Highway, el viaje iniciático de Jim Morrison

El «Dinner Key Auditorium» del vecindario Coconut Grove de Miami fue escenario de uno de los más sonados escándalos de Jim Morrison. La noche del 1 de marzo de 1969, el auditorio estaba de bote en bote y la temperatura iba en aumento con motivo de un concierto de The Doors. Morrison había estado bebiendo durante todo el día. Su estado de embriaguez le había hecho perder varios vuelos a Miami y, como consecuencia, llegó con una hora de retraso al espectáculo. Por aquel entonces la sala era ya un hervidero. Un Morrison puesto hasta los tuétanos se presentó ante 12.000 espectadores ávidos de acción. La banda apenas llegó a interpretar dos canciones. Su líder comenzó a lanzar improperios e invitó a los presentes a desnudarse, que siguieron a pies juntillas la invitación. La policía no tardó en poner freno al desmadre.

El sheriff del condado de Dade acusó a Morrison de protagonizar «actos obscenos» en público. El escándalo supuso el principio del fin de las «buenas» relaciones en el seno del conjunto. Apenas un mes después, el poeta y cantante inició un nuevo proyecto ajeno a The Doors: el rodaje de la película experimental «HWY: an american pastoral» (íd., 1969). Para ello contó con el apoyo de sus amigos Frank Lisciandro, Paul Ferrara y Babe Hill, que también habían participado en el rodaje del documental sobre The Doors, «Feast of friends» (íd., 1968).

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«HWY: an american pastoral» es una película cuya duración apenas supera los cincuenta minutos y que se enmarca dentro del género conocido como «cinema verité». Su argumento no responde a una línea narrativa concreta y cuenta la historia de un asesino -interpretado por el propio Morrison- que vaga por el desierto de Mojave y la ciudad de Los Ángeles.

Sus fuentes de inspiración se hallan claramente identificadas con el imaginario y la poesía de Morrison, concretamente con la figura del autoestopista que se convierte en un homicida. El film se basa vagamente en el guión «The Hitchhiker» redactado por Morrison. El texto narra la historia de Billy, un asesino que protagoniza un baño de sangre en el desierto. Se sostiene que el guión original se basa en los crímenes de Billy Cook, un psicópata que acabó con la vida de seis personas durante una orgía de violencia de veintidós días de duración acaecida entre 1950 y 1951. Cabe señalar que en 1953 la directora Ida Lupino también fijó su atención en este personaje en la película «El autoestopista» (The hitchhiker, 1953).

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El rodaje de «HWY: an american pastoral» se llevó a cabo durante cinco días en mayo de 1969 en el desierto de Mojave, los alrededores de Palm Springs y Los Ángeles. El equipo obvió seguir el guión original, simplemente se limitó a improvisar. La alusión a la existencia del asesino en la carretera es meramente testimonial. Tan sólo se da a conocer al final del film, cuando Morrison telefonea a su amigo el poeta Michael McClure para comentarle que ha cometido un asesinato.

Paul Ferrara fue el encargado de operar la cámara, una Arriflex de 35 mm. Por su parte, Babe Hill se ocupó de la grabación del sonido. Mientras, el productor Bruce Botnick ejerció como ingeniero de sonido. La idea original del proyecto -financiado por Jim Morrison– era rodar un cortometraje para ser mostrado como carta de presentación con el objeto de obtener el apoyo de un estudio o un productor independiente para poder afrontar la filmación de una película más ambiciosa. Sin embargo, Morrison convenció al equipo para realizar un film de más duración al considerar que de este modo su propuesta sería más atractiva.

Durante varios meses, el material fue editado por Frank Lisciandro en la planta superior de la boutique de ropa que Pamela Courson, pareja sentimental de Jim Morrison, poseía en el número 947 del boulevard La Ciénaga de Los Ángeles. Lisciandro fue el encargado de añadir diferentes efectos sonoros y los créditos así como la música, compuesta por Fred Myrow. Lisciandro también apostó, con la aprobación de Morrison, por incluir en el film la canción «Bald mountain», compuesta por Paul Ferrara y la que acabaría siendo su esposa, Georgia Newton. El trabajo fue completado en marzo de 1970.

 «HWY: an american pastoral» fue proyectada por primera vez ante un selecto grupo de amigos. La proyección tuvo lugar en el «Teatro Granada», sito en el Edificio 9000 de Sunset Boulevard, localización de la última escena de la película en la que se puede ver a Jim Morrison caminando sobre una cornisa. La premiere de la película a nivel mundial tuvo lugar el 27 de marzo de 1970 durante el que ha sido dado en llamar como «Jim Morrison Film Festival», acontecido en el «Orpheum Theatre» de Vancouver (Canadá). La cita no contó con la presencia del cantante a consecuencia de sus causas pendientes con la justicia. Asimismo, la película también fue enviada al «Festival Internacional de Cine de San Francisco», donde fue rechazada. Nunca más sería proyectada públicamente antes del fallecimiento de Morrison en París, el 3 de julio de 1971.

