Baby Huey, cuatrocientas libras de puro soul

William Blake lo dijo: «El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría». Sin embargo, son muchos los que se ocuparon de corroborar con sus vidas al límite que ese sendero también lleva a tierras yermas y, en el peor de los casos, a la autodestrucción. Jimi Hendrix y Janis Joplin dieron buena cuenta de ello. Sus muertes –acaecidas el 18 de septiembre y el 4 de octubre, respectivamente- sacudieron los cimientos del rock allá por 1970. El mundo de la música permanecía aún consternado cuando, en un motel del South Side de Chicago, el cantante Baby Huey fallecía el 28 de octubre a consecuencia de una sobredosis. Llamado a ser una de las figuras del soul, decía adiós con apenas veintiséis años de edad sin tan siquiera ver publicado su único álbum, The Baby Huey Story: The Living Legend, considerado a día de hoy una auténtica obra maestra.

Era puro soul

James Ramey -tal y como sus padres le habían bautizado- vino al mundo el 17 de agosto de 1944 en la ciudad de Richmond (Indiana). Desde temprana edad, su salud estuvo lastrada por un problema de sobrepeso vinculado al mal funcionamiento de sus glándulas. Siendo un quinceañero, Ramey ya pesaba unos 130 kilos y medía alrededor de un metro noventa de altura. Todo un portento que exprimía su físico como jugador del equipo de fútbol americano de su instituto, actividad que combinaba con el canto en un coro y con su participación en un grupo juvenil de rock and roll llamado The Vets, fundado por el cantante y guitarrista Carl Meyer y del que era integrante su primo, Pete Foster.

El organista y trompetista Melvyn «Deacon» Jones recuerda así la primera audición de Ramey en The Vets: «Nunca olvidaré la primera vez que bajó las escaleras; un metro noventa y 320 libras de puro soul. Tenía dieciséis años de edad, usaba zapatillas de tenis que no le encajaban del todo en los pies; carecía de calcetines y vestía una inmensa camiseta; así como unos anchos pantalones caqui». A pesar de que Ramey tan sólo conocía un par de canciones –«Peanut Butter» y «Wiggle Woggle»- supo cautivar con su voz 01baby_hueyproverbial al resto de miembros del conjunto. Jones ejerció como su mentor. Ambos pasaban largas horas en el porche de la casa de Jones aprendiendo temas de James Brown, los Four Tops o Stevie Wonder.

Por aquel entonces la familia de Ramey carecía de los medios para comprarle la ropa necesaria como nuevo integrante de la banda. «Fui con él […] a comprar su primera camisa blanca con gemelos y su primer par de pantalones negros», precisa. Jones se convirtió en algo más que un simple compañero. Eran uña y carne. Fue él quien se encargó de convencerle para que no abandonase el grupo después de que otro miembro de la banda lo dejase tirado frente a su casa al negarse a llevarlo en su coche a una actuación fuera de la ciudad aduciendo que su peso era excesivo para los amortiguadores. A partir de entonces, Ramey viajó siempre en compañía de Jones, quien adquirió para tal propósito un Chevy de cuatro puertas del 51.

Baby Huey & The Babysitters

De todos modos, los esfuerzos de Jones para que The Vets funcionara fueron en vano. El resto de integrantes no veía con buenos ojos el creciente protagonismo de Ramey. «Cuando Ramey comenzaba a bailar, te quedabas hipnotizado, asombrado, fascinado», subraya Jones. Ambos abandonaron el conjunto y fundaron su propio grupo, Baby Huey & The Babysitters. De este modo, Ramey adoptaba –inspirado en el famoso personaje animado de la Paramount Pictures– el apodo de Baby Huey como nombre artístico. A ellos se sumaron Dale Harper, a la batería, y Butch Whited, a la guitarra. La banda comenzó a actuar en fiestas privadas y clubes de Indiana y Ohio labrándose una gran fama gracias al boca a boca.

