El almuerzo desnudo, viaje al infierno de la droga

«Desperté de la Enfermedad a los cuarenta y cinco años , sereno, cuerdo y en bastante buen estado de salud, a no ser por un hígado algo resentido y ese aspecto de llevar la carne de prestado que tienen todos los que sobreviven a la Enfermedad». El escritor norteamericano William S. Burroughs inicia con estas palabras la introducción a su obra más conocida «El almuerzo desnudo» (Anagrama, Colección Compactos), publicada por primera vez en 1959. Cuando decidió sacar a la luz este libro, ni siquiera recordaba el haberlo escrito. «No tengo un recuerdo preciso de haber escrito las notas publicadas ahora con el título de El almuerzo desnudo», llegó a señalar. Durante quince años, había sido esclavo del consumo deAnagrama Burroughs numerosas drogas, especialmente opiáceos. Esta novela ofrece un crudo y alucinado viaje al infierno de la droga. Se alza como una crítica satírica a la sociedad del consumo, al abuso de poder, la pena de muerte y la manipulación de las masas. «El almuerzo desnudo» pasa por ser uno de los últimos trabajos literarios acusados de obscenidad y perseguidos en los Estados Unidos.

En noviembre de 1954, Burroughs recaló en Tánger atraído por el exotismo marroquí y por la facilidad para conseguir los estupefacientes que consumía y se inyectaba sin atender a otros aspectos de su vida tan importantes como su propia higiene. No en vano, llegó a permanecer los últimos doce meses de su estancia en Marruecos sin asearse ni cambiarse de ropa hasta que, acuciado por la ausencia de financiación con la que su familia le mantenía, decidió someterse en Londres a un proceso de rehabilitación con apomorfina, un derivado sintético de la morfina.

La idea de publicar «El almuerzo desnudo» surgió después de que sus amigos Allen Ginsberg y Jack Kerouac –miembros destacados de la Generación Beat– visitasen a Burroughs en su cuchitril de Tánger, en 1957. «Si venía a visitarme algún amigo –y rara vez lo hacían, puesto que quedaba poco de visitar de mi- seguía allí sentado sin importarme que hubiese entrado en mi campo visual- una pantalla gris cada vez más confusa y más débil-, ni cuando fuese a salir de él», comenta el autor en su obra. A pesar de su lamentable estado, Burroughs no había cesado su producción literaria. Ginsberg y Kerouac comprobaron que su colega había escrito una serie de relatos inconexos con un gran potencial y le tendieron una mano para mecanografiarlos, editarlos y organizarlos en los episodios que conforman «El almuerzo desnudo».

Burroughs

La obra de Burroughs recibe su título como fruto de una sugerencia de Jack Kerouac, quien sostenía que las palabras «almuerzo desnudo» definen al «instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores». Burroughs advierte al lector, con una sinceridad rotunda, de que su obra es brutal, obscena y repugnante por necesidad. Nada más allá de la realidad. La novela es cruda, incide con todo lujo de detalles en el descarnado mundo de la drogadicción y en las pesadillas de una mente minada por los estupefacientes. Fue escrita en una época en la que su autor consumía con frecuencia majoun –un preparado a base de cannabis-, heroína, Eukodol –un opiáceo desarrollado en 1916- y hasta cuatro gramos diarios de morfina.

«El almuerzo desnudo» se estructura en veintidós viñetas inconexas narradas en primera persona por el junkie William Lee, álter ego de Burroughs. La acción se desarrolla en los bajos fondos de Chicago y Nueva York, en México, en Tánger y en un espacio imaginario denominado «Interzonas». El autor describe a toda una suerte de drogadictos, policías, traficantes y seres monstruosos nacidos al calor de los delirios de la droga y como resultado de sus experiencias en el lado más oscuro de la sociedad estadounidense. Asimismo, describe turbios Naked Lunchambientes homosexuales frecuentados por Burroughs, quien a pesar de haber contraído matrimonio con Joan Vollmer –a quien quitó la vida de un disparo mientras jugaba a ser Guillermo Tell puesto hasta el tuétano- no ocultaba su homosexualidad.

«Yonqui» (Anagrama) y «Queer» (Anagrama), las dos primeras novelas de Burroughs, fueron escritas atendiendo a un estilo narrativo lineal en el que prevalecen los acontecimientos sobre las licencias literarias del autor. Sin embargo, «El almuerzo desnudo» supone un cambio radical en la manera de narrar de Burroughs, que emplea el método «cut-up» o «recorte» que popularizó en sus posteriores libros especialmente después de su encuentro en París, en 1959, con el pintor Brion Gysin. En concreto, Burroughs ofrece un collage de situaciones carente de hilo argumental. «El almuerzo desnudo» carece de planteamiento, nudo o desenlace. Los hechos son presentados al lector en medio de un desorden en el que abundan los saltos tanto en el espacio como en el tiempo. Resulta una pérdida de tiempo tratar de buscar un argumento coherente a esta obra que, en cierto modo, podría ser analizada como una poesía escrita en prosa, de una riqueza léxica exquisita y plagada de imágenes tal y como señaló Allen Ginsberg.

Resulta habitual que cada párrafo sea independiente incluso de sus antecesores y sucesores. Burroughs hace gala de una gran lucidez, a pesar de escribir bajo los efectos de la droga, y analiza situaciones tan complejas como el colonialismo, la pena de muerte, el mercado de la droga, la burocracia o el control de la voluntad de los individuos mediante técnicas poco ortodoxas. Prácticas que personifica en la figura del Doctor Benway, un personaje frecuente en su obra.

La publicación de «El almuerzo desnudo» desató una auténtica tormenta editorial a finales de la década de los cincuenta. Fue publicado originalmente por la editorial Olympia Press en París en 1959 bajo la tutela de Maurice Girodias. Un año atrás, habían sido publicados varios extractos en «Black Mountain Review» y en «Chicago Review». La primera edición norteamericana no vio la luz hasta 1962, de la mano de «Grove Press». El Grove Presslibro fue prohibido en Boston y Los Angeles. Esta prohibición se mantuvo hasta 1966, año en el que la Corte Judicial Suprema de Massachussets decidió que la obra no violaba los estatutos y, además, contenía información de importante contenido social.

La edición de Anagrama, editada por primera vez en mayo de 1989 incluye una carta redactada por Burroughs en agosto de 1956 y publicada originalmente en el número 2 del volumen 53 de «The British Journal of Addiction» en la que el autor describe sus experiencias con las drogas y las clasifica entre aquellas que conducen a una dependencia metabólica y las que no. Esta misiva ayuda a comprender aspectos tales como el calvario de la adicción y el no menos sufrido proceso de rehabilitación.

Adentrarse en el universo de de William S. Burroughs de la mano de   «El almuerzo desnudo» es, cuando menos, una tarea compleja. Su estilo narrativo no facilita las cosas. Si bien, se trata de una lectura rabiosamente sincera y que debe ser interpretada como todo un muestrario de alucinaciones y pesadillas.

 

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