Bobby Charles, un genio en la sombra

Sucede que, a veces, la valía del individuo es inversamente proporcional al reconocimiento que recibe. Bobby Charles no fue ajeno a estas circunstancias. Su talento era desmedido. Sin embargo, nunca llegó a saborear las mieles del éxito. Ni siquiera persiguió semejante consecución. Prefirió permanecer en la sombra, entregado en cuerpo y alma a la composición. Su contribución a la música popular es innegable. Es el epítome en el que confluyen los sonidos más atemporales y enigmáticos del Sur.

Robert Charles Guidry vino al mundo, para gracia de todos, el 21 de febrero de 1938 en Abbeville (Louisiana). Sus antepasados habían llegado a los pantanos de Louisiana después de ser expulsados de Acadia dos siglos atrás. Allí echaron raíces y -como fruto del mestizaje con centroeuropeos, criollos y españoles- dieron luz a la comunidad cajun, santo y seña de la rica cultura sureña de la que Charles bebió durante sus primeros pasos en la música. A temprana edad, fue reclutado como vocalista de The Cardinals, un combo formado por músicos mayores que él y que sentía especial devoción por el sincopado R&B que personajes como Guitar Slim, Dave Bartholomew o Profesor Longhair cocinaban a fuego lento en Nueva Orleans.

Bobby Charles.

Una canción fue la encargada de señalar el camino que habrían de seguir sus pasos durante el resto de su existencia. Era 1952 y en la radio sonaba «Going home», de Fats Domino. «Cambió mi vida para siempre. Me golpeó duro. Algo te golpea tan fuerte que eres incapaz de olvidarte», confesó Charles. Desde ese preciso instante fue consciente de que su meta era componer canciones como la interpretada por el legendario pianista de La Ciudad Creciente.

Como suele suceder en estos casos, el azar siempre juega un papel proverbial. El éxito llamó a las puertas de Charles por casualidad después de que, tras una actuación, éste se despidiese de sus compañeros con un jocoso «See ya later, alligator», que obtuvo por respuesta un no menos ingenioso «After while, crocodile». Algo se encendió en la cabeza del joven compositor: tenía en sus manos el germen de la canción que impulsaría su carrera, «See you later, alligator». Charles «Dago» Redlich, propietario de una tienda de discos en Crowley y cazatalentos para el sello independiente Chess Records, movió hilos para que el joven compositor y cantante se pusiera en contacto con Leonard Chess vía telefónica. Y he ahí un joven sureño de apenas diecisiete años, agarrado a un teléfono mientras entona los versos de su composición basada en un blues de doce compases. Como respuesta, el ejecutivo le pagó un billete para que se trasladase a Nueva Orleans, donde le esperaban el ingeniero de sonido Cosimo Matassa y el pianista Paul Gaytan para grabar. Sin embargo, Charles optó por hacerlo en compañía de The Cardinals.

Cuando Leonard Chess conoció a su nuevo talento se llevó una sorpresa mayúscula. Tras aquella voz que emulaba a un cantante negro se encontraba un joven blanco a quien le propuso un nuevo nombre artístico. Nacía así Bobby Charles, el primer músico blanco en firmar un contrato con la Chess Records, abriendo así el camino a otros artistas como Dale Hawkins. «See you later, alligator» resultó ser un éxito en la lista de R&B. Fue la llave que permitió a Charles formar parte del Chitlin’ Circuit -un conjunto de locales en los que los artistas e intelectuales afroamericanos podían expresarse con libertad en plena era de las leyes Jim Crow-, algo que desató las iras de los cuadriculados segregacionistas del Sur, quienes, haciendo gala de su estrechez de miras, le amenazaron por «relacionarse con otras razas».

Un nuevo género musical –heredero, entre otros, del R&B– comenzaba a sonar con fuerza, el rock and roll. En un principio, las grandes compañías discográficas consideraron que se trataba de una moda pasajera, lo que aportó una gran ventaja a los sellos independientes como la Chess o la Sun. No obstante, poco a poco se fue imponiendo una práctica mediante la cual cantantes de las grandes firmas ofrecían al público juvenil blanco versiones edulcoradas de los grandes éxitos del R&B. Bill Halley & His Comets hizo lo propio a finales de 1955 con el «See you later, alligator» de Charles, convirtiéndolo en un superventas, lo cual, a pesar de todo, repercutió positivamente en las cuentas de Chess y Charles.

Leonard Chess había fijado todas sus esperanzas en Charles. Veía en él a un digno candidato como respuesta a ese tornado llamado Elvis Presley que barría las listas Billboard. Entre 1955 y 1958 Bobby Charles grabó en Chicago y Nueva Orleans, junto a músicos afroamericanos, numerosas canciones con las que se aspiraba a emular no sólo el carismático sonido de los primeros años del de Tupelo, sino que también su éxito. Entre ellas cabe destacar «On bended knee», «Time will tell» o «Take it easy, greasy». Las aspiraciones de Chess nunca llegaron a materializarse. Las ventas eran escasas pero Charles había comenzado a fraguar su leyenda como pionero del swamp rock.

