo un doctor fue emplazado en la escena, pero finalmente fue recogida por un medico y conducida al hospital más importante de Memphis. En el camino este coche se vio envuelto en varios percances menores, que a la larga retrasaron la atención médica. Cuando finalmente llegó al hospital fue rechazada a causa de su color y se desangró hasta la muerte mientras esperaba por atención».

Albertson, que entró en contacto con el médico presente en la escena del accidente, resta credibilidad a la versión de Hammond. El biógrafo recogió unas declaraciones del doctor Hugh Smith en las que señalaba: «La ambulancia de Bessie Smith nunca iría a un hospital blanco, no puedes olvidar eso. Abajo en el profundo sur de campos de algodón, ningún conductor de ambulancia de color, o conductor blanco, pensaría ni tan siquiera en llevar a una persona de color a un hospital para gente blanca. […] Sospecho que el conductor condujo lo más directo que pudo hacia el hospital para negros». Y añadía que, aunque el siniestro hubiese tenido lugar a la puertas del hospital de Memphis, mucho mejor equipado, es más que probable que Bessie hubiese fallecido de todos modos dada la gravedad que revestían sus heridas.

Una tumba sin nombre

El mito del fallecimiento de Bessie tras ser rechazada por un hospital blanco caló hondo en aquella parte de la sociedad norteamericana que abogaba por el fin del segregacionismo. Bessie puso rostro a los atropellos sufridos por la comunidad afroamericana en el Sur y se convirtió en un símbolo para la lucha por los derechos civiles. Pasó a ser más conocida por su muerte que por todo aquello que había hecho en vida. En 1959 Edward Albee escribió la obra teatral «La muerte de Bessie Smith», que contribuyó aún más si cabe a difundir la versión de Hammond.

Resulta paradójico que, a pesar de todo, la tumba de Bessie -en el cementerio Mount Lawn, de Sharon Hill– permaneciese durante décadas sumida en el olvido, sin apenas lápida. Sería así hasta el 7 de agosto de 1970, fecha en la que Janis Joplin y Juanita Green, propietaria de varias residencias de ancianos que había llegado a conocer en persona a Bessie, pagaron a medias una estela de mármol oscuro cuyo epitafio dice: «La más grande cantante de blues del mundo nunca parará de cantar».

BIBLIOGRAFIA

Libros

  • DAVIS, Angela Y. Blues Legacies and Black Feminism: Gertrude “Ma” Rainey, Bessie Smith, and Billie Holiday. NY: Pantheon Books, 1998.
  • ALBERTSON, Chris. Bessie, New Haven: Yale University Press, 2005.
  • OLIVER, Paul. Bessie Smith. London: Cassell, 1959.
  • LOVE, Spence. One blood. The death and resurrection of Charles R. Drew, The University of North Carolina Press, Noviembre 1997.
  • BAS-RABERIN, Philippe. Blues moderno. Júcar. 1976.

Artículos de revistas y periódicos

  • EVANS, David. Demythologizing the blues. Institute for Studies in America Music Newsletter, 29, no I., Otoño de 1999.
  • SUISMAN, David. Was Bessie Smith a feminist?, Souls 1, no. I, Invierno de 1999.
  • HAMMOND, John. Did Bessie Smith bleed to death while waiting for medical aid?, Down Beat, Noviembre de 1937.
  • ZAMORA, Paco. Canción triste de Bessie Smith. El País Semanal, 20 de abril de 1988.

Internet

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