Tras la grabación del disco «L.A. Woman» (Electra, 1971), Morrison decidió instalarse en París para centrar sus esfuerzos en la poesía y huir de la presión mediática a la que estaba siendo sometido en EEUU. En junio de 1970 mostró su película a los realizadores galos Jacques Demy y Agnès Varda con el fin de recabar apoyos en la industria fílmica francesa. Esa ayuda nunca llegó y Morrison dio por zanjado su proyecto. El film quedó para siempre en el limbo, situado a medio camino entre las categorías de proyecto inconcluso y obra de marcado poetismo.

Tras el fallecimiento de Morrison, los derechos sobre su propiedad intelectual recayeron en Pamela Courson. Por desgracia, su adicción a la heroína acabó con su vida en abril 1974. El legado de Morrison pasó entonces a manos del padre de su pareja sentimental, Columbus «Corky» Courson, que años más tarde se vería obligado a repartir los royalties con la familia Morrison tras varios procesos judiciales. «Corky» Courson administró durante años la obra poética de Morrison y su única película, «HWY: an american pastoral».

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 A lo largo de los setenta y de los ochenta, «HWY: an american pastoral» permaneció en la sombra. Tan sólo fue incluida en el disco «An american prayer» (Electra, 1978) la conversación entre Jim Morrison y McClure. Una de las primeras proyecciones semipúblicas tras la muerte de Morrison, llevada a cabo con motivo de un aniversario de su fallecimiento, a punto estuvo de acabar con una revuelta de seguidores. En 2001, coincidiendo con el trigésimo aniversario del fallecimiento del artista, el film se proyectó en el teatro parisino «Des Bouffes Du Nord». El acto contó con la asistencia de cuatrocientos espectadores, de los cuales, sólo doscientos disponían de entrada libre. La muestra fue presentada por Ray Manzarek y por Danny Sugerman, segundo manager de The Doors y autor de la biografía «No one here gets out alive».

En 2009 fue presentado al público el magnífico documental biográfico «When you’re strange», dirigido por Tom DiCillo, que incluye numerosos fragmentos restaurados de «HWY: an american pastoral». Sin embargo, el film completo nunca fue incluido en los extras de su edición en DVD. Hasta el momento, no ha sido editada una edición oficial de la película a pesar de que se ha barajado esa posibilidad en diversas ocasiones.

La película ha contado con varios detractores. Entre ellos se encuentra Danny Sugerman, fallecido en 2005. El biógrafo llegó a cuestionar la profesionalidad de Lisciandro, señalando que el resultado del film no estaba a la altura de las circunstancias. Por su parte, el propio Lisciandro señaló que «HWY: an american pastoral» no responde al cine convencional, sino que se trata de un ejercicio poético que pretende romper con las normas que el equipo de rodaje había aprendido durante su época de estudiantes en la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA).

«HWY: an american pastoral» es un documento de marcado interés para todos los amantes de la obra de Jim Morrison y, por ende, para los interesados en la contracultura de los años sesenta. La película es un claro ejemplo de la inquietud creadora de Morrison, un ídolo de masas siempre a caballo de lo simbólico y empeñado en llevar su vida al límite.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Suena a cine underground de la época, experimental e independiente a ultranza, cosa que conectaba muy bien con el sentir del bueno de Jimbo y su creatividad siempre en la frontera entre la tortura interior y lo lisérgico/mitológico. Aun no pudiéndolo comprobar, me da la impresión de que seguiría prefiriendo al Morrison músico que al Morrison cineasta. Sobre el documental de DiCillo, por lo menos consiguió limpiar el mal sabor de boca que me produjo la amarillista y bobalicona ‘The Doors’ de Oliver Stone.

  2. Estoy de acuerdo contigo. También prefiero la faceta de Morrison como músico, especialmente cuando se encontraba en estado de gracia. Para la historia quedan joyas como “Strange days”, “Morrison hotel” o el, a mi juicio, sublime “L.A. Woman”. Su faceta como cineasta es sólo una más en su amplio bagaje creativo.
    El documental de DiCillo es una purga necesaria tras el film de “The Doors”. Morrison era algo más que un simple ídolo de poster en carpetas de quinceañeros/ as. Stone metió la pata. Tan sólo se salvan algunos pasajes. El resto es una distorsión de su figura. Lo único que se puede decir a favor de la película es que contribuyó a The Doors volviesen a la palestra después de los ochenta.

  3. Mister M. dice:

    Me parece que, como ustedes ya mencionan, la faceta del Jim músico es, por mucho, superior; debo confesar que comprendí a la perfección el filme desde la primera vez que lo vi, pues no es más que Morrison proyectando su cosmovisión y filosofía de vida a través de la pantalla pero, a decir verdad, y aunque la idea de romper con la estructura de la realización de una película sea interesante, no deja de aburrirme.
    Hay un video de 7 minutos de duración circulando en Youtube (al parecer editado por un usuario) que condensa en ese pequeño lapso de tiempo todo lo que Morrison quiso decir en “Highway”…sin duda Morrison brilla en el cielo del Rock por su talento en el escenario, su poderosa voz y su poesía. Saludos.

  4. Estoy absolutamente de acuerdo con usted, Mister M. HWY pasa por ser simplemente un episodio más de la labor creativa de un Morrison que, hastiado de su faceta como ídolo de masas, buscaba nuevas vías de expresión en el cine y, de un modo más acertado, en la poesía. Saludos.

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