Salvaje, el grito de una nueva generación

El 3 de julio de 1947, cuatro mil moteros tomaron las calles de Hollister, en el condado de San Benito (California). Después del parón provocado con motivo de la Segunda Guerra Mundial, esta ciudad acogía de nuevo su tradicional reunión de la Asociación de Motociclistas Americanos (AMA) que cada año tenía lugar el Día de la Independencia. Habían sido previstas tres jornadas de carreras y de confraternización, sin embargo, la comunidad se vio desbordada por la masiva afluencia de asistentes ávidos de diversión y emociones fuertes. La prensa magnificó lo acontecido a pesar de que tan sólo se provocaron daños en varios locales así como un puñado de detenciones por comportamientos obscenos en público.wild3 Esta publicidad contribuyó a forjar la figura del motero forajido, cuya popularidad se acrecentaría aún más tras el estreno de la entonces controvertida «Salvaje» (The wild one, 1953) dirigida por László Benedek e interpretada por Marlon Brando.

La revista Life metió el dedo en la llaga al publicar, a página completa, una fotografía en la que podía verse a Eddie Davenport, miembro del club Tulare Raiders, completamente borracho sobre su moto y rodeado de botellas de cerveza vacías. El magazine señalaba que él y sus amigos habían aterrorizado a la tranquila ciudad de Hollister para después abandonarla del mismo modo que habían llegado. No obstante, cabe señalar que también existe otra imagen que nunca fue publicada y en la que se puede observar al mismo motociclista posando con su cazadora así como varias botellas colocadas intencionadamente a sus pies. Lo cierto es que el suceso hizo que la fama de las bandas de moteros forajidos subiera como la espuma, especialmente después de que la AMA señalará que los fuera de la ley tan sólo representaban al 1% de los asistentes a su evento.

Muchos de los moteros que acudieron a Hollister eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial que, incapaces de retomar sus vidas lejos del frente, se unían a los clubes de motociclistas huyendo de la monotonía y en busca de un modo para combatir sus fantasmas. Este fenómeno entronca con el auge de la cultura juvenil. En los albores de la era Eisenhower, los adolescentes vivían inmersos en una época de bonanza económica y manifestaban unos nuevos intereses que la sociedad era incapaz de satisfacer. En un primer momento, su comportamiento fue desaprobado por la generación inmediatamente anterior, dando lugar a una ruptura y a un creciente sentimiento de rebeldía.

Entre las consecuencias más destacadas se encuentra el nacimiento del rock’n’roll o el surgimiento de un cine orientado al público adolescente. Un puñado de directores de Hollywood comenzó a rodar películas con una mayor carga social en las que se trataban temas como la delincuencia juvenil o el choque entre generaciones y en las que se comenzaba a imponer un modo de interpretar mucho más natural. El cine respondió, de este modo, a los jóvenes con una mayor prontitud que la industria musical, la cual se encontraba lastrada por la Sociedad Americana de Autores, Compositores y Editores, que se negaba a que los nuevos estilos musicales llegasen a los grandes medios de difusión. Entre esos films cabe destacar «Salvaje», «Rebelde sin causa» (Rebel without a cause, 1955), de Nicholas Ray; «Al este del Edén» (East of Eden, 1955), de Elia Kazan; o «Semilla de maldad» (Blackboard jungle, 1955), de Richard Brooks. Intérpretes como Marlon Brando o James Dean no tardarían en convertirse en los modelos a imitar por la nueva generación.

«Salvaje» se inspira vagamente en los sucesos de Hollister. En 1951, la revista Harper’s Magazine publicó un relato corto titulado «El asalto de los motociclistas» (The cyclists’ raid) escrito por Frank Rooney e ilustrado por David Berger. Su autor tomaba como base para su narración las publicaciones sensacionalistas utilizadas por la prensa para dar cobertura a los acontecimientos. El director László Benedek -que había alcanzado cierta notoriedad tras su adaptación de la obra de Arthur Miller «La muerte de un viajante» (Death of a salesman, 1951)- utilizó la historia de Rooney como punto de partida para el que sería su quinto largometraje, cuyo guión fue escrito por John Paxton.

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«Salvaje» narra cómo una pequeña comunidad llamada Wrightsville ve alterada su tranquilidad tras la llegada de dos bandas rivales de moteros: los Black Rebels, liderados por Johnny Strabler (Marlon Brando); y los Beetles, cuyo líder es el grotesco Chino (Lee Marvin). La ciudad se sume en el caos después de que El Chino es detenido tras protagonizar un rifirrafe con un ciudadano que exige mano dura. Mientras, el sheriff del pueblo (Robert Keith) se muestra sumiso. Tan sólo Johnny es capaz de establecer su autoridad, liberando a El Chino en un pulso a la ley y a los conservadores ciudadanos de Wrightsville. En medio de un clima de tensión, Johnny fijará su atención en Kathie (Mary Murphy), la hija del sheriff.

