Hollywood Babilonia, la trastienda de Tinseltown

Hollywood es para muchos un sinónimo de glamour y magia. Sin embargo, tras su fachada de resplandor fulgurante siempre han subyacido numerosas historias de excesos, sueños rotos y otra suerte de escándalos. Son varios los autores que, con mayor y menor acierto, han vertido ríos de tinta con el objeto de mostrar al público la cara oscura de la meca del cine. Algunos, como es el caso de James Ellroy, han optado por la ficción narrativa –con un poso de realidad- para relatar truculentos episodios acontecidos a la sombra de los focos. Otros en cambio, han optado por publicar compendios de relatos con un cierto tufo a amarillismo y que, cada cierto tiempo, llegan a las librerías ofreciendo nuevos datos sobre la vida íntima de las grandes estrellas del celuloide. Kenneth Anger, actor, escritor e influyente director del cine underground norteamericano fue el primero en recoger en un libro los trapos sucios de Tinseltown, como él se refiere a Hollywood. Coleccionista infatigable y provisto de un punzante humor negro, publicó dos volúmenes bajo el título de «Hollywood Babilonia» (Tusquets Editores), hoy en día convertidos en obras de culto a pesar de que entre sus páginas se cuenta más de un gazapo.

Nacido en 1927 en el seno de una familia de clase media asentada en Santa Mónica (California), Anger entró en contacto con el cine de la mano de su abuela materna, Bertha. Se le atribuye la interpretación de un pequeño papel en la película «El sueño de una noche de verano» (A Midsummer Night’s Dream, 1935), dirigida por William Dieterle y Max Reinhardt, si bien, este extremo nunca ha sido acreditado por la productora del film, Warner Bros. Con apenas diez años filmó sus primeros cortometrajes amateur antes de trasladarse a Hollywood y asistir al instituto de Beverly Hills. Allí entró en contacto con el ocultismo y, en concreto, con la figura de Aliester Crowley, convirtiéndose en un seguidor de su religión, la Thelema. Asimismo, comenzó a frecuentar la escena gay underground, lo que le trajo numerosos problemas con la justicia de aquel entonces. En 1947 rodó su primer film experimental, «Fireworks», de gran contenido homoerótico. Bab1Este cortometraje sería seguido por otros como «Rabbit’s moon» (1950), «Inauguration of the pleasure dome» (1954) o «Scorpio Rising» (1963), una innovadora propuesta en la que se adelantó al resto de cineastas al incluir una nutrida banda sonora compuesta por algunos de los éxitos del rock & roll más destacados.

A mediados de los cincuenta, Anger se estableció en Paris. Por aquel entonces atravesaba una mala racha y andaba escaso de blanca. Esto le motivó a embarcarse en la redacción del primer volumen de «Hollywood Babilonia», en el que recoge numerosos cotilleos concernientes, sobremanera, a las estrellas de la época silente. La obra fue originalmente publicada en Francia en 1959 por el editor J. J. Pauvert, conocido por publicar la obra del Marqués de Sade o de Henry David Thoreau, entre otros autores. «Hollywood Babilonia» fue publicado por primera vez en los Estados Unidos de un modo parcial. El libro completo llegaría a la tiendas norteamericanas en 1975 de la mano de la editorial de la revista Rolling Stone. Nueve años después, Anger publicó una secuela de su obra bajo el título «Hollywood Babilonia II». En ella hace referencia a sórdidos pasajes de las vidas de una variopinta cohorte de personajes vinculados al cine entre los años veinte y los setenta.

En «Hollywood Babilonia» se pone de manifiesto la independencia y el carácter rebelde de Anger. Y es que, las controvertidas historias que narra, no sólo le granjearon la enemistad de la industria del cine, sino que también han sido fruto de numerosos enfrentamientos con los allegados a los protagonistas de sus dos libros. Cabe señalar que su estilo es cuando menos poco ortodoxo. No en vano, su obra carece de citas y ni siquiera hace mención a las fuentes. El autor recurre a su vasta colección de material gráfico así como a otras personas e instituciones que, en su momento, no dudaron a la hora de abrirle las puertas de sus archivos. Asimismo, basa sus escritos en los cotilleos que llegaron a sus oídos, chismorreos estos que en unas ocasiones son fiables y en otras meras leyendas urbanas.