Durante el verano de 1963, la banda se trasladó al Norte y actuó ante miles de personas en un concierto al aire libre organizado en Dayton (Ohio) por el disc jockey Gene By-Golly Berry. Era la primera vez que Baby Huey & The Babysitters se enfrentaban a semejante público. La excitación podía palparse en el aire. Baby Huey, embriagado por la calurosa acogida del respetable, ofreció una eufórica interpretación de la canción «Wiggle Woggle». En pleno cenit, su inmenso cuerpo se desplomó sobre el escenario generando gran estupefacción entre los presentes. «Los paramédicos acudieron y le colocaron una máscara de oxígeno sobre su cara y entonces se recuperó», explica Jones, el cual prosigue comentando que «él amaba entretenerte y cuanto más le gritabas, más duro trabajaba».

La banda estaba dispuesta a dar el paso. Querían convertirse en estrellas. En Detroit lograron una audición en los estudios de la Motown. Sin embargo, fueron rechazados por la compañía. Tras el varapalo Ramey y Jones se pusieron en contacto con un agente que les consiguió un trabajo como teloneros de The Valentinos y otro como integrantes de la banda residente del club Copacabana de Saginaw (Michigan). Mientras, Whited y Harper regresaron a Richmond para finalizar sus estudios. Pete Foster, que en aquella época también era miembro del grupo, no había viajado con el resto de miembros durante ese viaje. Nunca más volvió a tocar en su compañía. Tras graduarse en 1963 se alistó en los marines y en 1965 falleció en Vietnam cuando el helicóptero del que era artillero colisionó con otro durante un asalto anfibio en Chu Lai. «Allí estaba nuestro mejor amigo, de diecinueve años de edad, en un ataúd. […] Todavía pienso en él y en como habría llegado realmente a convertirse en alguien», lamenta Jones.

Ramey y Jones se negaban a claudicar. Su próxima parada sería Chicago. «Decidí dejar Richmond, Indiana, para ir a Chicago porque allí sucedían más cosas que en Richmond», explicaba el propio Ramey en 1969. Tras establecer contactos en la Ciudad del Viento, ambos comenzaron a actuar en varios clubes acompañados por otros músicos. «Entonces encontramos un hogar en un lugar llamado Thumbs Up. […] No éramos muy buenos al principio pero trabajamos duro para conseguir el sonido y el show que queríamos», comentaba. Ramey apostaba por el R&B y el rock mientras que en la escena musical del South Side y del West Side imperaban el jazz y el blues. El Thumbs Up era un pequeño local situado al Norte de la ciudad que pronto les abrió sus puertas tras una prueba a la que acudieron acompañados por el batería Dennis Moore y el guitarrista Johnny Ross. Poco después se les unió el bajista Larry Sales, compañero del guitarrista Elvin Bishop en otro local cercano conocido como Poison Apple.

Bishop pasó a formar parte del círculo de amistades de Jones y Ramey. Juntos protagonizaron algún que otro bolo en los alrededores de Chicago e incluso en Indiana. No obstante, su estilo y el de Ramey eran opuestos. Bishop pujaba por el blues más enraizado mientras que Ramey cada vez derivaba más hacia el funk. Poco después, Bishop se uniría a la Paul Butterfield Blues Band, conjunto en el permanecería durante cinco años.

Baby Huey & The Babysitters grabaron cuatro canciones -«Monkey man», una versión de «Messin’ with the kid» «Just being careful» y «Beg me»- entre 1964 y 1966. Durante ese periodo consolidaron poco a poco su fama en Chicago como banda del Thumbs Up, así como teloneros de figuras de primera línea. A lo largo y ancho de la ciudad comenzaba a sonar machaconamente el nombre Ramey. Tan sólo era cuestión de tiempo que la industria de la música fijase su atención en el grupo, que había sumado a sus filas a dos saxofonistas: Byron Watkins y Charles Clark.

