Kaidan, historias del más allá

La obra del director nipón Masaki Kobayashi alcanzó fama internacional después de ser galardonada en 1960 con el premio especial del jurado del Festival de Cannes su película «No hay amor más grande» (Ningen no joken, 1959), primera entrega de su aclamada y mastodóntica trilogía «La condición humana», una de las obras cumbres del género antibelicista. Kobayashi es uno de los grandes genios del séptimo arte japonés de la época inmediatamente posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ser autor de varios films de importancia capital, su nombre –al igual que el de muchos otros directores coetáneos- estuvo eclipsado por el magnífico Akira Kurosawa. SuCubierta 2 filmografía, caracterizada por hurgar en la faceta más oscura del ser humano y por su marcada crítica social, adquirió su máximo desarrollo estético a mediados de los sesenta con «El más allá» (Kaidan, 1964), una recopilación de cuatro historias fantásticas inspiradas en los relatos de Lafcadio Hearn.

«Kaidan» -cuya traducción literal al castellano es «Cuentos de fantasmas»- no debe confundirse con la película homónima de Hideo Nakata (The Ring, Dark Water) estrenada en 2007. El film de Kobayashi recopila cuatro relatos inconexos de la tradición oral nipona recogidos por el periodista y escritor estadounidense Lafcadio Hearn a finales del siglo XIX y adaptados por el guionista Yôko Mizuki. Se trata de los cuentos «El pelo negro», «La mujer de la nieve», «Hoichi, el hombre sin orejas» y «En una taza de té».

«El pelo negro», relato que abre la película, es una adaptación del cuento «La reconciliación», incluido en el volumen «Shadowings» publicado por Hearn en 1900. Cuenta la historia de un samurai residente en Kyoto que, hastiado por la pobreza que le rodea, decide abandonar a su esposa para contraer matrimonio con una mujer de mejor estatus social. A pesar de sanear su situación financiera, la felicidad se escapa de sus manos y pronto comienza a echar de menos a su viejo amor.

«La mujer de la nieve» está incluido en el libro «Kwaidan: stories and studies of strange things», publicado en 1903. Inspirado en la figura del espíritu de la nieve, Yuki-onna, narra la desventura de dos kwaidan lafcadioleñadores, Minokichi y Mosaku, que deciden refugiarse en la cabaña de un barquero durante una ventisca. Allí se les aparece Yuki-onna, quien quita la vida a Mosaku y advierte a Minokichi de que jamás cuente a nadie lo sucedido.

«Hoichi, el hombre sin orejas» también fue adaptado a partir de un relato de «Kwaidan». Toma como punto de partida a «El cuento de los Heike», que narra la batalla de Dan-no-ura, en la que se enfrentaron los clanes de Taira y Minamoto durante la guerra Genpei. Hoichi es un joven músico invidente que reside en el templo de Amidaji, tumba del emperador Antoku. Todas las noches, un extraño samurai acude a su encuentro con el objeto de que interprete su música para el señor al que sirve.

Kobayashi cierra «El más allá» con el inquietante relato «En una taza de té», presente en el libro «Kottō: being japanese curious, with sundry cobwebs», de 1902. Se trata de la historia más breve de las cuatro que conforman la película. En ella, ficción y realidad se entremezclan para explicar, de un modo subjetivo, el motivo por el cual muchos relatos fantásticos japoneses aparecen inacabados. El director ambienta el relato en el periodo Meiji. Habla de un escritor y su editor así como de un relato en proceso en el que se describe la pesadilla que atormenta a un samurai que ve la figura de un hombre reflejada en los recipientes que emplea para beber.

Masaki Kobayashi se embarcó en este proyecto justo después de llevar a la gran pantalla «Harakiri» (Seppuku, 1962), en la que critica el anquilosado y brutal código guerrero de la sociedad feudal japonesa. «El más allá» es su primera película filmada en color. Asimismo, se trata del primer film en el que abandona su registro habitual y opta por la temática fantástica y de terror frente a la crítica social que caracteriza a su filmografía previa. No obstante, su sello sigue siendo palpable especialmente en el cuento «El pelo negro», donde antepone sentimientos encontrados como son el amor verdadero y las insaciables ansias por escalar socialmente a cualquier precio. Si algo merece especial mención es la fidelidad con la que el director adapta los relatos recogidos por Lafcadio Hearn, creando una atmósfera opresiva próxima al terror psicológico así como a la fantasía y en la que se omiten escenas de violencia gratuita.