A pesar de todo, Anger critica con saña las malas artes de la prensa amarillista y se refiere en varias ocasiones al magnate del bulo por excelencia, William Randolph Hearst, y a su diario, Los Angeles Examiner, el cual atendiendo a sus intereses y a los de sus acólitos no dudó en más de una ocasión en precipitar al abismo más de una carrera en el cine. La vida del ambicioso y embustero Hearst sería llevada a la gran pantalla –muy a su pesar- por el genial Orson Welles en su obra cumbre, «Ciudadano Kane» (Citizen Kane, 1941).

De todos modos, Anger sigue a la zaga de Hearst en lo que a mala baba respecta. Las páginas de «Hollywood Babilonia» contienen pasajes tan sórdidos como el escándalo de Fatty Arbuckle, en el que el cómico mejor pagado de la Paramount fue acusado de violar y provocar la muerte a la actriz Virginia Rappe. Asimismo, también se detiene a describir los asesinatos de William Desmond Taylor, de Tate-LaBianca o el de la joven aspirante a actriz Elizabeth Short, La Dalia Negra, cuyo escalofriante crimen -acontecido en 1947- aún sigue sin resolverse.

«Hollywood Babilonia» se sumerge en los mentideros de la industria del cine y airea un compendio de trapos sucios que van desde conspiraciones como la urdida por Joe Kennedy para derrocar al multimillonario propietario de las salas de cine Pantages hasta los vínculos de la mafia con los sindicatos de proyectores pasando por las salvajes fiestas de Lionel Atwill o Errol Flynn así como los excesos de Clara Bow. Por otra parte, Bab2Anger hace un especial hincapié en la condición sexual de intérpretes como Rodolfo Valentino, Alla Nazimova o William Haines, cuya carrera como actor se vino abajo después de que la Metro Goldwyn Mayer decidiese prescindir de sus servicios tras hacerse pública su homosexualidad.

En los libros de Anger abundan las historias de ídolos de barro. Actores de la época silente que fueron incapaces de adaptarse al cine sonoro, juguetes rotos como el actor infantil Bobby DriscollJim en la versión de «La isla del tesoro» estrenada por Walt Disney en 1950- o vidas en el filo de la navaja, como es el caso de James Dean, muerto en accidente de tráfico en 1955 tras estrellarse con su Porsche 550 Spyder «Pequeño Bastardo». «Hollywood Babilonia» recoge los tristes finales de estrellas como Pier Angeli, el director James Whale, Marilyn Monroe, Jean Seberg –quien optó por quitarse la vida como fruto del acoso al que supuestamente había sido sometida por el FBI por su vinculación a las Panteras Negras– o la actriz mexicana Lupe Vélez, quien ingirió decenas de pastillas de Seconal tras organizar previamente una cuidada escenografía del que sería su lecho de muerte. Mientras que Anger afirma que Vélez fue hallada en su baño tras ahogarse en su vómito, recientes fotografías desclasificadas han permitido comprobar que la vida de la intérprete –que había sido pareja entre otros de Johnny Weissmuller– se apagó mientras ésta dormía acostada luciendo sus mejores galas y cubierta de flores.

Historias de adicciones, depresiones, crímenes, líos de faldas y detenciones son acompañadas por una cuidada selección de fotos que van desde lo morboso –como la escena del accidente de tráfico en el que perdió la vida la voluptuosa Jayne Mansfield– hasta lo irónico. Anger se alza como el azote de un Hollywood en apariencia invisible. Su obra literaria ha sido extensamente criticada, lo cual ha ejercido un efecto llamada entre los lectores. El primer volumen, a la espera de nuevas ediciones, permanece agotado. Por su parte, aún es posible hacerse con un ejemplar de su secuela que concluye con una afilada crítica a la administración Reagan, ese actor de pacotilla que cambio los escenarios por la Casa Blanca y bajo cuyo mandato se fomentaron, entre otras cosas, las guerras en Centroamérica o la proliferación armamentística nuclear. «El Hollywood babilónico agoniza, está muerto, difunto, frío, aniquilado, finito, kaput, ¡kaputísimo! Y con Reagan al timón, lo que estamos viendo es el trailer de la última película: Hollywood Armagedón», presagió Anger quien, por otra parte, no ha vuelto a airear las miserias de la fábrica de los sueños.

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