Vietnam, la guerra contada por Oliver Stone: Platoon (I)

Rebeldía contra la autoridad paterna

Vietnam se cruzó en el camino de Oliver Stone a mediados de la década de los sesenta. Por aquel entonces, el controvertido director estadounidense había abandonado la Universidad de Yale y se había trasladado al Sudeste Asiático, donde impartió clases durante seis meses en el Free Pacific Institute. Apenas dos años después, y tras dejar de nuevo a un lado sus estudios, se alistó en el ejército de los Estados Unidos con el objeto de combatir en Vietnam. Allí prestó sus servicios durante quince meses. Esta experiencia marcó un antes y un después en su vida. Parte de sus vivencias fueron narradas en su película «Platoon» (íd., 1986), un relato naturalista sobre las múltiples y oscuras facetas del impopular conflicto.

Criado en el seno de una familia conservadora, la decisión de luchar en Vietnam fue un acto de rebeldía contra la autoridad paterna. «Pensaba que la guerra era la cosa más difícil que un joven podía experimentar. Era un rito de paso. Sabía que iba a ser la única guerra de mi generación, así que me dije: tengo que llegar allí rápido […]», señaló Stone, quien fue licenciado en noviembre de 1968 y condecorado con la Estrella de Bronce así como con el Corazón Púrpura.

Oliver Stone Vietnam
Oliver Stone durante su servicio en Vietnam

Una historia que contar

A su regreso del Sudeste Asiático, Stone escribió un guión llamado «Break». En él describía la relación con sus padres y las experiencias vividas durante la guerra. El director y guionista había redactado el texto pensando en realizar una película que fuese interpretada por Jim Morrison y acompañada por la música de su conjunto, The Doors.

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El verdadero sargento Elías

Ni que decir tiene que el proyecto fracasó antes de zarpar. Quizá este fiasco fue uno de los detonantes que animaron a Stone para estudiar cine en 1971 bajo la tutela -entre otros cineastas- de Martin Scorsese. Uno de sus primeros frutos fue el cortometraje bautizado como «El último año en Vietnam» (Last year in Vietnam, 1971), donde ya se apuntaba la postura crítica de sus posteriores proyectos referentes a la contienda. Con posterioridad, Stone trabajó junto a Robert Oxton Bolt en la redacción de un nuevo guión, «The cover-up», que sería desestimado a favor de otro texto titulado «The Platoon» e inspirado en varias personas que Stone había conocido durante su servicio militar, como por ejemplo, el sargento Juan Ángel Elías, que serviría como base para el personaje interpretado por Willem Dafoe en «Platoon».

De Boinas Verdes a Platoon

A mediados de los setenta, la sociedad norteamericana se mostraba aún muy reticente a todo lo que tuviese que ver con Vietnam. No en vano, la presencia de los Estados Unidos en el Sudeste Asiático había tocado a su fin el 30 de abril de 1975 con la caída de Saigon. Las heridas abiertas, tras más de una década de injerencias, supuraban con virulencia y Hollywood se mostraba esquivo a la hora de llevar a la gran pantalla guiones como el de Stone, que abandonaría temporalmente este proyecto para escribir el guión de «El expreso de medianoche» (Midnight express, 1978), con el que ganó su primer Oscar.

En 1974 Peter Davis estrenó «Corazones y mentes» (Hearts & minds, 1974), un desgarrador documental sobre las consecuencias de la Guerra de Vietnam y que supuso un contrapunto a las anteriores aproximaciones que se habían hecho de la contienda en los Estados Unidos. La obra de Davis –si bien atiende a un género meramente documental- se encontraba en la antípoda de títulos como «Boinas verdes» (Green berets, 1968), de John Wayne, una suerte de producto propagandístico que ofrecía una visión completamente sesgada sobre el papel de las fuerzas armadas estadounidenses en el Sudeste Asiático. Cuatro años después, llegó a los cines «El cazador» (The deer hunter, 1978), de Michael Cimino, una oda a la amistad y a las secuelas de la contienda en una pequeña comunidad de obreros del Cubiertametal. Cabe incluir en la misma línea a «El regreso» (Coming home, 1978), de Hal Ashby, en la que se analiza el complicado retorno de los veteranos, y a «Apocalypse now» (íd., 1979), de Francis Ford Coppola, perturbadora interpretación de la locura generalizada desatada en el país asiático.

