Dale Hawkins, pionero del swamp rock

El vecindario de Housing Projects de Bossier, a orillas del río Rojo, en Louisiana, era quizá el lugar en el que nadie querría pasar el resto de sus días. La Segunda Guerra Mundial había tocado a su fin y la ciudad recibía a sus veteranos. Se vislumbraban nuevos tiempos marcados por el crecimiento económico. Atrás habían quedado los años de la Gran Depresión, cuyas penurias habían obligado a muchos a abandonar sus trabajos en el campo en busca de una nueva vida en la urbe. Entre ellos se encontraban Estelle Taylor Hawkins y sus hijos Jerry y Delmar Allen Hawkins, quien a la postre se convertiría en uno de los pioneros del rock and roll bajo el nombre artístico de Dale Hawkins y cuyo principal éxito fue la canción «Susie Q».

Música en las venas

Delmar Allen Hawkins nació el 22 de agosto de 1936 en el seno de una pobre comunidad agrícola asentada en Goldmine, en el norte de Louisiana, muy cerca de Ferriday, cuna del irreverente Jerry Lee Lewis. Su padre, también llamado Delmar, pertenecía a una familia de músicos afincada en St. Paul (Arkansas) -un pequeño pueblo del condado de Madison– entre cuyos miembros cabe destacar a Ronnie Hawkins, pionero del rockabilly y líder de The Hawks, conjunto que sería el germen de The Band. El propio Delmar Sr. coqueteaba con la música como bajista. Alcoholizado, era un habitual de los rudos honky tonks de Louisiana y Arkansas donde los blancos se hartaban de beber mientras una banda se encargaba del acompañamiento musical.

El pequeño Dellmar Allen Hawkins.El pequeño Dale entró en contacto con la música a temprana edad. Los aparceros negros de los campos de algodón que rodeaban su casa ponían letra a su existencia con desgarradores blues del Delta que hablaban de desamor y de miseria. Asimismo, en sus comunidades baptistas entonaban himnos espirituales que clamaban por una vida mejor y misericordia. No obstante, resulta osado señalar que este caldo de cultivo fuese influyente en la posterior carrera musical de Dale quien, con apenas dos años de edad, abandonó Goldmine después de que sus padres se divorciaran.

Los años de Mangham y Bossier

Estelle y sus hijos se trasladaron a Mangham, en la parroquia de Richland, donde vivían sus padres. Allí Dale comenzó a contribuir con la economía familiar realizando pequeños trabajos como recolector de algodón o limpiabotas. Tras el ataque a Pearl Harbour, en diciembre de 1941, los abuelos maternos se quedaron al cargo de Dale y de su hermano Jerry. La llamada a filas de miles de hombres dejó a las fábricas huérfanas de mano de obra que fue suplida con afro americanos del profundo Sur y con mujeres. En concreto, Estelle se trasladó a Minden, para trabajar en una planta dedicada a la fabricación de munición.

La música estaba muy presente en la vida social de Mangham. Sonaba a diario en restaurantes, iglesias o en los bares honky tonk que todas las noches Dale visitaba en compañía de su abuelo, quien ejercía como jefe de policía de la parroquia, durante sus patrullas rutinarias. Eran mediados de los cuarenta y en emisoras como la WLAC de Nashville, la WNOE de Nueva Orleans y la KWKH de Shreveport comenzaba a gozar de una gran presencia el R&B gracias al impulso de la incipientes compañías discográficas independientes.

Coincidiendo con esa época Estelle regresa a Mangham tras contraer matrimonio con Luther Diffey, un veterano condecorado que malvivía con un sueldo de conductor de camión de la basura. Estelle compensaba esta situación financiera con un trabajo como camarera en un pequeño café en el que Dale pasaba las horas pegado al jukebox. La realidad de la familia distaba mucho de lo que Estelle había soñado para sus hijos cuando había decido abandonar Goldmine en busca del porvenir. En 1950 decidió hacer el equipaje de nuevo y fijaron su nueva residencia en el barrio obrero de Housing Projects, en Bossier -muy cerca de Shreveport-, para trabajar de nuevo en la fábrica de munición de Minden.

