Dino Valenti, el Bob Dylan underground

«Get together» es, sin lugar a dudas, uno de los himnos generacionales de la década de los sesenta. Popularizada por el grupo neoyorkino The Youngbloods, esta canción se convirtió de rebote en el mayor éxito de su autor, el músico y cantautor Dino Valenti. El paso del tiempo ha sido injusto con el talento de este genuino artista que, en su momento fue una de las figuras más destacadas del Greenwich Village pre-Dylan así como miembro fundador de la banda californiana Quicksilver Messenger Service.

Una infancia de vodevil

Dino Valenti, cuyo nombre real era Chester William Powers, Jr., llegó al mundo en 1943 en el seno de una familia de artistas de vodevil. Su infancia discurrió de feria en feria, siempre en la carretera y acudiendo a una escuela diferente cada año. «Fue muy educacional a un nivel bastante singular, sobre todo para un niño, ya que la mayoría de los feriantes eran inadaptados de un tipo u otro. Incluso algunos estaban fuera de la ley y se escondían de las autoridades», describe su hermana, Kay, en la humilde página web dedicada a su figura.

Este peculiar ambiente dotó a Dino Valenti con vivencias más que suficientes que supo aprovechar convirtiéndose en un gran narrador de historias. A temprana edad, comenzó a actuar junto a su padre, con quién aprendió a tocar el ukelele. Su progenitor era una suerte de presentador que todas la noches se encargaba de poner una pincelada de humor a un espectáculo protagonizado por varias mujeres y el que también solía participar su esposa. Este fue el lugar en el que Valenti se familiarizó con el púbDino1lico convirtiéndose poco a poco en un showman, actividad que compaginaba con otras tales como regentar una barraca en la que se jugaban peniques a cambio de cajetillas de tabaco o ejercer como fakir.

Sin embargo, el pequeño Dino destacó pronto por su gran capacidad para componer canciones y para interpretarlas a la guitarra. Años más tarde, tal y como señala su hermana, el mismísimo David Crosby, llegaría a señalar que Valenti «era capaz de escribir una canción de camino al baño». Su genialidad se pone de manifiesto en sus primeras composiciones, muy influidas por el blues y las train songs, algo comprensible si se tiene en cuenta su modo de vida. Y es que, este carácter errante fue decisivo a la hora de forjar su personalidad que, por una parte, le mantendría alejado del común de la sociedad y, por otra, le dotaría de una independencia que le serviría para ser considerado un hueso duro de roer entre los encargados de dirigir las compañías discográficas.

Los años de Greenwich Village

Siendo ya un adolescente, su familia decidió abandonar su vida como feriantes y se asentó primero en Massachussets y, con posterioridad, en Connecticut. La relación entre sus padres solía atravesar con frecuencia baches que mantenían al progenitor alejado del domicilio familiar durante breves periodos de tiempo. No obstante, el matrimonio acabó por fragmentarse por completo. Chester Powers, Sr., falleció poco después en Virginia, a la temprana edad de cincuenta y un años. Su desaparición sumió a Dino en una gran desazón que trató de combatir uniéndose a las Fuerzas Aéreas con diecisiete años. De todos modos, su marcado carácter chocó de frente con la férrea disciplina castrense y pronto fue apartado del servicio militar.

De regreso a su hogar, su madre le dio dos opciones: aprender el oficio de peluquero o comprarle una guitarra. Sin ánimo de menospreciar al noble oficio de cortar el pelo, está claro que el margen de duda era ínfimo. Una vez más en la carretera, Valenti comenzó a frecuentar coffee shops donde el movimiento beatnick apuraba sus últimas caladas y donde comenzaba a fraguarse un nuevo latido que un enjuto joven de Minnesota llamado Robert Allan Zimmerman se encargaría de revolucionar apenas un puñado de años más tarde. Como no podría ser de otro modo, Dino Valenti acabó recabando en los clubs de Greenwich Village (Nueva York), donde compartiría aventuras con Fred Neil, entre otros, y donde formaría una familia para poco después ser abandonado por su esposa, que marchó con el único hijo que habían tenido en común.

