D.O.A., con las horas contadas

Un hombre acude a la sección de homicidios de la policía de San Francisco para denunciar un asesinato. Hasta ahí todo entra dentro de la normalidad, de no ser porque el propio denunciante es al mismo tiempo la víctima del crimen. Así de demoledor es el comienzo de la película «Con las horas contadas» (D.O.A., 1950), dirigida por el realizador polaco Rudolph Maté. Su original argumento ha servido como fuente de inspiración para títulos posteriores y ha asegurado a Maté un puesto de honor en la historia del cine negro.

Rudolph Maté, nacido en 1898 en Cracovia (ciudad del imperio Austro-Húngaro por aquel entonces), se convirtió en un camarógrafo de referencia después de colaborar con el director danés Carl Theodor Dreyer en «La pasión de Juana de ArcoDOA» (La passion de Jeanne d’Arc, 1928) y «Vampyr» (Vampyr – Der Traum des Allan Grey, 1932). A mediados de la década de los años treinta del siglo pasado, Maté cruzó el charco e inició una prolífica etapa en Hollywood, siendo nominado al Oscar a la mejor fotógrafía cinco veces consecutivas entre 1940 y 1944. En 1947 decidió dar un giro a su carrera y comenzó a dirigir sus propias películas. Su ópera prima fue la comedia romántica «Tienes que ser tú» (It had to be you, 1947), interpretada por Ginger Rogers y Cornel Wilde. Su debut sería seguido por otros títulos de mayor o menor éxito como «Estación Unión» (Union station, 1950), «Cuando los mundos chocan» (When worlds collide, 1951), «Hombres violentos» (The violent men, 1957) o «El león de Esparta» (The 300 spartans, 1962).

«Con las horas contadas» es la piedra angular de su filmografía como director. Cuenta la historia de Frank Bigelow (Edmond O’Brien), un notario que ejerce su profesión en una pequeña localidad del Oeste de los Estados Unidos y que decide disfrutar de unos días de asueto en San Francisco, apartado de su compañera sentimental y secretaria, Paula Gibson (Pamela Britton). Su intención es pasárselo a lo grande antes de sentar cabeza. No obstante, sus planes se tuercen después de asistir a un local de bebop. Esa misma noche es envenenado. Su muerte está asegurada e inicia una búsqueda sin cuartel para identificar a su asesino y conocer cuáles han sido sus motivaciones.

Russell Rouse y Clarence Greene fueron los encargados de escribir la historia y adaptarla a la gran pantalla. Su trabajo es el pilar sobre el que se asienta la película, cuyo principal aporte al cine negro pasa por ser un argumento enrevesado y narrado por el protagonista en un prolongado y trepidante flashback a lo largo del cual se va desentrañando una oscura trama de tráfico de iridio y por el que van desfilando toda una suerte de personajes rastreros y sin escrúpulos.

Maté confió la dirección de fotografía al también centroeuropeo Ernest Laszlo, cuya carrera profesional está avalada por su participación en más de sesenta películas, seis nominaciones al Oscar y una estatuilla por su trabajo en «El barco de los locos» (Ship of fools, 1965), de Stanley Kramer.

El rodaje fue llevado a cabo en catorce localizaciones de Los Angeles y San Francisco. Entre ellas destaca el legendario edificio Bradbury, lugar seleccionado para la escena en la que Frank Bigelow se encuentra cara a cara con su asesino. Situado en el número 304 de la calle Broadway de Los Angeles, este inmueble construido en 1893 por el magnate minero Lewis L. Bradbury y diseñado por George Wyman, ha servido como escenario para numerosas películas, por ejemplo, «Chinatown» (íd, 1974), de Roman Polanski; «Blade Runner» (íd, 1982), de Ridley Scott; o «The Artist» (íd, 2011), de Michel Hazanavicius. Cabe señalar que algunas de las escenas en exteriores fueron grabadas sin tramitar los pertinentes permisos.DOA publicidad 2

Edmond O’Brien abandona su papel de eterno secundario en títulos de la talla de «Al rojo vivo» (The white heat, 1949), de Raoul Walsh; «El hombre que mató a Liberty Balance» (The man who shot Liberty Balance, 1962), de John Ford; «Grupo Salvaje» (The wild bunch, 1969), de Sam Peckinpah; o «El autoestopista» (The hitch-hiker, 1953), de Ida Lupino, y encabeza el plantel de intérpretes con una merecida actuación. Su personaje, Frank Bigelow, atormentado por una fallida relación sentimental en el pasado, se resiste a iniciar una nueva vida junto a su secretaria, Paula Gibson. Tan sólo la desgracia le hará ser consciente de cuál es realmente el lugar que quiere ocupar en el mundo.

Pamela Britton, que interpreta a Paula Gibson, ofrece la única pincelada de bondad en una trama repleta de personajes deleznables. Enamorada de Bigelow, protagoniza escenas que por momentos rozan lo dulzón. Su actuación en «Con las horas contadas» es una de las más recordadas de su carrera, cuyo principal trabajo fue su papel como Lorelei Brown en la serie televisiva «Mi marciano favorito», emitida por la CBS entre 1963 y 1966. Su vida se truncó en 1974 con apenas cincuenta y un años de edad, dos semanas después de que le fuese diagnosticado un tumor cerebral.

Luther Adler, que interpreta al mafioso Majak; William Ching, que da vida a Halliday; Beverly Garland, cuyo personaje es la Señorita Foster; y Laurette Luez, que se mete en la piel de Marla Rakubian, completan el elenco de actores. Sus carreras en el mundo de la interpretación se desarrollaron casi por completo en la televisión y en los musicales. Neville Brand, que interpreta el papel de Chester –un despiadado sicario- gozó de cierta fama, compartiendo pantalla con Elvis Presley en «Love me tender» (íd., 1956) o enfundándose el papel de Al Capone en la serie televisiva «Los intocables», emitida por ABC entre 1959 y 1963.

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La película fue estrenada el 30 de abril de 1950. A pesar de su tibia acogida inicial, «Con las horas contadas» ha ganado prestigio con el paso del tiempo, siendo considerada una obra adelantada a su tiempo.

En 1951 Edmond O’Brien protagonizó una versión concebida para ser emitida en la radio. El realizador Eddie Davies estrenó en 1969 la película «A la busca de mi asesino» (Color me dead, 1969), un remake de la obra de Maté, que también fue llevada de nuevo a la pantalla en 1988 bajo el mismo título por Annabel Jankel y Rocky Morton. Dennis Quaid fue el encargado de interpretar a su protagonista, en esta ocasión, un profesor. La última adaptación, fue llevada al cine en 2006 bajo el título «Crank: veneno en la sangre», de Mark Neveldine y Brian Taylor.

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2 Respuestas a “D.O.A., con las horas contadas

  1. Eso le pasa O’Brien por golfo y cierrabares. Si hubiera sido un tipo serio y hubiera acudido al altar directamente, sin echar la canita al aire, mejor le habría ido. O eso me dio a entender esta película, que por otra parte es muy entretenida.

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