El apocalipsis según Vangelis

Aphrodite’s Child” colgó el cartel de cerrado antes de que su tercer disco “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” (Vértigo, 1972) saliese al mercado. El conjunto heleno había logrado vender la nada desdeñable cifra de veinte millones de álbumes en apenas cinco años de actividad. Sin embargo, distintas concepciones respecto al modo de entender la música habían dinamitado la relación entre Vangelis y el resto de la banda, completada por Demis Roussos, Loukas Sideras y Anargyros “Silver” Koulouris, este último reintegrado tras cumplir con el servicio militar obligatorio en Grecia.

En “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” Vangelis propone una vuelta de tuerca que rompe con los anteriores trabajos del grupo. Abraza el rock progresivo y abandona el pop, por cuyos senderos Roussos seguiría su andanza. El disco, basado en un texto del director de cine Costas Ferris, responde al ideal de álbum conceptual. Salvador Dalí, fascinado por la propuesta de Vangelis, se embarcó en el proyecto llegando a proponer un “happening” en el centro de Barcelona con “bombardeo de elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos” incluido.

Costas Ferris se inspiró en la cultura de los sesenta para redactar el libreto de “666 (The Apocalypse of John, 13/18)”. Su obra se centra en una compañía circense que ofrece un espectáculo basado en el “Apocalipsis” de San Juan. Mientras que bajo la carpa de un circo se desarrolla la acción, el “Juicio Final” comienza en el exterior haciendo creer al público que todo forma parte del show. Como colofón, el recinto desaparece y se desata una lucha entre la revelación divina y la interpretación de los artistas. Ferris estuvo influido por el trabajo de su colega, Kit Lambert, que ejerció como productor de la ópera rock “Tommy” de “The Who”, publicada en 1969. Frente a ésta, “666” presenta una estructura narrativa más holgada. La creación fue bautizada por Ferris como “rock oratorio”, dada la temática religiosa.

Ferris y Vangelis se conocieron en Grecia cuando el músico aún militaba en la banda “The Formynx”. Tras el golpe de estado de abril de 1967 ambos se trasladaron a París. Allí, en 1969, decidieron comenzar a trabajar en un álbum conceptual inspirado en el “Apocalipsis”.

Por aquel entonces, “Aphrodite’s Child” ya había lanzado al mercado su primer disco, “End of the world” (Philips Records, 1968), y estaba a punto de publicar su segundo trabajo, “It’s Five O’clock” (Polydor Records, 1969). Ambos álbumes siguen la estela del pop psicodélico de formaciones como “Procol Harum” y “The Moody Blues”. Vangelis era consciente de que sus compañeros rechazarían su propuesta de dar un giro hacia el rock progresivo. A pesar de todo, siguió adelante y la grabación se inició a finales de 1970. 666-1

Los pilares de “Aphrodite’s Child” ya habían comenzado a resquebrajarse tiempo atrás. Demis Roussos había comenzado a sentar las bases de su primer trabajo en solitario –“Fire and Ice”- junto al batería Sideras. Por su parte, Vangelis trabajaba en la banda sonora de la serie documental “L’ Apocalypse des Animaux”, del realizador galo Frédéric Rossif. La mala relación entre los integrantes de la banda se enrareció aún más durante la grabación de “666”. Los músicos ni siquiera se hablaban entre sí. Tan sólo se limitaban a cumplir con su cometido.

Tras más de tres meses de grabación, “666” ya estaba listo para ser editado. El trabajo de edición se prolongó durante meses debido a desavenencias con la compañía discográfica “Mercury Records”. Por una parte, criticaba la duración del álbum, cuya versión final ronda los setenta y ocho minutos. Del mismo modo, su contenido no era del agrado de los directivos. El principal tema de discusión giraba en torno al corte “Infinite” en el que la actriz griega Irene Papas simula un orgasmo mientras repite hasta rozar la histeria “I am…I am…I am to come….I was…”. Esta canción se grabó en una sola toma de treinta y nueve minutos, de los cuales tan sólo cinco fueron incluidos en el disco. Por otra parte, el diseño del álbum incluía una etiqueta que rezaba: “Este trabajo ha sido grabado bajo la influencia del shalep”. Esto despertó las suspicacias de “Mercury Records” al suponer que se hacía apología del consumo de estupefacientes. Nada más lejos de la realidad, el shalep es una bebida típica de Turquia elaborada con el tubérculo de una orquídea.

Finalmente, y tras un calvario que se prolongó durante varios meses, “666” salió al mercado en 1972, cuando Roussos y Sideras ya habían publicado sus primeros trabajos en solitario. El álbum arranca con el contundente “The System” en el que se asevera “Tenemos el sistema para joder al sistema”. Sus letras se inspiran en el manifiesto “Fuck de System” redactado por el activista Abbie Hoffmann, abanderado del movimiento “Yippie”. La canción “Do It” también está influenciada por esta formación revolucionaria, concretamente en el libro homónimo de Jerry Rubin. “666” es una explosión de sonidos en la que psicodelia, rock progresivo, recitales, sonidos étnicos y sintetizadores confluyen para dar lugar a composiciones repletas de cromatismo. Los primeros minutos de la composición “Aegian Sea” anticipan al Vangelis de trabajos como su banda sonora para “Blade Runner”, la obra maestra de Ridley Scott. Por su parte, “The Four Horsemen” –quizá el corte más conocido de este trabajo- inspiró a otros conjuntos como “Yes”, que llegó a grabar “Awaken” alumbrado por la canción de los helenos. Tras una hora y quince minutos, “666” cierra con “Break”, que pasa por entroncar con la época primigenia de la banda y que fue comercializado como sencillo.

Estados Unidos vetó la frase “Do It” incluida al final del último disco. “666” fue censurado en varios países, entre ellos España. Asimismo, se prohibió la difusión de “Infinite” en la radio al considerar que su contenido era pornográfico. No obstante, no todo fueron agravios. En 1971, Ferris conoció a Salvador Dalí en París durante una muestra del pintor francés Olivier Mosset. El realizador invitó al genio de Cadaqués a asistir a la presentación del álbum, que tendría lugar en los estudios “Europa Sonor”. Dalí acudió. Durante la audición mantuvo un silencio sepulcral. Al final señaló: “Es una música de piedra”. El artista afirmó que “666” le recordaba a la Sagrada Familia de Gaudí y a Durero.

Dalí propuso realizar una presentación internacional “acorde con la grandeza de 666”. A tales efectos, escribió el guión de un “happening” que tendría lugar en Barcelona. Incluso llegó a ofrecer la venta de un cuadro por 200.000 dolares para financiar el evento, tal y como llegó a señalar Ferris. En concreto, Dalí proponía un acto en el que, entre otras cosas, se decretaría un toque de queda en Barcelona, tan sólo sería presenciado por dos pastores, la música sería difundida a través de inmensos altavoces, centenares de cisnes con dinamita en sus barrigas serían liberados frente a la Sagrada Familia y aviones de la marina bombardearían la ciudad con elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos de carne y hueso. Ni que decir tiene que la desbordada imaginación del maestro de ceremonias surrealista nunca llegó a llevarse a la práctica.

Vangelis junto a Salvador Dalí.
Vangelis junto a Salvador Dalí.

“666” ha pasado a la historia como el mayor esfuerzo creativo de “Aphrodite’s Child” y es considerado uno de los mejores discos de rock progresivo jamás creados. Y es que, los helenos –aunque mal avenidos- sellaron con su talento una obra demoledora en todos los sentidos.

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