La película de Benedek se encuentra próxima al género western. Se trata de la historia tipo en la que una comunidad es asaltada por un grupo de forajidos. Sin embargo, en ella se plantea un nuevo mensaje más próximo al cine contracultural que emergería a partir de mediados de los sesenta. «Salvaje» va más allá de contar un relato sobre un simple grupo de jóvenes fuera de la ley. Mientras que en el western propio de la época este problema se resolvería de un modo tajante mediante la erradicación –con o sin la ley- de la amenaza, en el film de Benedek se intenta dar una explicación al hastío y la alienación que lleva a chicos como Johnny o El Chino a adoptar comportamientos erráticos.

Como antes se señaló, esta postura responde a una estrategia de Hollywood para llegar al público adolescente ofreciendo modelos con los que identificar sus inquietudes. Por aquel entonces, el cine era el principal medio de difusión para la contracultura. No obstante, y como éste es el caso, los argumentos de estos films eran vacíos. Se limitaban casi en exclusiva a ser un producto más de la cultura de masas. A diferencia de «Rebelde sin causa», Benedek centra su historia en un grupo de jóvenes de clase trabajadora cuya única diversión es subirse a sus motos y recorrer las carreteras sin rumbo después de una semana de trabajo. Por su parte, Nicholas Ray representa a través de Jim Stark (James Dean) los problemas de un joven de clase media atormentado. Del mismo modo, en «Semilla de maldad» no sólo se incide en la incipiente delincuencia juvenil, sino que también se hace un especial hincapié en el nacimiento de una nueva generación a través de aspectos tales como el cambio en el gusto musical.

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Y es que «Salvaje» o «Rebelde sin causa», a pesar de su marcada estética juvenil y rockera, aún no incluyen en sus bandas sonoras rock’n’roll. Los únicos rastros de esa modernidad presentes en la película de Benedek son la rockola presente en el bar donde trabaja Kathie y el atuendo de los moteros, conformado por chupas de cuero, camisetas ajustadas, botas y pantalones vaqueros, estética que harían suya las nuevas estrellas de la música popular, entre ellos el propio Elvis Presley. En 1953 «Salvaje» era atrevidamente moderna y provocadora. Sin embargo, en su banda sonora seguía sonando el big band que el público juvenil ya había rechazado abiertamente al vincularlo a los gustos de sus antecesores. Sería preciso esperar una década hasta que el controvertido Keneth Anger incluyese en su cortometraje «Scorpio rising» (íd., 1963) música netamente rock además de retomar el subgénero de los moteros forajidos así como el culto a Brando y a James Dean como iconos de una generación.

«Salvaje» da comienzo con un mensaje en el que se advierte del peligro que entrañan las bandas de moteros fuera de la ley. No obstante, a medida que la narración avanza, la principal amenaza para el bienestar de la comunidad representada en el film se manifiesta a través de la actitud hipócrita e intolerante de un grupo de vecinos que acusan al sheriff de actuar con demasiada benevolencia. En plena escalada de la Guerra Fría y con el macarthismo cerniéndose sobre Hollywood, Benedek deja constancia de esas suspicacias y de ese temor a las amenazas externas. En medio de un ambiente enrarecido, la actitud intransigente de unos pocos será el detonante definitivo para acabar con la paz en el pueblo hasta que las autoridades restablezcan el orden.

La presencia de Marlon Brando dota al film de una particular relevancia. El interprete, que ya era ampliamente conocido después de sus papeles en «Un tranvía llamado deseo» (A streetcar named desire, 1951) y en «Viva Zapata» (íd., 1952), ambas de Elia Kazan, representa a una nueva generación de actores cuya principal característica ante la cámara es su capacidad para convencer recurriendo a los sentimientos o a sus propias experiencias vitales. Convertido en icono de la cultura pop, Brando da vida a un personaje de fuerte componente sexual con una gran habilidad para atraer a chicas como Kathie, la joven camarera interpretada por Mary Murphy y que halla en el rebelde Johnny una vía para abandonar su aburrida vida. Asimismo, Johnny se alza como un símbolo de rebeldía frente al orden establecido, cuestionando a la autoridad y negándose a establecer cualquier tipo de vinculo con la policía, ni siquiera cuando el propio sheriff es el encargado de salvarle el pellejo tras un desdichado incidente. Brando manifestaría su insatisfacción con el resultado de la película, a la que acusó de hacer un especial hincapié en la violencia en lugar de buscar una explicación a por qué los jóvenes optaban por unirse en bandas en busca de una identidad.

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La película de Benedek fue censurada en el Reino Unido, donde no sería estrenada hasta 1968. Por su parte, en los Estados Unidos se advirtió de que su proyección podría animar a los jóvenes a protagonizar revueltas como la que muestra, algo que nunca llegaría a suceder. Asimismo, la marca de motocicletas Triumph se opondría a su amplía presencia en el film, aspecto este que le reportaría pingües beneficios en los años posteriores y que contribuiría a forjar su leyenda.

A pesar de su argumento nimio, de contar una historia de amor insípida y del tratamiento grotesco así como forzado de algunos personajes, «Salvaje» pasa por ser una película de culto así como el germen de un subgénero que viviría su época dorada en los años sesenta con títulos como «Los Ángeles del Infierno» (Wild angels, 1966), de Roger Corman, o «Easy rider. Buscando mi destino» (Easy rider, 1969), de Dennis Hopper.

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