Da Capo, Love descubre su estilo

Arthur Lee, líder de la legendaria banda Love, solía ser castigado en su habitación durante su infancia. Su madre, Agnes Taylor, una maestra de escuela, consideraba que su rendimiento académico era inadecuado. Como fruto del ambiente familiar que se respiraba en su domicilio del distrito West Adams de Los Angeles, Arthur Lee moldeó una personalidad introvertida, nada que ver con su actitud sobre los escenarios. Lee describió entrelíneas este entorno doméstico en el himno garage «7 and 7Da Capo is», publicado por primera vez en julio de 1966. La canción supuso un punto de inflexión en la carrera de Love y está incluida en el disco «Da Capo» (Elektra, 1967), antesala de su obra maestra, «Forever changes» (Elektra, 1967).

«7 and 7 is» se inspira en un amor juvenil de Arthur Lee, Anita «Pretty» Billings, quien cumplía años el mismo día que el músico. La canción pone de manifiesto todas las frustraciones adolescentes de Lee. «7 and 7 is» nació como una composición dylanesca. Fue escrita en los Colonial Apartaments de Hollywood. «Estaba viviendo en Sunset y una mañana me desperté muy temprano. El resto de la banda estaba durmiendo, fui al baño y escribí aquellas palabras. Mis canciones solían venirme a la mente justo antes del amanecer. Escucho canciones en sueños», señaló Lee al escritor Phill Gallo en referencia al nacimiento de «7 and 7 is».

A pesar de sus raíces folk, «7 and 7 is» fue grabada como una canción absolutamente diferente gracias al desgarrador bajo de Ken Forssi y a la trepidante guitarra de Johnny Echols. «Cuando Arthur la tocó para nosotros era una canción completamente diferente. Habíamos buscado un caos controlado –es la manera en la que me gusta describirla- porque “7 and 7 is” es así», comentó Echols. La grabación de este corte, llevada a cabo entre el 17 y el 20 de junio de 1966 en el estudio Hollywood Sunset, supuso un auténtico reto para la banda. Prueba de ello es la versión primigenia, incluida como extra en la edición en CD de «Da Capo» y que da fe de que fueron realizadas decenas de tomas antes de alcanzar la definitiva.

«7 and 7 is» supuso el primer gran éxito de Love y fue incluida en el Top 40 de la lista de éxitos en los Estados Unidos. Sin embargo, no sólo supuso el espaldarazo definitivo para el conjunto, que había debutado ese mismo año con el LP «Love» (Elektra, 1966). También se convirtió en el principal hito de una época marcada por los cambios. Fue la última ocasión en la que la formación originaria grabó junta una sesión y también la última en que contaron con la producción de Jac Holzman, fundador de la discográfica Elektra.

Tras la grabación de la canción, Love fichó a Michael Stuart, que sustituyó a Alban «Snoopy» Pfisterer en la batería. Por su parte, Pfisterer pasó a ocuparse del órgano y del clavicordio. Del mismo modo, se incluyó en la formación al saxofonista y flautista Tjay Cantrelli. Mientras, los guitarristas Johnny Echools y Bryan MacLean, el bajista Ken Forssi y el cantante Arthur Lee mantuvieron sus puestos. Con esta maniobra, la banda encaminó su sonido hacia la grabación de «Da Capo». «Nos aproximamos en profundidad al tipo de sonido de Coltrane. Lo llamamos rock de libre forma, que combinaba rock y jazz», describía Echols.

La producción de «Da Capo» recayó en Paul Rotchild, que por aquel entonces acababa de salir de la cárcel tras ser acusado de posesión de marihuana. Rotchild pretendía que la banda grabase el nuevo disco preservando ese aura garage que caracteriza a su primer trabajo, pero Love había cambiado por completo. Sus pasos iban dirigidos hacia otras vías más próximas al jazz. «Ni siquiera parecíamos el mismo grupo», explicó Echols.

La grabación de «Da Capo» se prolongó entre el 27 de septiembre y el 2 de octubre de 1966 y fue llevada a cabo en el estudio B de RCA debido a que The Doors se encontraba en aquel momento grabando en las instalaciones Sunset Sound Recorders de Hollywood. Love, además de ser desplazada de su entorno habitual, se encontró de pleno con su nuevo estilo gracias a la labor del ingeniero de sonido David Hassinger.