Y el folk-rock llegó a su vida

Un encontronazo con la ley le impidió obtener una licencia para actuar en los locales neoyorkinos, una condición indispensable por aquel entonces. Este hecho sumado a que en la costa Oeste se estaba fraguando un nuevo género, el folk-rock, le invitó a coger de nuevo sus bártulos e instalarse, primero en Los Ángeles, y después, en 1963, en la bahía de San Francisco, donde se alzó como una de los artistas más destacados del legendario Coffee Gallery de North Beach.

Es en esta etapa seminal del movimiento hippie cuando escribe su canción más famosa, «Get together». Se trata de una llamada a la paz y a la hermandad que, con el paso del tiempo acabó por convertirse en un himno generacional. No obstante, Valenti nunca llegó a popularizar este tema, limitándose a grabarlo para Autumn Records en un álbum que nunca llegó a ver la luz. En 2011, la compañía It’s about music se encargó de recuperar su versión junto a otras canciones en el recopilatorio «Dino Valenti-Get Together. The lost recordings Pre 1970» (It’s about music, 2011).

En 1964 Dino Valenti decidió abrazar el sonido eléctrico y co-fundó junto al guitarrista John Cipollina, el bajista David Freiberg y el armonicista Jim Murray la primera formación de Quicksilver Messenger Service, en la que también estaba presente el músico canadiense Skip Spence, quien poco después optaría por unirse a Jefferson Airplane como batería antes de fundar su propio grupo, Moby Grape. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que Valenti fue detenido en una redada antidroga por posesión de marihuana. El músico se vio obligado a abandonar su grupo y a vender los derechos de explotación de «Get together» para contratar un abogado que lo sacase de prisión. «Por aquel entonces, pensaba que siempre podría escribir otra canción», llegó a señalar.

«Get together» fue publicada por primera vez en enero de 1964 por The Kingston Trio. A lo largo de toda la década de los sesenta fue versionada por varios grupos como We five, H.P. Lovecraft o Jefferson Airplane. La versión más conocida es la interpretada por The Youngbloods, la cual, tras una tímida presencia en la lista Billboard en 1967, logró escalar hasta el número cinco en 1969 después de ser empleada en un anuncio radiofónico de la Conferencia Nacional de Cristianos y Judíos. Así mismo, cabe señalar que en mayo de 1968 llegó al mercado el primer álbum de estudio de Quicksilver Messenger Service que incluía el corte «Dino’s song», compuesta por Valenti antes de acabar con sus huesos en el trullo, donde permaneció dos años.

Dino Valente, el disco olvidado

Tras abandonar la trena, firmó un contrato con el sello Epic, que en 1968 publicó su único disco en solitario «Dino Valente». Este disco, fue producido en origen por Jack Nitzsche y contó con la colaboración del guitarrista Gary Duncan. Las fricciones entre Valenti y Nitzsche surgieron al poco de iniciar su trabajo en equipo. «Tenían las mezclas finales, y no le gustaban. Era muy homogéneo, demasiado limpio para él, y yo podía entenderlo desde un punto de vista artístico. Desde el punto de vista económico, era un gran disco. Lo habría convertido en un jodido millonario. Pero a él no le gustaba», señala Duncan en el libro «Urban spacemen & wayfaring strangers: overlooked innovators and eccentric visionaries of 60’s rock». El disco incluye diez cortes que versan entre el folk-rock y el country. Cabe destacar las canciones «Children of the sun», su versión de «Me and my uncle», «My friend» o «Tomorrow», siendo estas dos últimas producidas por Bob Johnston.

Johnston, que había sido el encargado de producir alguno de los grandes éxitos de Bob Dylan o Johnny Cash durante los años sesenta, era plenamente consciente del talento de Valenti. Acostumbrado a lidiar con auténticos temperamentos había sido contratado por Epic para que el disco de Valenti llegase a buen puerto. Logró su cometido después de pelear duro para templar el incontrolable carácter del cantautor quien, fiel a sus principios, había hecho lo que deseaba a sabiendas de que quizá su trabajo sería difícil de colocar en el mercado. Aunque las circunstancias sean diferentes, «Dino Valente» ocupa un lugar próximo al magnífico «Oar» (Columbia, 1969) del malogrado Skip Spence. El público fue frío con sus aventuras en solitario y tan sólo la distancia ha logrado reconocer a ambos trabajos el mérito que les corresponde.