Esta oportunidad surgió el día en que Marv Stuart y Ted Allen, dos cazatalentos, acudieron al Thumbs Up motivados por todo cuanto se decía. Marv comenzó a trabajar con ellos. Durante uno de sus bolos la banda entró en contacto con un miembro de la familia Rothschild que les invitó a viajar a París para actuar en el décimo octavo cumpleaños de su hija, oferta que aceptaron. A su regreso de la ciudad de la luz las cosas se complicaron para su batería, Dennis Moore, quien estaba exento de realizar el servicio militar con motivo de sus estudios. Sin embargo, su prórroga fue cancelada debido al viaje y fue llamado a filas. Moore, que no regresó de Vietnam hasta dos años después, fue incapaz de reintegrarse en el grupo y, tras retornar a su St. Louis natal se quitó la vida de un tiro en la cabeza.

Chicago comenzaba a quedárseles pequeño. En 1968, Baby Huey & The Babysitters viajaron a Nueva York, donde llegaron a un acuerdo para actuar cinco noches a la semana en el club Trude Heller’s de Greenwich Village. Parece que las cosas empezaban a ir sobre ruedas, incluso lograron un contrato para actuar a diario en Las Vegas a cambio de mil dólares semanales por cabeza, una sustanciosa cifra. De todos modos, despertaron de ese supuesto sueño un mes después de llegar a Nevada. Ramey –incapaz de adaptarse a la férrea disciplina- se aburría y añoraba las ardientes noches en Chicago. «No quiero actuar para esa multitud muerta», expresó en ese momento a Jones. La banda hizo de nuevo las maletas y regresó al Thumbs Up.

En los albores del hip-hop

Hacía tiempo que en San Francisco se fraguaba algo nuevo de la mano de Sly & The Family Stone. El soul tomaba nuevas formas a través de los sonidos psicodélicos de la costa Oeste y Ramey pronto fue seducido por su influjo. En este momento, incidió en las rimas de sus versos, una característica que años más tarde le convertirá en un precursor del hip-hop. Baby Huey & The Babysitters contaba en 1969 con nueve miembros que solían ir rotando. «Creo que los tiempos de las big bands han regresado. Es por eso que tenemos a nueve hombres y un gran sonido», sostenía Ramey.

Ese mismo año, la banda concretó una audición con Donny Hathaway, de Curtom Records, la discográfica de Curtis Mayfield, quien quería sólo a Ramey. Esto generó disensiones en el conjunto. Poco después, Jones abandonaría la banda para unirse a The Impressions. A la par, Ramey comenzó a sumirse en una espiral de adicción a la heroína y el alcohol. El fascinante cantante que ante el público ejercía como un incombustible maestro de ceremonias arrastraba consigo toda una serie de desdichas. «La depresión que llevaba consigo era demasiado grande para ser llevada por cualquier hombre, no importa cual sea tu tamaño», explica su manager, Marv Stuart. Sus desencuentros amorosos, sus problemas de salud, sus frustraciones y sus preocupaciones lo condujeron poco a poco hacia un inmenso vacío.

En 1970, Mayfield aseguró estar listo para grabarles un disco. El compositor, músico y productor había escrito varias canciones para Ramey. Sin embargo, su adicción había despertado su suspicacia. «Dijo que no quería entregarle a Ramey varios éxitos y escuchar que había sido hallado muerto en cualquier baño», puntualiza Jones. Ante tal tesitura, Ramey prometió poner freno a su proceso autodestructivo, algo que nunca llegaría a cumplirse. Mayfield –motivado por su promesa- aceptó firmar un contrato cuyo fruto sería el único álbum de toda la carrera de Baby Huey & The Babysitters.

Entre las canciones escritas por Mayfield se encuentra «Running». Su letra resulta premonitoria: « I’m too big to be running, baby / Don’t you know that I’m gettin’ out of breath, honey / I can’t take it much longer, honey» (Soy muy grande para correr, nena/ No sabes que me estoy quedando sin aliento, cariño/ No puedo aguantar por mucho más tiempo, cariño). A ella se suman «Hard times» y «Mighty, mighty». En resumen, tres auténticas joyas con el sello de Mayfield y la vigorosa voz de Ramey, quien a pesar de su deterioro logró mantener el más intenso nivel en todas las sesiones de estudio para Curtom Records. En «Mighty, mighty» se dejan entrever las bases del futuro hip-hop y en «Hard times», se alude de nuevo a aspectos biográficos del cantante: «So many hard times / sleepin’ on motel floors / knockin’ on my brother’s door / eatin’ Spam and Oreos and drinkin’ Thunderbird, baby» (Demasiados tiempos duros/ durmiendo en el suelo de moteles/ llamando a la puerta de mi hermano/ comiendo Spam y Oreos y bebiendo Thunderbird, nena).