Love2

«Orange skies» fue el primer corte en ser grabado. La primera sesión estuvo marcada por el caos. Y es que, la banda llegó a amenazar con requerir los servicios del flautista Herbie Mann al considerar que Tjay Cantrelli era incapaz de interpretar adecuadamente el solo de flauta que contiene la canción. Lo cierto es que Tjay nada tenía que ver con todo aquello, sino que el origen del problema se hallaba en que el clavicordio estaba fuera de tono. «Orange skies» fue escrita por Bryan MacLean cuando este trabajaba como técnico de The Byrds y está inspirada en el tema «The bells of Rhymey». La canción fue incluida en dos singles. A pesar de todo, nunca llegó a alcanzar la fama esperada. Éxitos aparte, se trata de una bella composición que se alza como uno de los principales atractivos de «Da Capo».

Los esfuerzos de la segunda jornada de estudio se centraron en la grabación de «!Qué vida!», escrita por Arthur Lee y bautizada originariamente como «With pictures and words». Su melodía está basada en la canción «Lifetime of loneliness», de Burt Bacarach y Hal David. La banda no tenía muy claro cómo grabarla y optó por imprimirle un ritmo latino. Asimismo, fueron incluidos numerosos efectos sonoros provenientes de la extensa biblioteca de sonidos que Elektra había grabado justo antes de comenzar a publicar discos rock.

Acto seguido, la banda se centró en el corte «She comes in colors», considerada por Echols la canción más compleja del conjunto. «She comes un colors» se inspira en la ropa de Annette Ferrel, amiga de Arthur Lee. Se sostiene que The Rolling Stones tomaron prestado el título y lo incluyeron en su archiconocida canción «She’s a rainbow», publicada en 1967. Cabe señalar que el conjunto británico había presenciado en directo a Love durante varias de sus múltiples actuaciones en el Whisky a Go Go de Los Angeles. Asimismo, también ha sido señalado que la melodía sirvió como punto de partida en la composición de «Beautiful stranger», de Madonna.

Durante una larga temporada, los miembros de la banda co-habitaron en una vieja mansión situada en Los Feliz Hills de Los Angeles. Este lugar inspiró a Arthur Lee durante la creación de «The castle», grabado el 30 de septiembre de 1966. «The castle» es un adelanto del peculiar sonido de «Forever changes». Se cimienta sobre el bajo de Ken Forssi así como el juego de guitarras de Echols y MacLean y está apuntalada por el clavicordio de Pfisterer, que le aporta toda una suerte de texturas próximas a la música barroca.

Love reservó para la última sesión la grabación de «Stephanie knows who», canción con la que se abre «Da Capo». Escrita por Arthur Lee, se inspira en Stephanie Buffington, quien compartió consecutivas relaciones sentimentales con el propio Lee y con MacLean. Se trata de una exquisita composición próxima a un vals, en la que se pone de manifiesto la precisión de Pfisterer al clavicordio, cuyos compases se alternan entre 3/4 y 5/4 y que estalla en un trepidante dueto de saxo y guitarra protagonizado por Cantrelli y Echools, respectivamente.

«Da Capo» se completa con la primera jam de la historia del rock en ocupar toda una cara de un LP, «Revelation», que toma como punto de partida la composición «John Lee Hooker», habitual en los conciertos de la banda. Andrew Sandoval señala que la banda regresó al estudio Sunset Sound Recorders para proceder a su grabación, que no logró reflejar el espíritu de la jam. «Era una perfecta canción de directo, tenía un ritmo muy potente y en muchas ocasiones la habíamos tocado durante literalmente una hora», subrayó Echols. Tras este despropósito parece encontrarse la mano de Paul Rotchild, que arregló la canción atendiendo única y exclusivamente a su criterio, desoyendo las indicaciones del conjunto.

El álbum salió a la luz en enero de 1967. «Da Capo» sienta las bases del tercer álbum de la banda, «Forever changes». A pesar de la importancia capital que representa «Da Capo» en la trayectoria de la banda la crítica cargó contra la presencia de «Revelation» y contra Rotchild, al considerar que falló en el intento por captar toda la energía que la banda desplegaba en sus directos. Lo cierto es que «Revelation» no hace justicia al resto del disco y presenta una ruptura estilística con los demás cortes, mucho más frescos, repletos de texturas, dotados de un aire barroco y a la vez impregnados por un exquisito regusto pop. No obstante, «Da Capo» es digno merecedor de ser considerado un trabajo realmente interesante sin el que, quizá, «Forever changes» nunca hubiese sido posible.

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