Con los ochenta, Hollywood adoptó una nueva postura con respecto a Vietnam. Esta actitud estaba marcada por la autocrítica y pretendía retratar el horror de la guerra sin lugar a concesiones. Stone seguía en sus trece. Aún mantenía vigente su pretensión de llevar al cine su guión «The platoon». Sin embargo, la ausencia de financiación se lo impedía. Tras probar suerte con el productor Dino De Laurentiis –de quién tan sólo logró obtener dinero para buscar localizaciones en Filipinas-, Stone entró en contacto con la productora británica Hemdale, que aceptó producir «Salvador» (íd., 1986) y «Platoon».

Platoon, mirada naturalista a la Guerra de Vietnam

«Platoon» da el pistoletazo de salida a la trilogía de Oliver Stone sobre la Guerra de Vietnam, completada por «Nacido el cuatro de julio» (Born on the fourth of july, 1989) y «El cielo y la tierra» (Heaven & earth, 1993). Su protagonista, Chris Taylor (Charlie Sheen), es un joven que ha abandonado sus estudios para combatir como voluntario en Vietnam. Su decisión se antoja como una obligación moral para con el resto de jóvenes que han sido obligados a luchar en una contienda que –en la mayoría de los casos- les es ajena. La inocencia y los ideales de Taylor se desvanecen tras verse inmerso en una espiral de violencia marcada por las disensiones en el seno de su compañía

«Platoon» pasa por ser una de las películas más convincentes y sinceras de cuantas han sido dedicadas a Vietnam. El guión de Stone emerge como un audaz retrato del conflicto. En él están presentes algunos de los aspectos más oscuros de la contienda: la guerra sucia en las aldeas, el consumo de drogas por parte de los soldados norteamericanos, la desmotivación de la tropa o las luchas intestinas.

Stone se muestra implacable a la hora de reflejar el horror padecido por los civiles de las aldeas de Vietnam del Sur, posicionados entre dos fuegos: el terror de la guerrilla y las represalias de los estadounidenses. Stone hace especial hincapié en la política de búsqueda y destrucción llevada a cabo por los Estados Unidos y materializada en el film en el asalto a un pueblo como venganza por la muerte de un soldado norteamericano. Mientras que Cimino pasaba de puntillas en «El cazador» por estos vericuetos, Stone se sumerge de lleno en un infierno de violaciones, ejecuciones sumarias y destrucción. Este pasaje de la película es un trasunto de recordatorio de la matanza de My Lai, perpetrada en marzo de 1968 por soldados estadounidenses bajo las órdenes del teniente William Calley y que se saldó con la muerte de entre 347 y 504 civiles.

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Los soldados norteamericanos se vieron obligados a librar en Vietnam una guerra sin frentes definidos y plagada de peligros a cada paso que daban. En «Platoon» Stone crea una atmósfera enfermiza con el fin de transmitir al espectador la angustia de unos jóvenes que, en muchos casos, no superaban los veintiún años de edad. Mientras que en los Estados Unidos el movimiento contracultural se encontraba en plena efervescencia, en el Sudeste Asiático los estadounidenses perecían en las emboscadas del enemigo o como fruto de las trampas diseminadas por la selva. Los ecos de la contracultura trascienden en la narración de Stone, donde se habla sin miramientos del consumo de drogas entre la tropa, que podía acceder fácilmente a sustancias como la marihuana o la heroína.

El director norteamericano ofrece un análisis pesimista sobre la motivación de los estadounidenses. Muestra a una tropa dividida e integrada en su mayoría por personas pertenecientes a los estratos sociales más bajos de los Estados Unidos. Los sargentos Barnes (Tom Berenger) y Elías (Willem Dafoe) representan esa división. El primero considera que todo vale a la hora de alcanzar la victoria. El segundo ha perdido la fe en una salida gloriosa del conflicto. «Estados Unidos ha repartido por el mundo demasiadas patadas y ahora le toca recibirla», sostiene. En medio de ese clima de decadencia, fatiga, de ausencia de escrúpulos y de amoralidad surge el fragging o asesinato entre soldados del mismo bando. Stone refleja esta cruda realidad de la Guerra de Vietnam que, entre 1969 y 1972, se saldó con 1013 incidentes que provocaron la muerte -por atentado con granada- de 86 oficiales.

