La carreta fantasma, joya del cine nórdico

Ingmar Bergman adoraba a Victor Sjöström. Se consideraba heredero de su cine. Sucesor de ese modo tan peculiar de desnudar el alma humana y de mostrarla desprovista de aditamentos, enfrentada a una naturaleza que le es hostil, a caballo entre el bien y el mal, atrapada por sus propios fantasmas y en busca de un perdón no siempre al alcance de la mano. “Su mirada intenta siempre filtrarse en las tinieblas. Siempre intenta atrapar el ruido de una respuesta a su pregunta aterrorizada y a sus desesperadas plegarias. Pero el silencio es total”, recogió Bergman en su diario para referirse a Sjöström, su maestro y a la vezCartel carreta actor de su magnífica obra “Fresas Salvajes” (Smultronstället, 1957). Si algo admiraba Bergman de la filmografía de Sjöström eso era su película “La carreta fantasma” (Körkarlen, 1921). Se trata de una de las joyas del cine silente. Un film a mitad de camino entre lo fantástico y el naturalismo más desgarrador.

Bergman solía proyectar en privado, al menos una vez al año, “La carreta fantasma”. Se considera que es la mejor película sueca de su época. Un mérito nada desdeñable puesto que Sjöström fue coetáneo de Mauritz Stiller y de Georg af Klercker, otros dos pesos pesados del cine escandinavo. Sjöström dirigió cuarenta y un películas entre 1912 y 1923. Por aquel entonces, el “séptimo arte” se encontraba en plena expansión en Suecia. Los realizadores suecos habían introducido novedosas técnicas de iluminación como, por ejemplo, el empleo de luz natural de ángulo bajo. No obstante, sus producciones destacaban por su pulcra captación de los paisajes naturales, por basarse a menudo en obras literarias contemporáneas y por tratar temas como la redención, el destino o la muerte con una exquisita madurez.

La carreta fantasma” se enmarca por pleno derecho en esta corriente, que despertó la atención de Hollywood. Se inspira en el relato fantástico “Körkarlen” de la escritora sueca Selma Lagerlöf, la primera escritora galardonada con el premio Nobel de Literatura, en 1909. Sjöström había recurrido a sus obras literarias con anterioridad. En concreto, Sjöström ya había llevado a la gran pantalla “La hija de la turbera” (Tösen från Stormyrtorpet, 1917) y “La voz de los antepasados” (Ingmarssönerna, 1919) así como “La hija de Karim Ingmar” (Karin Ingmarsdotter, 1920), ambas inspiradas en la novela “Jerusalem”.

La carreta fantasma” es un relato sobrenatural trufado de un naturalismo desgarrador y aderezado con un mensaje moralista. Cuenta la historia de David Holm, un hombre alcoholizado cuyos vicios han traído la desgracia a su familia y a todos cuantos se han cruzado en su camino. Durante la víspera de Año Nuevo, se reúne en un cementerio con un par de compinches y les narra la leyenda del “carretero de la muerte”, según la cual el último fallecido del año deberá guiar un carromato recogiendo las almas de los muertos. Mientras, en la misma ciudad, agoniza víctima de la tuberculosis la hermana Edit, una salvacionista que ha hecho todo lo posible por reconducir los pasos de Holm. El devenir del despótico borracho dará esa misma noche un giro radical que le obligará a replantearse su situación.

Carreta pano

Sjöström introduce en “La carreta fantasma” un nuevo planteamiento que dinamita por completo el modo de narrar las historias hasta ese momento. La historia se narra mediante una serie de “flashbacks” articulados en cinco episodios. Al inicio de la película, el espectador ya conoce las consecuencias provocadas por las malas acciones de David Holm sin ni siquiera atisbar las causas exactas que han conducido a ese punto. La audaz propuesta de Sjöström arranca con el conflicto que se expone plenamente desarrollado y no será hasta pasados unos veinte minutos cuando se comience a verter luz sobre la oscura historia de su protagonista y su complicada relación con el resto de personajes. Al respecto, “La carreta fantasma” es una película de endiablada modernidad que no cuenta con otros antecedentes hasta la década de los sesenta del siglo pasado. Su concepción, a base de historias paralelas, posee una estructura narrativa similar a “Intolerancia” (Intolerance, 1916), de D. W. Griffith, y a “Almas en la carretera” (Rojo no reikon, 1921), del nipón Minoru Murata.

La película fue rodada en mayo de 1920. Frente a la costumbre de la época en Hollywood, Sjöström optó por rodar en localizaciones exteriores, demostrando un gran manejo de la luz. Julius Jaenzon, realizador de contrastada trayectoria en el cine silente sueco, se ocupó de la dirección de fotografía. Jaenzon había colaborado previamente con Sjöström en otros títulos como “El maestroCarreta fotograma Samuel” (Mästerman, 1920), “La voz de los antepasados” (Ingmarssönerna, 1919) o “El proscrito y su esposa” (Berg-Ejvind och hans hustru, 1918). También había trabajado en varias ocasiones a las órdenes de Stiller.

Sjöström y Jaenzon demuestran en “La carreta fantasma” un gran dominio de la técnica y del medio cinematográfico. Hacen alarde de una gran precisión en el dominio de la doble exposición dejando para los anales de la historia escenas memorables como el penoso viaje de la carreta recogiendo las almas de los muertos o la vaporosa figura del carretero. Del mismo modo, Sjöström y Jaenzon captan la belleza de la naturaleza y la enfrentan a la sociedad siguiendo la estela de los anteriores trabajos de Sjöström. En este sentido cabe destacar la escena en que la carreta discurre por un solitario camino o recorre la línea del litoral para recoger el alma de un pescador ahogado. Por otra parte, sobresalen los encadenados, que incrementan la complejidad del montaje. También resulta interesante el cuidado tratamiento de las luces y la exquisita composición de los planos.