La aventura con la Chess Records tocó a su fin y Fats Domino apareció en el lugar y el momento precisos: Abbeville justo después de una de sus actuaciones. Allí se encontró con Bobby Charles. Como resultado de la cita, el pianista le invitó a visitar Nueva Orleans, propuesta que Charles respondió con un «No tengo modo de llegar allí». Fat Man fue tajante: «Mejor empiezas ya a caminar». La conversación dio pie a la canción «Walking to New Orleans», que más tarde el propio Domino se encargó de popularizar.

Bobby Charles pasó a formar parte del elenco de artistas del sello Imperial de la Costa Oeste, dirigido por Lew Chudd y entre cuyos principales valores se encontraba Fats Domino. Dave Bartholomew, que ejercía como responsable de artistas y repertorio, dirigió varios trabajos de Charles que, de nuevo, fue incapaz de replicar el éxito cosechado con «See you later, alligator». A pesar de todo, durante esta etapa se consagró como compositor para otros músicos. Entre sus aportaciones es preciso destacar «(I don’t know why I love you) But I do», para Clarence «Frogman» Henry; o «Before I grow to old», para Fats Domino y que, a la postre, se acabó convirtiendo en un auténtico himno de las noches de Louisiana gracias a la versión de Tommy McClain.

Son varios los factores que influyen en que Charles no lograse cuajar en la Imperial a pesar de su buen hacer. Por una parte, estaba su desapego por las giras. Por otra, la desaprobación de su mujer, que veía con malos ojos que abandonase la ciudad para unirse a los tours programados por la discográfica. Charles regresó a su hogar y continuó componiendo así como grabando para sellos locales. A principios de los sesenta la Imperial pasó a formar parte de Liberty y Charles fundó, sin apenas repercusión, su propio sello: Hub City. En 1964 Charles se asoció con Stan Lewis, ex agente de la Chess y propietario de una tienda de discos en Shreveport (Louisiana). Lewis acababa de fundar una pequeña compañía, Jewel/ Paula Records, y ofreció a Charles el cincuenta por ciento de las ganancias a cambio de su trabajo como compositor y vocalista. Todo resultó ser una triquiñuela. Lewis modificó a sus espaldas el contrato y se autoproclamó como editor y co-autor de todas las canciones. Charles, decepcionado, optó por retirarse con su mujer y su hijo a Nashville, donde inició un periodo alejado del mundanal ruido.

«No es que desprecie a la humanidad. Es sólo que no tengo mucho en común con otras personas. Y si tratase de hablar con ellas, no se creerían la mitad de las cosas que me han pasado», subrayaba Charles respecto a su recogimiento. La segunda mitad de los sesenta y los albores de los setenta se alzan como un periodo oscuro en su carrera que concluye con la separación de su esposa y con una redada en 1972 en la que le fue incautada una pequeña cantidad de marihuana. Bobby Charles desaparece entonces del mapa. Protegido por un alias se traslada al Norte, en concreto a Woodstock.

Allí se instaló en una casa apartada, propiedad del bajista Jim Colegrove. Da la casualidad de que el domicilio se ubicaba en un área frecuentada por músicos que acudían allí en busca de inspiración y de tranquilidad. Colegrove adoptó el papel de cicerone e introdujo a Charles en su particular círculo de vecinos, entre los que se encontraban el bluesman Paul Butterfield, los guitarristas Geoff Muldaur y Amos Garrett, el batería N. D. Smart o el conjunto The Band. Asimismo, también le presentó al magnate de la música Albert Grossman, conocido por su trabajo como manager de Bob Dylan y Janis Joplin, entre otros. Grossman acababa de crear su propio sello, Bearsville. Haciendo gala de su habilidad en los negocios, decidió proponer a Charles la grabación de un álbum a cambio de aliviar sus dificultades legales tras ser acusado de posesión de marihuana. Consciente de lo delicado de su situación, aceptó sin cortapisas.

El resultado de este acuerdo fue el primer álbum del prodigio de Abbeville, el homónimo Bobby Charles (BR 2104). Coproducido por Rick Danko, de The Band, se trata de una obra coral en la que aportaron todo su talento artistas como Dr. John, el saxofonista David Sandborn, el guitarrista Ben Keith, Amos Garrett, Geoff Muldaur, Levon Helm o Richard Manuel, entre otros. «Bobby escribía canciones, pero no tocaba ningún instrumento. Él empezada a cantar sus canciones y tú tenías que encontrar su clave y hallar los cambios de oído. Si hacías un mal cambio, él te corregía hasta que tenías el correcto», explicó Jim Colegrove con motivo de una entrevista para la revista británica Uncut.