El regreso a Quicksilver Messenger Service

A principios de 1969, Valenti funda en Nueva York un nuevo grupo llamado The Outlaws. Le acompaña en esta nueva peripecia Gary Duncan, quien había abandonado Quicksilver Messenger Service tras la grabación de su obra maestra, «Happy trails» (Capitol, 1969). El nuevo proyecto resultó ser un fiasco y ambos músicos regresaron a la banda californiana. La presencia de Valenti será imprescindible en su cuarto álbum , «Just for love» (Capitol, 1970). Sin ir más lejos, ocho de los nueve cortes que componen el disco fueron escritos por él bajo el pseudónimo Jesse Oris Farrow. Además, su presencia también se puso de manifiesto en un cambio de estilo, que giró hacia sonidos más próximos al folk-rock. A pesar de que muchos de los fans se sintieron decepcionados por los cambios, el disco cosechó un éxito similar a los anteriores LPs, alcanzando el Top 30 de la lista Billboard. Asimismo, contiene el mayor hit de toda la carrera de la banda: «Fresh air».

Ese mismo año, el conjunto publicó un nuevo álbum, «What about me» (Capitol, 1970). En él Dino Valenti conserva el estatus de principal compositor y da luz a otro gran éxito de la banda, que precisamente es el corte encargado de dar nombre al disco. Tanto este trabajo, como su antecesor, se enmarcan dentro del conocido como periodo hawaiano de Quicksilver Messenger Service, que por aquel entonces se había instalado en archipiélago del Pacífico. Esta etapa concluyó tras el abandono de John Cipollina y David Freiberg, ambos miembros fundadores, así como del teclista Nicky Hopkins, que era parte del grupo desde 1969. Tras su marcha, el conjunto será objeto de nuevas configuraciones y grabará «Quicksilver» (Capitol, 1971) así como «Comin’ thru» (Capitol, 1972). En 1972, Cipollina, Freiberg y Hopkins regresan para grabar su último disco, «Solid silver» (Capitol, 1975).

El declive

Tras la desaparición de Quicksilver Messenger Service, Dino Valenti pasa a un segundo plano. Su presencia en el ambiente musical de la bahía de San Francisco es meramente testimonial. A mediados de los ochenta, su vida da un giro inesperado tras serle detectada una malformación arteriovenosa en el cerebro. «Había estado desarrollándose ahí desde su nacimiento, pero no fue detectada hasta que se convirtió en una amenaza para su vida», explica su hermana Kay. El músico fue objeto de una complicada operación que le dejó secuelas de por vida, tales como pequeñas pérdidas de memoria a corto plazo o su dependencia de medicamentos anticonvulsivos. Este contratiempo fue insuficiente para separarlo de su pasión por la música. Dino Valenti continuó escribiendo canciones y colaborando con músicos locales hasta que, el 16 de noviembre de 1994 falleció de modo repentino en su hogar de Santa Rosa (California) a los cincuenta y un años, la misma edad con la que había fallecido su padre.

Su discografía -constituida tan solo por un álbum en solitario, un single y un recopilatorio- ha sido eclipsada por su trabajo junto a Quicksilver Messenger Service. Valenti es uno de esos grandes talentos condenados al ostracismo por permanecer fieles a unos ideales y por interpretar una música absolutamente sincera. Columbia le abrió sus puertas pero él fue incapaz de amoldarse a las exigencias del mercado lo que, en cierto modo, precipitó el fin de una quizá fulgurante carrera como cantautor. Dos décadas después de su fallecimiento, carece de sentido pensar en lo que fue y lo que pudo ser. Lo único cierto es que su escueta producción artística es más que suficiente para poner de manifiesto todo su talento. Como reza en su lápida, «todo Fénix debe fallecer antes de cada resurrección».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s