Música y lágrimas, la historia de Glenn Miller

La desaparición del músico Glenn Miller continúa siendo un misterio. Según la versión oficial del ejército estadounidense, su rastro se perdió el día 15 de diciembre de 1944 mientras volaba con destino a París a bordo de un aeroplano UC-64 Norseman. Miller se había desvanecido cuando se encontraba en la cima de su carrera, tras unos comienzos difíciles como trombonista y arreglista. Todo Estados Unidos lloró su pérdida. Sus composiciones, entre las que destacaban títulos como «Moonlight serenade», «Chattanooga choo choo» o «Little brown jug», se habían convertido por méritos propios en la banda sonora de una generación sacrificada en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Una década después de su misteriosa Musica y lagrimasvolatilización, Anthony Mann estrenó el biopic «Música y lágrimas» (The Glenn Miller Story, 1954), que repasa la trayectoria profesional del malogrado genio del big band.

«Música y lágrimas», cuyo guión fue co-escrito por Oscar Brodney y Valentine Davies, ofrece una visión afable de la vida de Glenn Miller (James Stewart). La historia se inicia en la primera mitad de la década de los años veinte, justo después de que Miller abandonase sus estudios en la Universidad de Colorado Boulder con el firme propósito de convertirse en músico profesional. La primera mitad de la película describe las dificultades económicas y creativas a las que Miller plantó clara mientras trataba de encontrarse a si mismo sobre los escenarios. El film hace hincapié en el periodo durante el cual Miller trabajó como arreglista y trombonista para otros directores de orquesta, como Ben Pollack, Red Nichol, Nat Shilkret o los hermanos Jimmy y Tommy Dorsey.

La segunda mitad del metraje centra su atención en su meteórica proyección hacia el estrellato, avalada por unas cifras de ventas increíbles que convirtieron a Miller en el músico con más copias vendidas entre 1939 y 1943. El guión de Brodney y Davies otorga a Helen Burger (June Allyson), esposa de Miller, un gran peso en la historia. Y es que, desde su punto de vista, su entrada en escena resulta determinante en el devenir de la carrera musical de su marido, quien en 1942 decidió sumarse al esfuerzo bélico de los Estados Unidos ofreciendo sus servicios al ejército. Allí dirigió su último conjunto musical: la banda de la fuerza aérea.

Anthony Mann narra los principales hitos de la carrera de Miller atendiendo a un criterio cronológico, en ocasiones, empañado por varios anacronismos. El director adopta una postura condescendiente y, en cierto modo, demasiado superficial sobre la figura del legendario músico. Asimismo, su narración está trufada por varios guiños humorísticos que otorgan un ligero toque de comedia romántica a determinados pasajes de la película protagonizados por Stewart y Allyson. El film adquiere un tono melodramático que falla a la hora de transmitir el aciago final del músico, tragedia que comparte dramatismo con el accidente aéreo que –el 3 de febrero de 1959- provocó la muerte de Buddy Holly, Big Bopper y Ritchie Valens, pioneros del nuevo género musical que relegaría a las big bands: el rock & roll.

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«Música y lágrimas» fue la última película realizada por un estudio estadounidense mediante el método del Technicolor de tres tiras con impresión del tinte a través de imbibición, o lo que es lo mismo, mediante la absorción del color por una película porosa. El cineasta William H. Daniels fue el responsable de la colorida fotografía del film a pesar de que sus trabajos más famosos fueron realizados en blanco y negro. En concreto, Daniels mantuvo un estrecho vínculo profesional con Greta Garbo y trabajó en varias ocasiones con Erich von Stroheim. Su mejor aportación a la historia del cine fue la cuidada fotografía de «La ciudad desnuda» (The naked city, 1948), de Jules Dassin, y cuya estética se basa en la obra fotográfica del genuino fotógrafo Arthur Fellig, Weegee.

«Música y lágrimas» fue la primera colaboración de James Stewart con Anthony Mann en una película alejada del género western. Ambos trabajaron juntos por primera vez en la imprescindible «Winchester ‘73» (íd., 1950). Posteriormente, repetirían con «Horizontes lejanos» (Bend of the river, 1952), «Colorado Jim» (The naked spur, 1953), «Tierras lejanas» (The far country, 1954) y «El hombre de Laramie» (The man from Laramie, 1955). Stewart se resuelve con soltura en el papel de Glenn Miller, con quien compartía el haber servido en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, en su caso como miembro de las Fuerzas Aéreas. El papel de Miller encaja a la perfección en el registMusica y lagrimas 2ro al que Stewart tenía acostumbrado a su público y que respondía al perfil del ciudadano modélico que planta cara a los obstáculos del día a día sin perder la compostura.

Stewart ejerce en la pantalla como marido de June Allyson por segunda vez en su filmografía después de que ambos protagonizasen «La historia de Stratton» (The Stratton story, 1949), de Sam Wood. Ambos intérpretes repetirían roles en «Acorazados del aire» (Strategic air command, 1955), también de Anthony Mann. A pesar de que el guión otorga al personaje de Allyson la categoría de ejercer como catalizador del éxito de Glenn Miller, su presencia en el metraje está marcada por los altibajos causados por la interpretación –casi pueril- de los aspectos vinculados, sobremanera, a su noviazgo con el músico.

La aproximación de Mann a la figura de Miller es un homenaje tanto al músico como a la era del swing en su conjunto. Este tributo se refuerza con un lujoso reparto aderezado por los cameos de Louis Armstrong, Gene Krupa, Ben Pollack, The Modernaires y Frances Langford entre otras estrellas de la época y entre las que cabe destacar la ausencia de Tex Beneke, saxo tenor de la orquesta de Glenn Miller y encargado de dirigirla tras la desaparición de su fundador. Ni que decir tiene que el metraje está salpicado por los grandes éxitos de Miller, quien tras el estreno de la película volvería a alcanzar el número uno en la lista Billboard con el recopilatorio  «Glen Miller plays selections from The Glenn Miller Story» (RCA Victor, 1954).

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Si bien «Música y lágrimas» es el único biopic dedicado a Miller, cabe señalar que el propio músico aparece tres musicales de la época: «Cazadores de estrellas» (The big broadcast of 1937, 1935), de Norman Taurog; «Tu serás mi marido» (Sun Valley serenade, 1941), de H. Bruce Humberstone; y «Viudas del jazz» (Orchestra wives, 1942), de Archie Mayo.

Es posible que nunca se lleguen a aclarar las causas que envolvieron a la desaparición de la avioneta de Glenn Miller, cuyos restos nunca fueron hallados. En 2006, un artillero que había servido durante la Segunda Guerra Mundial en una de las baterías de Folkestone (Inglaterra),  aseguró que la aeronave había sido derribada por fuego amigo. Otras teorías apuntan a que el aeroplano se cruzó en el camino de las bombas lanzadas por una flota de fortalezas volantes de la RAF que regresaban a sus bases tras una misión abortada. Incluso, las teorías más descabelladas han llegado a señalar que Miller falleció en París en turbias circunstancias. Todo apunta a que el enigma seguirá unido a la figura del músico que imprimió un toque de genialidad a unos tiempos convulsos.

                                       

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2 Respuestas a “Música y lágrimas, la historia de Glenn Miller

  1. Magnífico artículo sobre una biopic ejemplar, que basculaba entre el entusiasmo y la emotividad para recrear la trayectoria del extraordinario músico y compositor norteamericano, encarnado por un soberbio (como siempre) James Stewart.
    Un saludo.

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