Las sesiones de grabación se completaron con otros cinco cortes entre los que se encuentran «Listen to me», canción que abrirá el álbum y que pone de manifiesto todo el talento de Ramey. Esta canción será sampleada por conjuntos hip-hop como Grandmaster Flash o Public Enemy. El trabajo con Curtom Records incluye una versión instrumental de «California dreamin» y una desgarradora interpretación del «A change is going to come» de Sam Cooke y en la que Ramey indica en una suerte de soliloquio: «It took about 20 years of very serious smoking / a few ups and downs, a few trips / a little space odyssey once in awhile / to get back to bein’ a kid all over … back home again, baby!» (Le tomó cerca de veinte años de fumar muchísimo/ unos altibajos, algunos viajes/ una pequeña odisea especial de vez en cuando/ para volver a ser un niño por completo…de vuelta a casa de nuevo, nena). Las grabaciones se completaron con «Mama get yourself together» y «One dragon, two dragon», ambas compuestas por Ramey.

Y su voz se apagó

James Ramey no llegaría a ver nunca publicado su trabajo, la cima de su carrera. Su cadáver fue hallado en la habitación del motel Robert’s del South Side de Chicago. «Murió a causa de una sobredosis. […] Averigüé que se escabulló al motel Roberts con dos jóvenes, de unos diecinueve o veinte años. En algún momento Ramey falleció. Los chicos se asustaron y en lugar de tratar de reanimarlo o llamar al 911 o a los paramédicos, sintieron pánico y le abandonaron allí y él murió. Ramey sabía que Curtis le convertiría en una estrella y supongo que él necesitaba un último chute», explica Jones, quien considera que la muerte de su amigo fue un accidente.

El funeral por Ramey, oficiado en Richmond, congregó a centenares de fans, entre ellos numerosos seguidores llegados desde Chicago y ataviados como estrellas de circo para la ocasión. «Es el modo en el que Ramey lo hubiese deseado», sostiene Jones, quien después del sepelio reunió a todos los Babysitters para tocar en el Elks Onyx Club, el lugar en que el años atrás habían debutado como banda. Jones prosiguió con su carrera junto a músicos como John Lee Hooker, Gregg Allman o Albert Collins, entre otros. Por su parte, Johnny Ross se dedicó al negocio de la televisión tras grabar varios singles sin mucho éxito. Falleció en 2006.

En febrero de 1971 salía a la luz The Baby Huey Story: The Living Legend, el álbum póstumo de James Ramey. Convertido en una obra de culto, es una muestra de que el malogrado cantante no sólo estaba llamado a alcanzar el más absoluto de los éxitos, sino que quizá también a ocupar un lugar privilegiado entre las grandes voces del funk y el soul.

BIBLIOGRAFÍA

Libros

  • JONES, Melvyn «Deacon», The Blues Man: 40 Years with the Blues Legends, AuthorHouse, Agosto de 2008.

Artículos de revistas y periódicos

  • DELUCA, Leo, Dead at 26, Baby Huey left the world one grand LP, www.avclub.com, Noviembre de 2015.
  • Baby Huey & Babysitters ‘In’ and getting bigger, The Daily Journal, 20 de marzo de 1969.

Internet

  • Baby Huey & The Babysitters, Discogs.
  • Baby Huey & The Babysitters, Wikipedia.

Notas de álbum

  • BURN, Peter, The Baby Huey Story; Sequel Records; CD NEECD 405; liner notes; by Peter Burns; Jan 1999.
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