La riqueza formal de “La carreta fantasma” se complementa con la cuidada interpretación de los actores, encabezados por el propio Sjöström, que encarna a David Holm. Sjöström -nacido en Silbodal (Suecia) en 1879 y criado hasta los siete años de edad en Brooklyn– se inició en la interpretación con diecisiete años, cuando decidió unirse a una compañía teatral itinerante. Con la llegada del cine a Suecia prosiguió su carrera en la industria cinematográfica. En 1912 dirigió su primer película. Su personaje es un hombre deleznable arrastrado por el alcohol y las malas compañías a una existencia marcada por el odio. Sjöström dota a Holm de una gran credibilidad y al mismo tiempo permite entrever que, detrás de tanta maldad, se encuentra un hombre en lucha consigo mismo y atormentado por las decisiones equivocadas del pasado.

La historia también presenta a una hermana del Ejército de Salvación, Edit (Astrid Holm), en confrontación con su destino. A punto de perder la vida, se niega a abandonar el mundo sin ver completada su labor: lograr salvar el alma de David Holm. Astrid Holm comenzó a actuar en el cine en 1917. Con anterioridad, había sido bailarina y una actriz teatral en los teatros “Det Ny” y “Det Kongelige”. La Carreta Fantasma Körkarlen Victor SjöströmColaboró, entre otros, con los directores Holger-Madsen, Emanuel Gregers, Sjöström y Benjamin Cristensen. Su carrera se detuvo en 1925 y fue retomada en 1942.

La actriz Concordia Selander, una de las intérpretes fetiche de Sjöström, también cuenta con su cuota de protagonismo en “La carreta fantasma”. Encarna a la madre de la entregada salvacionista Edit. Concordia se formó en la compañía real de ballet sueca y en la escuela real de teatro sueca. Trabajo en el teatro “Stora” de Gotemburgo, en el teatro sueco de Estocolmo y en la compañía de Hjalmar Selander, su esposo.

Tore Svennberg, que interpreta a Georges (el pendenciero amigo de David Holm), también es un actor recurrente en la filmografía sueca de Sjöström. Nacido en 1858 en Estocolmo, realizó varias giras teatrales con la prominente actriz Julia Håkansson y trabajó en varias ocasiones para el director teatral Albert Ranft. En 1920 fue contratado por el teatro real sueco, donde llegaría a ser director. Su papel en “La carreta fantasma” es una de sus interpretaciones más famosas. Sin embargo, su gran papel llegó cuando ya contaba ochenta años de edad, en la película “Un rostro de mujer” (En kvinnas ansikte, 1938), de Gustaf Molander. Allí compartió reparto con Ingrid Bergman.

Por su parte, Hilda Borgström, considerada la actriz sueca más importante de la época silente, interpreta a la sufrida esposa de David Holm. Al igual que sus otros compañeros de reparto, Borgström se formó en el teatro. Formó parte de la compañía de Albert Ranft y fue integrante del teatro real sueco. En 1913 interpretó a Ingeborg Holm en la película homónima de Sjöström. En 1938 se retiro del teatro tras desarrollar un caso severo de pánico escénico y prosiguió su carrera cinematográfica hasta 1949, cuatro años antes de su fallecimiento.

La complejidad técnica de “La carreta fantasma” hizo que su edición y montaje se prolongasen durante varios meses. La película fue estrenada durante la Nochevieja de 1921. Su llegada a los cines estuvo acompañada por una cálida acogida que incluso despertó el interés de Hollywood por Sjöström. En 1923 fue invitado por el productor Louis B. Mayer, miembro fundador y posteriormente presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer. Sjöström dirigió nueve películas bajo el seudónimo de Victor Seastrom durante su etapa en los Estados Unidos. Entre ellas destacan “El que recibe el bofetón” (He who gets slapped, 1924), con Lon Chaney como protagonista; “La mujer marcada” (The scarlet letter, 1926); y la magnífica “El viento” (The wind, 1928), considerada una de las últimas grandes joyas de la época silente.

Incómodo con el modo de hacer cine que se profesaba en Hollywood, Sjöström regresó a Suecia donde dirigió e interpretó otro puñado de películas. Su discípulo, Ingmar Bergman, le serviría en bandeja su último gran papel: el catedrático Borg de “Fresas salvajes”. La influencia del cine de Sjöström en la obra de Bergman es palpable en películas como “El séptimo sello” (Det sjunde inseglet, 1957), “La hora del lobo” (Vargtimmen, 1967) o la propia “FresasLa Carreta Fantasma Körkarlen Victor Sjöström salvajes”, en una de cuyas escenas se rinde tributo a “La carreta fantasma”. “Creadores de imágenes” (Bildmakarna, 200), uno de los últimos trabajos de Bergman, narra la historia del rodaje de “La carreta fantasma”.

La influencia de Sjöström no sólo ha sido reconocida por Bergman. El director británico Stanley Kubrick también brindó un guiño al realizador sueco en “El resplandor” (The Shining, 1980). La conocida escena en la que Jack Torrance (Jack Nickolson) destruye con la ayuda de un hacha una puerta es casi calcada a la secuencia en la David Holm trata de escapar de una habitación haciendo añicos una puerta.

La carreta fantasma” es prueba irrefutable del talento de Sjöström, un director que sin lugar a dudas ocupa un lugar prominente en la historia del cine y que merece un reconocimiento mayor al recibido durante las últimas décadas.

 -Crítica completa en Ultramundo.

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2 Respuestas a “La carreta fantasma, joya del cine nórdico

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