La familia había recibido la llegada de un nuevo miembro, la pequeña Linda. Consciente de la complicada situación financiera de la familia, Dale dejó los estudios y comenzó a trabajar como repartidor de paquetes y vendedor de periódicos para aliviar la carga económica de su madre. Fue entonces cuando decidió cargar con sus pertenencias a cuestas y abandonar el hogar familiar iniciando un periodo en el que vagó sin rumbo por Texas antes de ser devuelto a su domicilio por la policía tras ser hallado en Dallas hambriento, sin oficio ni beneficio y comprobar que era menor de edad. En el horizonte tan sólo parecía abrirse un camino, el ejército, el mismo que habían seguido tantos otros jóvenes de los estratos sociales más bajos del Sur y sin oportunidades. En 1953, Dale, que contaba con quince años de edad, un año menos de los requeridos para alistarse, falsificó su identidad y pasó a formar parte de la Marina de los Estados Unidos, donde apenas estuvo un año de servicio. En junio de 1954 fue licenciado con honores tras sufrir heridas en su espalda durante unas labores a bordo del US Maddox que lo tuvieron postrado durante meses en una cama del hospital de Mangham. «Rogué a Dios de rodillas durante tres o cuatro meses para que me sacara de Housing Projects», recordaba.

Una nueva vida

Su regreso de la Armada supuso un punto de inflexión en su trayectoria vital. Dale comenzó a plantear la música como una salida profesional. No obstante, por aquel entonces, carecía de cualquier tipo de experiencia al respecto. Gracias a una beca del ejército realizó estudios de contabilidad en la Norton Business School y pasó a trabajar, primero, en la oficina de un molino de creosota y después en una estación de ferrocarril. De todos modos, sus expectativas iban aún más allá.

Su suerte comenzó a cambiar cuando, a principios de 1956, fue contratado por Stan Lewis, el propietario de una pequeña tienda de discos en la calle Texas de Sheveport. Lewis había trabajado con Leonard Chess antes de establecer su negocio y era el principal representante de las firmas Chess y Checker en Louisiana. Dale se encargaba de vender a los clientes las más candentes novedades discográficas en el ámbito del R&B y del blues de bar de Chicago, llegando a convertirse en un 07Daleauténtico experto. El establecimiento no sólo era su lugar de trabajo, sino que también su residencia. Dormía en su parte trasera. Allí también empezó a ensayar con una guitarra que había comprado con sus ahorros. Soñaba con tocar igual que los músicos negros de los discos que vendía.

A apenas dos bloques de la tienda se erigía el auditorio municipal que cada sábado por la noche acogía el baile popular Louisiana Hayride emitido por la emisora KWKH desde 1948 y por cuyo escenario se dejaban caer músicos de la talla de Elvis Presley, Johnny Horton, Jim Reeves, Johnny Cash & The Tennessee Two o Hank Williams antes de su fallecimiento en 1953. A pesar de que la crème de la créme del country & western se 01Dalecitaba allí cada fin de semana, Dale se sentía más atraído por los locales de la Highway 80, conocida popularmente como Bossier Strip. Se trababa de lugares frecuentados por el personal de la base aérea de Barksdale en busca de prostitutas así como de alcohol y donde el R&B amenizada las veladas. Dale se convirtió en un habitual de las noches en Bossier Strip, dónde además de empaparse de R&B estableció amistades, como es el caso de Sonny Jones, su principal mentor, o James Kirkland, un bajista. Junto a ellos formó su primer conjunto. Inseguro de si mismo, obvió cualquier opción de actuar en los locales de Shreveport y prefirió trasladarse junto a su grupo a una pequeña localidad rural llamada Plain Dealing del Norte de Lousiana donde había una pista de patinaje llamada Horseshoe, en la que ofreció sus primeros bolos interpretando grandes éxitos del R&B. Allí recibieron la aprobación de un público entusiasmado que contribuyó a acrecentar la autoestima de Dale, que a partir de entonces comenzaría a actuar en Bossier Strip y cuya nueva meta estaba clara: grabar un hit.

Susie Q

Entre sus principales pretensiones se hallaba emular el sonido áspero de los bluesmen de Chicago. En 1956 conoció al guitarrista James Burton, que por aquel entonces contaba con apenas dieciséis años. Burton pertenecía a una nueva oleada de músicos que, a diferencia de Elvis, Cash o el propio Hawkins, tenía muy claro desde temprana edad que quería hacer de la música su profesión. Su estilo afilado y capaz de adaptarse a las influencias blues sentaría las bases del particular sonido de Dale Hawkins, quien apeló a los lazos de su jefe, Stan Lewis, con la Chess Records, para intentar lanzar su carrera.

