“Sangre en Indochina”, el fin de una época

La escasa filmografía francesa dedicada a su debacle colonial en el Sudeste Asiático tiene un nombre propio que emerge sobre el resto de realizadores galos que trataron de analizar el conflicto: Pierre Schoendoerffer. De origen alsaciano, su vida estuvo marcada por la Primera Guerra de Indochina (1946-1954) en la que participó como cámara del cuerpo cinematográfico del ejército francés, saltó en paracaídas sobre Diên Biên Phú y sufrió cautiverio durante cuatro meses en manos del Viet Minh. “Sangre en Indochina” (“La 317ème section”, 1965) es una crónica de aquellos días narrada desde el punto de vista de los perdedores.

Lector entusiasta de la literatura de Joseph Conrad, Jack London y de Joseph Kessel, Pierre Schoendoerffer (1928-2012) se enroló a temprana edad en una embarcación pesquera y, posteriormente, en la marina mercante. Sin embargo, uno de sus deseos siempre fue ser cineasta. Su oportunidad se presentó en 1951, cuando conoció la existencia del cuerpo cinematográfico militar. Tras alistarse como voluntario, fue enviado a Saigon –en la por entonces Indochina Francesa- donde comenzó a trabajar bajo la tutela de su mentor y amigo, el sargento y fotógrafo de guerra Jean Péraud. 317section

En 1954, cuando el control colonial sobre Indochina se desmoronaba como un castillo de naipes y en Ginebra se decidía el futuro de la colonia, Jean Péraud propuso a Schoendoerffer sumarse al contingente voluntario del quinto batallón de paracaidistas vietnamitas (5e BAWOUAN), que sería lanzado sobre la base asediada de Diên Biên Phú en un intento suicida, y a la vez teatral, por evitar lo inevitable. El joven realizador, que aún no había cumplido los veintiséis años de edad, aceptó la propuesta. Durante varios días captó con su cámara los cruentos combates antes de caer prisionero del Viet Minh. Schoendoerffer, al igual que el resto de sus compañeros se vio obligado a destruir su equipo y tan sólo logró salvar seis películas de un minuto de duración cada una.

Schoendoerffer sufrió en sus carnes la penosa marcha de prisioneros hacia los campos de reeducación del Viet Minh, durante la cual centenares de ellos perdieron su vida. Tal es el caso de su amigo Péraud, quien desapareció durante la misma. El joven cámara sufrió cuatro meses de cautiverio hasta su liberación, en septiembre de 1954. La experiencia marcaría su posterior filmografía y bibliografía.

Tras abandonar el ejército, Schoendoerffer comenzó a trabajar como corresponsal y fotógrafo de guerra para revistas como Paris Match, Life y Time. En 1955, un encuentro con el escritor Joseph Kessel en Hong Kong resultaría influyente en su camino hacia la dirección de films. Tal es así que, un año después, se embarcó en la dirección del documental “El Paso del Diablo” (La Passe du Diable, 1956), escrito por Kessel y producido por Georges de Beauregard.

A su regreso a Francia, Schoendoerffer se encontró con el país sumido en un nuevo conflicto colonial, en este caso la Guerra de Argelia (1954-1962). Es precisamente al final de esta contienda cuando escribe su primer novela, “Sangre en Indochina” (“La 317e Section”, 1963). Desde un primer momento, su intención fue la de llevar al cine esta historia que narra las penurias de una sección francesa perseguida por el Viet Minh sin posibilidad de alguna de gloria o redención. Sin embargo, el texto tendría que esperar dos años para llegar a la gran pantalla.

«Sangre en Indochina» es el fruto de una coproducción hispano-francesa de Georges de Beauregard y Benito Perojo. La escritura del guión y adaptación cinematográfica recayó en el propio Schoendoerffer, quién quiso plasmar con el mayor realismo posible la historia de los hombres de la 317e Section. Para ello, decidió rodar la película en plena selva camboyana, en un momento en que las antiguas colonias francesas (Vietnam, Camboya y Laos) se tornaban en un avispero del que las fuerzas armadas de los Estados Unidos saldrían escaldadas apenas una década después.