El rodaje de «Platoon» fue llevado a cabo durante cincuenta y cuatro días en la isla de Luzón (Filipinas) y contó con un ajustado presupuesto de seis millones de dólares. En su intento por aproximarse lo máximo posible a la realidad, Stone consideró oportuno que el reparto de actores participase en un entrenamiento militar intensivo de dos semanas de duración dirigido por el veterano de Vietnam, Dale Dye, y que finalizó justo el día antes de empezar a rodar. Por su parte, el ejército filipino proveyó a la producción con el equipamiento militar tras ser negado este apoyo por las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

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Stone confió la dirección de fotografía a Robert Richardson, quien ya había colaborado con él en «Salvador» y que posteriormente repetiría en la mayoría de sus grandes obras, incluidos el resto de films de la trilogía de Vietnam. «Platoon» cuenta con una cuidada puesta en escena pero sobre todo destaca por sus efectos especiales y de sonido, aspecto este último que le valió un Oscar. Asimismo, el montaje, dirigido por Claire Simpson, le supuso otra estatuilla, completada por otra a la mejor película y otra a la mejor dirección.

Al igual que sucede en la mayoría de las películas de Stone de finales de los ochenta y principios de los noventa, «Platoon» cuenta con un reparto coral encabezado por Charlie Sheen. Durante la pre-producción fueron barajados los nombres de varios actores para encarnar los papeles protagonistas. Sin ir más lejos, Stone contó con varios candidatos al personaje de Chris Taylor. Entre los aspirantes incluso llegaron a estar presentes Emilio Estévez, hermano mayor de Sheen, o Johnny Depp, que fue desestimado por su juventud y empleado en el papel de Lerner, intérprete de la compañía.

El caso de Charlie Sheen resulta cuando menos peculiar. Y es que, cabe recordar que su padre, Martin Sheen, ya había interpretado a finales de los setenta al capitán Willard de «Apocalypse now», uno de los personajes paradigmáticos de la filmografía dedicada a la Guerra de Vietnam. Un año después, Charlie Sheen repetiría a las órdenes de Stone en «Wall Street» (íd., 1987).

Asimismo, otros intérpretes como Denzel Washington, Kris Kristofferson, Mickey Rourke o Nick Nolte fueron propuestos para los papeles de los sargentos Barnes y Elías. Stone quería que un nativo americano interpretase a Elías con el objeto de ser fiel al Elías originario, de ascendencia apache y fallecido en acción en 1968. Finalmente, el director optó por Tom Berenger y por Willem Dafoe para dar vida a Barnes y Elías, respectivamente. La elección no fue casual. Quiso alterar sus registros tradicionales. Berenger –acostumbrado a ser el bueno de la película- interpretó al sádico Barnes. Mientras, Dafoe –villano en sus anteriores títulos- representó los cuidados valores del sufrido Elías.

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El resto del reparto se completó con actores como Forest Whitaker, Keith David, Francesco Quinn, Kevin Dillon o John C. McGinley. Para muchos de ellos fue su debut como intérpretes acreditados en una película. Del mismo modo, el propio Oliver Stone aparece interpretando a un oficial durante la escena de la batalla final, inspirada en los combates de Año Nuevo acontecidos en 1968 en la provincia de Tay Ninh.

«Platoon» cuenta con una cuidada banda sonora. Su pieza clave es el «Adagio for strings» de Samuel Barber. Stone decidió incluir esta composición tras ser recomendado por Claire Simpson. Asimismo, fueron incluídas canciones como «White rabbit», de Jefferson Airplane; «The tracks of my tears», de Smokey Robinson and The Miracles; o «Okie from muskogee», de Merle Haggard.

La película contó con una cálida acogida entre el público y fue aplaudida por la crítica. No sólo fue galardonada con cuatro premios de la academia sino que también dos BAFTA, dos Globos de Oro o un Oso de Plata. «Platoon» supuso el espaldarazo definitivo a la carrera de Oliver Stone. Su visión naturalista y desgarradora del conflicto sería poco después secundada por otras dos películas esenciales del cine bélico de las últimas décadas: «La chaqueta metálica» (Full metal jacket, 1987), de Stanley Kubrick, y «La colina de la hamburguesa» (Hamburger hill, 1987), de John Irvin. El público estadounidense había decido mirar de frente a su pasado más reciente, cuyo fantasma había sido dado en llamar Síndrome de Vietnam.

-Continúa en Vietnam, la guerra contada por Oliver Stone: Nacido el 4 de julio (II).

-Publicado en Ultramundo.

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