El rodaje y la promoción de «El más allá» contaron con un elevado presupuesto cuya cifra rondó los trescientos cincuenta millones de yens. La generosa financiación -sumada al talento de Kobayashi y del resto de profesionales que participaron en el proyecto- se traduce en un deleite para los sentidos manifestado a través de una cuidada fotografía, una espectacular puesta en escena, una magnífica producción y una impresionante banda sonora compuesta por Tôru Takemitsu, autor también de la música de «Ran» (íd., 1985), de Akira Kurosawa; «La mujer de la arena» (Suna no onna, 1964), de Hiroshi Teshigahara; o «Harakiri», del propio Kobayashi.

 Hoichi

La versión original de «El más allá» cuenta con ciento ochenta y tres minutos de metraje. La película fue rodada mediante el proceso cinematográfico conocido como Tohoscope, creado por la compañía Tōhō en 1947 y similar al Cinemascope. La dirección de fotografía fue obra de Yoshio Miyajima, quien ya había trabajado con Kobayashi en otros films como la trilogía «La condición humana» o «Harakiri». La fotografía de la película destaca por su portentoso color y por el magistral tratamiento de las luces y las sombras. Predominan los planos generales, en los que todos los elementos de la escena son dispuestos atendiendo a estudiadas composiciones que alcanzan la categoría de obra de arte, sobretodo en las escenas que transcurren en paisajes abiertos.

La brillante fotografía se refuerza con una impresionante puesta en escena, obra del decorador Dai Arakawa. La mayor parte del metraje fue rodado en el interior de un hangar reconvertido puesto que ningún estudio de grabación cumplía con las faraónicas pretensiones del director nipón. Apenas fueron rodados planos en localizaciones exteriores. Kobayashi prefirió dotar a la película de un aspecto pictórico y para ello fueron creados inmensos fondos de colores vívidos que contribuyen a generar atmósferas irreales. La magnificencia de los decorados ayudan a transmitir sensaciones tales como angustia o tranquilidad. A este respecto, destacan las escenas de la batalla de Dan-no-ura, de la ventisca en el bosque o del encuentro entre el leñador Minokichi y una extraña mujer durante un cálido atardecer.

El rico colorido y la majestuosa puesta en escena contrastan con la sencillez del estilo narrativo de Kobayashi. La narración es pausada y, en cierto modo, poética. Los diálogos son austeros. Dicen en pocas palabras todo lo necesario para que el imaginario del espectador se adentre en un mundo sobrenatural salpicado por la melancolía. Kobayashi propicia una sensación de vacío y frialdad que emerge como el caldo de cultivo adecuado que provee de un aura evocadora a toda la película.

 Kaidan Dama Nieve

Tatsuya Nakadai, que interpreta al leñador Minokichi, encabeza el reparto de «El más allá». Nakadai, uno de los actores más prolíficos del cine japonés, colaboró con Kobayashi en varias películas entre las que cabe destacar «La habitación de paredes gruesas» (Kabe atsuki heya, 1953), las tres entregas de «La condición humana» y «Harakiri». Del mismo modo, la actriz Michiyo Aratama –que se encarga del papel de la primer esposa en el relato «El pelo negro»- también había trabajado con Kobayashi en «La condición humana». Cuatro años después, volverá a trabajar con el director nipón en «Hymn to a tired man» (Nihon no seishun, 1968). Rentarō Mikumi, una de las leyendas del cine japonés del siglo XX, encarna al ambicioso samurai de «El pelo negro». Al igual que Tatsuya Nakadai, también había formado parte del reparto de «Harakiri». Keiko Kishi, conocida por su papel como Eiko en la película «Yakuza» (íd., 1974), de Sydney Pollack, da vida a «La mujer de la nieve», uno de los papeles más enigmáticos de «El más allá». Otros intérpretes menos conocidos, como Katsuo Nakamura (Hoichi), completan el elenco de actores.

La película fue estrenada el 29 de diciembre de 1964 en Japón. A pesar de cosechar un gran éxito con la crítica internacional y de ser galardonada con el premio especial del jurado del festival de Cannes de 1965, «El más allá» fue la última gran producción de Kobayashi. El cine japonés se encontraba por aquel entonces en un periodo de cambios marcado por una crisis de la industria. La compañía Tōhō prefirió evitar proyectos que requiriesen grandes sumas de dinero, como había sucedido con «El más allá». Es por eso que Kobayashi y otros directores optaron por convertirse en cineastas independientes. Kobayashi se vio obligado a co-producir sus siguientes películas en un intento por preservar su libertad para desarrollar su particular visión del séptimo arte.

«El más allá» es considerada una de las obras clave del género «kaidan», al cual pertenecen otras joyas como «El gato negro» (Kuroneko, 1968), de Kaneto Sindo, o «Cuentos de la luna pálida de agosto» (Ugetsu monogatari, 1953), de Kenji Mizoguchi.

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