El rodaje contó con el beneplácito del príncipe camboyano Norodom Sihanouk. El monarca incluso llegó a prestar efectivos de su ejército. Sin ir más lejos, el propio Boramy Tioulong –que interpreta al sargento indígena Ba Kut- era un oficial camboyano. Rememorando sus años en las tropas coloniales, Schoendoerffer ordenó que sus actores recibiesen formación militar, algo completamente innovador para la época. Asimismo, los internó en la jungla siendo incluso preciso recibir el abastecimiento por vía aérea mediante aviones B-26, tal y como muestra la acción narrada en el film. Por su parte, el realizador recurrió al rodaje con la cámara al hombro lo que dota a numerosas secuencias del film, especialmente las de combate, de un marcado aspecto de documental. El resultado es un ejemplo cumbre de lo que ha sido dado en llamar como “cine de realidad” o “cinema verité”.

Sangre en Indochina” ofrece un análisis carente de artificios sobre el fin de una era. La historia se centra en las historias humanas de cada uno de los protagonistas y rehuye del trasfondo político más allá de una escueta explicación del contexto histórico en el que se desarrolla la acción.

En “Sangre en Indochina” no hay gloria, sólo recuerdos de causas perdidas, ecos de la oposición a la guerra y el retrato de un futuro poco halagüeño para la empresa colonial que pretende mantener su estatus mientras ahoga las penas con Pernod. El propio sargento indígena Ba Kut, tras romper la cáscara de un huevo con su mano señala: “Blanco largarse, amarillo quedar”, descriptiva explicación que, en 1979, Francis Ford Coppola adoptaría en “Apocalypse Now” para el soldado francés, Hubert de Marais, interpretado por Christian Marquand. Y, en medio del sin sentido, Schoendoerffer retrata a un pueblo temeroso de las represalias e inmerso entre dos fuegos.

La historia de la 317e section se articula en torno a dos personajes: el subteniente Torrens y el sargento Wilsdorf. Torrens, interpretado por un joven Jaques Perrin, es un suboficial recién salido de la academia. Apenas lleva quince días destinado en la colonia asiática. Su inocencia desaparecerá poco a poco como fruto del devenir de los hechos y gracias a la visión desgarrada del sargento Wilsdorf (Bruno Cremer), un hombre que ya está de vuelta de todo.

Al grito de “Viva la muerte” Wildsdorf es el paradigma del convulso sigo XX. Cremer da vida a un alsaciano que luchó durante la Segunda Guerra Mundial en las filas de Wehrmacht en el frente Oriental y que, al igual que sucedió con muchos otros alemanes, acabó nutriendo las filas galas en el Sudeste Asiático. Muchos han visto en Wilsdorf a un alter ego de Schoendoerffer. No en vano, ambos comparten el mismo origen. Su papel aporta una visión práctica de la supervivencia, aquella en la que el mayor triunfo es salvar el propio pellejo. sangre-en-indochina-img-16069

“Sangre en Indochina” fue el primer éxito internacional de Schoendoerffer. La película ganó el premio al mejor guión durante el festival de Cannes de 1965. El realizador retomaría el tema del conflicto asiático apenas un año después del estreno de “Sangre en Indochina”. Para ello, rodaría en Vietnam el documental “El Pelotón Anderson” (“La Section Anderson”, 1967), que entre otros premios le otorgaría un Óscar. De todos modos, su film más ambicioso sobre el conflicto, Diên Biên Phú (Diên Biên Phú, 1992), sería estrenado en 1992.

-Crítica completa en Ultramundo.

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4 Respuestas a ““Sangre en Indochina”, el fin de una época

  1. El soldado como víctima de la guerra, una visión antiheróica y lacerante que, casualidades de la historia, se generalizará en Hollywood a partir de la Guerra de Vietnam, herencia de esta guerra colonial francesa en sus posesiones de Indochina. En este sentido, cabe destacar esa metáfora del huevo (“lo blanco se va, lo amarillo se queda”) que retomará ‘Apocalypse Now’ en su verisón Redux.
    Por cierto, no sé si me podrás ayudar con una duda que me corroe desde qué la vi: ¿en qué otra película un personaje abandonado en su agonía pide al compañero que le va dejar atrás “una pistola, para los lobos” (para en realidad poder suicidarse con ella, claro)?

  2. “Sangre en Indochina” anticipa el que también sería el final de la intervención estadounidense en Vietnam. La obra de Schoendoerffer referente al conflicto es muy interesante, especialmente su obra magna “Diên Biên Phú”, que se alza como una crónica -que roza casi lo documental- sobre el fin de la presencia gala en Indochina.
    Por lo que respecta a tu duda, temo que no puedo ayudarte. Me suena la escena que me comentas pero no la ubico.

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