En plena efervescencia del country & western, Leonard Chess se encontraba a la caza y captura de músicos sureños blancos que representasen lo que había sido venido en llamar como rockabilly. Uno de los primeros en pasar por el aro de la compañía de la Ciudad del Viento fue el gran Bobby Charles, con su éxito «See you later alligator» y que se encargaría de popularizar Bill Halley & His Comets. Hawkins, que bebía directamente del blues urbano y del R&B, se sintió identificado con Charles y movió hilos para que su trabajo llegase a oídos de Chess.

Lewis hizo su parte del trabajo y, ese mismo año, la Checker –subsidiaria de Chess Records– publicó el single «Four letter word / See you son baboon». La primera de las canciones, firmada por Stan Lewis, y la segunda, por el propio Lewis y Eleanor Broadwater -mujer del disc jockey de la WLAC de Nashville Gene Nobles-, resultaron ser un fiasco además de no aportar ni un solo centavo a los músicos. El hecho de que ninguna de las composiciones fuesen firmadas a nombre de los interpretes respondían a un tipo de soborno muy extendido en la época. Las discográficas cedían los royalties o parte de ellos a familiares de los disc jockeys para que estos obtuviesen beneficio y, por tanto, radiasen más las canciones en cuestión.

A pesar del fracaso, Dale Hawkins permaneció fiel a sus sueños. Continuó actuando en Bossier Strip y se embarcó en el refinamiento de la canción que lanzaría definitivamente su carrera, «Susie Q», un tema en el que ya venía trabajando desde hacía tiempo y cuya melodía estaba inspirada en «I’ve Got My Eyes on You», de The Clovers. La primera demo de «Susie Q» fue grabada en el humilde estudio KENT de Merle Kilgore. Guarda diferencias con respecto a la versión final. Entre ellas cabe destacar la presencia del saxofonista Shelton Bisel, que impregna a la canción con un regusto a R&B de Nueva Orleans. Por otra parte, ya incluye el cencerro que suena en la introducción y que fue fruto de una casualidad durante una actuación en la que el batería llamó la atención del publico con una campanilla. Dale Hawkins dio su beneplácito y así pasó a la historia. La demo llegó hasta las oficinas de la Chess, la cual de inmediato comunicó a los músicos su voluntad de incorporar la canción a su catálogo y de correr con las gastos de grabación, que ascenderían a 25 dólares en una sesión nocturna el 14 de febrero de 1957 en los estudios de la KWKH con Bob Sullivan como ingeniero. Durante esa misma noche también fueron grabadas «Don’t treat me this way», que sería cara B de «Susie Q»; y la balada «First love».

Una vez más la Chess jugó una mala pasada a los músicos. En esta ocasión James Burton fue excluído de los créditos, en los que sí figuraron Dale Hawkins, Stan Lewis y, de nuevo, Eleanor Broadwater. La compañía tardó tres meses en publicar el single. «Susie Q» no fue un éxito instantáneo. Alcanzó el número 27 de la lista Hot 100 y el 7 de la lista Hot R&B Sides de la revista Billboard. Dale Hawkins y los suyos se vieron inmersos en una gira nacional que arrancó en Washington DC y que los llevaría, entre otros lugares, al Teatro Apollo de Harlem, convirtiéndose en unos de los primeros músicos blancos en pisar su escenario.

Tras esta gira James Burton dejó de trabajar con Hawkins y prosiguió con una dilatada carrera como guitarrista que lo llevó a compartir escenario con músicos como Rick Nelson, Elvis Presley, Merle Haggard o Gram Parsons. Por su parte, Dale Hawkins enlazó una serie de éxitos menores –como «La-Do-Dada» o «A house, a car and a wedding ring»- para la Checker y la Atlantic hasta principios de los sesenta, década en la que se dedicó casi en exclusiva a labores de representación y de caza de talentos para la RCA en Arkansas, Texas y Louisiana. Asimismo, produjo éxitos para otros grupos y músicos como The Five Americans, John Fred o Harry Nilsson. Del mismo modo, en el pico de su carrera, condujo el programa The Big Big Beat de la cadena televisiva WCAU de Philadelphia, conocido popularmente como The Dale Hawkins Show.