El disco resultó ser un nuevo fracaso comercial. Un fiasco que para nada se corresponde con su calidad. Contiene auténticas joyas creadas para disfrutar, en todo su esplendor, de los melosos matices de la inconfundible voz de Bobby Charles acompañada por una producción exquisita. El álbum contiene diez cortes, absolutamente atemporales, donde destacan las inteligentes letras del cantautor. Canciones como «Street people» o «Small town talk», acompañada al órgano por Dr. John, entroncan con la corriente que ha sido dada en llamar como country funk y en la que también cabría englobar a otros artistas como Tony Joe White o al infravalorado Jim Ford. El álbum se completa con otras composiciones como la preciosa canción de amor «I must be in a good place now», «Save me, Jesus», «Long face», «All the money», «Let yourself go», «I’m that way» o «Grow to old», en la que vuelve sobre los pasos de su época en Nueva Orleans.

Charles firma un auténtico clásico de nuestros tiempos con «Tennessee blues», una evocadora canción aderezada por el acordeón de Garth Hudson y en la que Charles apela a esa vida sencilla y apartada que tanto anhelaba: «Find me a spot on some mountain top/ With lakes all around me/ Vallies and streams and birds in the trees/ Lakes that surround me/ A place I feel loose/ A place I could lose these Tennessee Blues/ A place to forget all my regrets/ And keep just the good times/ A place I could sleep with nothing but peace/ And Feel free at all times» (Búscame un lugar en la cima de una montaña/ con lagos alrededor de mi/ valles y riachuelos y pájaros en los árboles/ lagos rodeándome/ un lugar donde me sienta libre/ un lugar donde pudiese olvidar estos Blues de Tennessee/ un lugar para olvidar todos mis lamentos/ y conservar tan sólo los buenos tiempos/ un lugar donde pudiese dormir con nada más aparte de paz/ y sentirme libre siempre).

A pesar de las escasas ventas, el álbum hizo que el trabajo de Bobby Charles llegase a un nuevo público. Grossman, satisfecho con los resultados, decidió prolongar la estancia de Charles en Woodstock con la esperanza de grabar un segundo disco que nunca llegó. Charles se sintió preso en manos del manager, que aún ejercía como intermediario con respecto a sus problemas legales. Hizo sus maletas y regresó a Abbeville donde, a pesar de la distancia, mantuvo contacto con sus amigos del Norte. Esa amistad se plasmó el día de acción de gracias de 1976, cuando fue invitado por The Band para participar en su concierto de despedida, The Last Waltz, que sería grabado por Martin Scorsese y que se convertiría en un auténtico monumento de la música norteamericana. Charles y Dr. John se subieron al escenario del Winterland Ballroom para interpretar «Down South in New Orleans», canción que sería excluida por el director neoyorkino de la primera edición de su documental. De nuevo, el fantasma de ese constante ostracismo envolvía a Charles.

A finales de los setenta, registró el sello Rice ‘n’ Gravy y se alió con el productor Jim Bateman. Buscaba la absoluta libertad creativa, algo de lo que disfrutó durante las últimas décadas de su carrera musical. En 1995 publicó el disco I wish you were here right now (SPCD 1203). Tres años más tarde llegó el turno de Secrets of the heart (SPCD 1240). En 2003 fue editado Last train to Memphis (BOG 350), un doble álbum con contó con la colaboración, entre otros, de Neil Young, Clarence «Frogman» Henry, Willie Nelson y Spooner Oldham. Su discografía fue completada con Homemade songs (RIC 0515) , en 2008, y Timeless (RIC 517), en 2010.

Músico entre los músicos, Charles contaba con una legión de amigos que solían visitar con frecuencia su nuevo hogar en Holly Beach, el mismo que en 2005 fue barrido del mapa por el huracán Rita, motivo por el cual regresó a su ciudad natal. El 14 de enero de 2010 un cáncer se lo llevó. Fiel a sus convicciones, Charles ya había expresado sus deseos allá por 1972: «So when you take me, Jesus/ Please, put me among friends/ Don’t put me back with those crazy money-lovers again» (Así que cuando me lleves, Jesús/ por favor, colócame entre amigos/ no me coloques de nuevo junto a aquellos amantes del dinero).

Bobby Charles siempre había dejado constancia de su sencillez. «Nunca quise ser una estrella. Si puedo conseguirlo simplemente escribiendo, estaré feliz. Gracias a Dios he sido lo suficientemente afortunado de que un montón de gente haya cantado mis canciones», afirmó. Así era, un auténtico genio en la sombra.

BIBLIOGRAFÍA

Libros

  • GILLETT, Charlie, Historia del rock. El sonido de la ciudad. Desde sus orígenes hasta el soul. Ma Non Troppo, 2003.

Artículos de revistas y periódicos

  • CARDENAL, Alfonso, Bobby Charles, el niño prodigio que vivió a la sombra, 9 de agosto de 2015, www.cadenaser.com.
  • TORN, Luke, Bobby Charles-Bobby Charles, www.uncut.co.uk, 12 de mayo de 2014.
  • WARD, Ed, The untold story of singer Bobby Charles, www.npr.org, 13 de junio de 2012.

Internet

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