L.A., Memphis, & Tyler, Texas

En 1967 Dale Hawkins decidió volver a los estudios para grabar el que quizá acabaría siendo trabajo más interesante, el álbum «L.A., Memphis, & Tyler, Texas». A tales efectos, se desplazó al pequeño estudio que su viejo amigo el bajista Joe Osborn –con quien había tocado en su época del Bossier Strip– poseía en el sótano de su casa en Los Ángeles. Allí fue ayudado en su nuevo disco por Taj Mahal, Ry Cooder, Paul Murphy y su antiguo guitarrista, James Burton. Hawkins adoptó su método tradicional de trabajo, sin un grupo con miembros fijos. A continuación, se trasladó al estudio Ardent Recordings de Memphis, donde contó con Dan Penn, Spooner Oldham y Wayne Jackson & The Horns. Su última parada fue Tyler, en Texas, donde el grupo garage Mouse & The Traps contribuyó a acabar el álbum. A esta impresionante nómina de músicos cabe sumar a Bobby Charles y a Wayne Carson, que pusieron su granito de arena en la composición de algunos temas.

«L.A., Memphis, & Tyler, Texas» es un álbum capital se mire por donde se mire. Se trata de un paradigma del swamp-rock en su vertiente más funk que conecta con los trabajos de Bobby Charles, Jim Ford o Link Wray. El disco está integrado por diez cortes que arrancan con la introductoria «L.A., Memphis, & Tyler, Texas» para después ofrecer un descarnado ejercicio con el pantanoso «Heavy on my mind», co-escrito por Hawkins y Carson y en el que Burton descarga todo el poder de su guitarra. La intensidad prosigue con «Joe», escrito por Bobby Charles -quien también es autor de «La-La-La-La»- y que abre paso a una versión del «Hound dog» de Leiber y Stoller aderezada por la harmónica de Taj Mahal. El disco se envuelve en el octavo corte, «Ruby, don’t take your love to town», con una atmósfera oscura y turbia. La canción, que habla de un veterano del Vietnam que permanece impedido en su cama mientras su mujer busca el amor en brazos de otros hombres en la ciudad, es una versión del original compuesto por Mel Tillis y al que Mouse & The Traps aportaron su sello. El disco se completa con la sobresaliente «Little rain cloud» de Hawkins y Penn; el instrumental «Back streets»; una versión del «Candy man» de Fred Neil y Ross; y otra del tema de Jimmy Reed «Baby what you want me to do».

Los años del ocaso

Aplaudido por la crítica tras su publicación en 1969, «L.A., Memphis, & Tyler, Texas» supuso el inicio de un periodo de tres décadas en las que Hawkins permaneció alejado de los estudios de grabación. En 1981 se trasladó a Little Rock, Arkansas, para someterse a un tratamiento de rehabilitación con el objeto de su superar su adicción a las anfetaminas y al alcohol. De regreso en la 08Daletierra de su padre, decidió permanecer allí una vez superados sus problemas y creó un centro para prestar ayuda a jóvenes con problemas. En 1986 MCA Records se hizo con el catálogo de la Chess y Hawkins recibió a cambio 64.000 dólares con los que construyó su propio estudio.

En 1999 publicó «Wildcat tamer», su primer álbum en treinta años, en el que, además de mostrar que aún conservaba energía para subir a los escenarios, repasaba la obra de clásicos como Leadbelly o Chuck Berry además de derrochar todo su talento con títulos de cosecha propia. Su último disco, «Back down to Louisiana» -compuesto íntegramente por composiciones suyas- fue publicado en 2006, un año antes de que fuese incluido en el Rock and Roll Hall of Fame de Louisiana. El 13 de febrero de 2010, Hawkins fallecía en su casa de Arkansas como fruto de un cáncer que ya le había sido diagnosticado en 2005. Además de su imperecedera «Susie Q», Hawkins ha pasado a la historia como uno de los músicos más influyentes en el desarrollo del rock & roll y uno de los principales exponente del swamp rock.

BIBLIOGRAFÍA

  • ANDERSON, David M., and REED, Lesley-Anne. “The Making of Dale Hawkins.” Shreveport Sounds in Black & White, editado por Kip Lornell y Tracey E. W. Laird, 268–301. Jackson: University Press of Mississippi, 2008.
  • KAUPPILA, Paul. “Dale Hawkins”. KnowLA Encyclopedia of Louisiana, editado por JOHNSON, David. Louisiana Endowment for the Humanities, 2010.
  • ASWELL, Tom. “Lousiana rocks!: the true genesis of rock and roll”,       Pelican Publishing, 2009.
  • GILLETT, Charlie. “Historia del rock. El sonido de la ciudad. Desde sus orígenes hasta el soul”. Ma Non Troppo, 2003.
  • BAS-RABERIN, Philippe. “Blues moderno”. Júcar. 1976.
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